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martes, 2 de mayo de 2017

Cursos en restaurantes Estrella Michelín


Mi defensa del trabajo retribuido bajo unas mínimas condiciones en cualquier sector o ramo me lleva a la exigencia de recompensa o compensación por el trabajo en sí mismo. A cambio del servicio la expectativa no puede ser promesa voluntarista o incertidumbre de futuro laboral. 
En relación a los cursos de formación y contratos becados, me reafirmo en la necesidad de pago remunerado a cambio de un trabajo o servicio que requiere un gran esfuerzo, muchas veces, concentrado. Por lo mismo que muchas voces plantean respecto del prestigio de los restaurantes y cocineros que imparten cursos de formación y experiencia, que por otra parte, no eximen del pago de matrículas caras en muchos casos, la situación de alumno formativo no deja de ser "per se" condición a tener en cuenta para la remuneración. Máxime si tenemos en cuenta que ya de forma general no solo se excluye de trabajo y contrato a un número mayoritario de becados y solicitantes de cursos formativos sino que, en última instancia, la unión entre mercado laboral y formación no está ligada necesariamente por ley, ni tampoco supone la implementación de ninguna normativa de protección laboral.

Mucho se ha hablado en las redes sociales últimamente de esta cuestión, a raíz de la consecuente polémica que han suscitado las declaraciones del cocinero Jordi Cruz defendiendo estos cursos o servicios de formación a cargo de restaurantes de alta cocina, de reputado prestigio. No todos son valorados con Estrella Michelín, pero sí suelen ser de alta cocina. La relación de reciprocidad funciona como una ecuación directa si tomamos la medición siguiente: trabajan más becados cuantas más estrellas posea el restaurante.

En este caso, la realidad supera toda visión romántica o idealizada que pueda reflejar la reputación de un restaurante de cinco estrellas Michelín, aunque el dueño o regente lo encabece Arzak, Martín Berasategui o Ferrán Adrià. 

En restaurantes de Berasategui, exbecados cuentan que vivían hacinados en un sótano y con 20 minutos para comer. El Bulli paga a los "stagiers" pero en la mayoría de los casos no cobran y perviven diariamente hasta "el tiempo que logren aguantar" en condiciones de máxima dureza y explotación. En sus plantillas al menos un 80% de cocineros son alumnos en prácticas. No deja de ser un negocio muy rentable. Y cuando llega la inspección hay que mentir. Porque nadie puede aguantar sin enfermar psicológicamente o adquirir un alto grado de estrés  en las jornadas continuadas de 16 y 18 horas sin cobrar absolutamente nada. Solo por amor al arte y a inconsistentes aspiraciones que no están garantizadas en un futuro. Lo declaran los propios alumnos. La relación jerárquica a nivel jefes, encargados, intermedios e iniciales es muy mala. Castigos, putadas para que no destaques y te ganes el favor de los jefes, piques entre compañeros y una intensísima competitividad. 

En los restaurantes Michelín o en aquellos de renombre, la mayoría de cocineros oficiales con contrato por servicios o por cuenta ajena no llegan ni al sueldo mínimo interprofesional. Es de tal modo como estos restaurantes pueden amortizar sus grandes gastos en adquirir alimentos de lujos, así como sus costos e inversiones en logística e investigación.

No todo es tan bonito y mágico a pesar del disfrute de los comensales eventuales o clientes habituales de estos locales elitistas. La imagen que ofrece el programa de "Masterchef" queda diluída por la opresión y un ambiente de desquicio entre compañeros, responsables y subalternos. No olvidemos que la selección propia de este sistema actual en que vivimos hace que en el presente ejemplo, de todos los aspirantes solo cuatro sean los elegidos para iniciar una profesión que no suele estar sustentada más que por la economía precaria y el sacrificio más exhacerbado, en todos los sentidos.

Consecuentemente a mi práctica habitual, considero que debía de dejar mi posición respecto de un tema que no está exento de poder ser revisado por la opinión pública porque se considere que opta a marcar la pauta de denunciar el descontento de un sector muy específico, dominantemente joven y emprendedor, como es el propio de la cocina de diseño, que por lo general contribuye a satisfacer necesidades de ocio, impulsa el turismo de ciudad e intenta defender una imagen positiva de nuestro país de cara al exterior.


Si te apetece puedes visitar mi blog: 

5 comentarios:

  1. Un tema interesante y muy acorde en el marco del Día del Trabajo...Acá está en boga un programa de Masterchef infantil que lo televisan tipo Gran Hermano y la verdad es algo que me parece muy dañino para los niños,sometidos a un ambiente muy estresante que no deberían vivir niños de 6 ,7 años....Sin embargo las Televisoras se escudan de las criticas diciendo que su misión es Entretener no educar o formar...Uno de los pequeñitos expulsados lo entrevistaron los medios y dijo que ya no quería estudiar,que él quería ser Masterchef...Pero...Creo sus padres deberían decirle que para lo que sea que quiera ser deberá preparase...Buenísima entrada Amantísima Marisa....Gracias por compartir...Miles de besitos linduraaaaaa...!!!
    😘😘😘🌺🌻🌹🌷🍴🍽🍹🌮🌮🍜

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    Respuestas
    1. Hola querida María,
      El problema es un tanto generalizado en los reality shows, el Masterchef es uno reality show más, pero cuando se antepone la imagen idílica frente a la realidad y crudeza de la vida tomando como referencia los sueños, proyectos y el trabajo futuro, entonces debemos tener muy presente que hay que establecer una objetiva línea divisoria para poner los pies en la tierra. No digo que en sí mismo la función de entretener sea mala en sí misma, pero hay que tener en cuenta que los verdaderos valores están en la vida real, en el día a día y en el esfuerzo continuado. Y no podemos dejarlo en mano de la suerte mediática o las audiencias como la alternativa única. Los niños creo que hay que inculcarles y explicarles muy bien donde se meten si concursan en uno de esos programas. Para que sepan distinguir.
      Por otro lado, este chef del que hablo se ha comprado una lujosa mansión de 800 metros por tres millones de euros, mientras el 50% de la plantilla de su restaurante está formada por aprendices que no cobran nada por sus prácticas y que trabajan 16 horas al día. El dice que si tuviera solo 12 le iría bien pero que si puede tener a 20 entonces mejor, porque la empresa no sería rentable. Queda dicho todo. Bueno, la ley y la reforma laboral efectuada por el gobierno permiten que ciertas empresas hagan estas cosas.
      Muchas gracias por leer y comentar. Tu apoyo siempre es fundamental.
      Un beso

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    2. Efectivamente,la ley y reforma lo permite y mientras al Gobierno no le afecte así seguirán,creo debería ya de haber nuevas reformas e iniciativas no sólo en ese campo sino en muchas áreas en que somos afectados,por desgracia hasta los lideres más auténticos en determinado momento al llegar al poder cambian....Muy interesante el punto que manejas que nos hace reflexionar y pone una vez más en evidencia la gran diversidad de tu tinta que conforme nos traes una rítmica espinela,como un cuento o una muy bien sustentada critica a zonas vulnerables de nuestra sociedad....Gracias hermosa,siempre un placer leerte y mayor aun comentarte,besitos...!!!

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    3. Besitos y siempre agradecida por vuestro apoyo

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  2. Encantadoras maravillosas letras gracias por compartir estas grandes letras feliz semana saludos cordiales

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