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lunes, 28 de noviembre de 2016

No me llames gatita 15.


Media hora después de haber bajado al salón con Berta y habernos puesto a charlar con los padres de Elliot y con los míos, por fin John y Elliot aparecen, aunque ninguno de los dos tiene buena cara.
Ambos nos miran pero finalmente es John el que habla:
-  Parker ha sido detenido tratando de cruzar la frontera y ahora mismo está instalándose en la penitenciaria de Sunset, aislado en una celda de máxima seguridad.
-  Entonces, ¿se acabó? - Pregunto sonriendo. - ¿Podemos irnos a la playa ya?
-  ¿A la playa? - Me pregunta John.
-  ¡Sí, nos vamos a la playa! - Grita Berta eufórica y las dos nos ponemos a dar saltitos.
John y Elliot se miran y ambos se encogen de hombros sin entender nada así que mi madre, dispuesta a hacer de celestina como siempre, les dice:
-  Chicos, Berta y Cat querían ir a la casa de la playa de los padres de Berta al día siguiente de que vosotros aparecierais, pero no se pudieron ir y quieren hacerlo ahora.
-  ¿A la playa con este tiempo? - Preguntan John y Elliot al unísono.
-  Es la mejor época del año para ver a surfistas buenorros de pelo rubio y ojos azules con tableta de chocolate, ¿verdad chicas? - Dice mi madre repitiendo las palabras de Berta.
-  ¡Mamá! - La regaño ruborizándome.
-  Un día tendremos que ir tú y yo. - Le dice Bárbara a mi madre bromeando.
-  ¿Surfistas rubios? - Me pregunta John enfadado. - Olvídalo. Parker está detenido, pero el sicario al que contrató no lo está. No puedes irte a la playa sin escolta.
-  De acuerdo, pues tú vienes con nosotras. - Sentencia Berta. - Todo resuelto, ¿no?
-  Esto no funciona así. - Dice John. - Yo solo no puedo protegeros a las dos, no puedo dividirme. Pero si Elliot acepta acompañarnos, podríamos pasar un par de días allí.
-  Teniendo a dos chicos como éstos al lado, ¿para qué queréis ver surfistas? - Nos pregunta mi padre.
-  Completamente de acuerdo contigo, George. - Le responde Elliot.
-  Pues también es verdad. - Accede finalmente Berta. Se vuelve hacia a mí y añade: - Pero en cuanto todo esto se termine tú y yo iremos a la playa.


Asiento con la cabeza encantada mientras observo el gesto de desaprobación de John. Es curioso, verlo celoso me sorprende un montón, ¡pero me gusta! ¿Tendrá razón Berta? ¿Estará dispuesto a intentar dar un paso más conmigo?
-  Ves a hacer las maletas, gatita. - Me susurra John al oído con la voz ronca. - Hablaremos cuando lleguemos a casa.
Su tono de voz de macho alpha y cargada de sensualidad me hace estremecer de placer y observo como John sonríe al darse cuenta del efecto que provoca en mí.
Una hora más tarde, tras despedirnos de los padres de Elliot y de mis padres, regresamos a Sunset en coche. Como era de esperar, John se niega a que viajemos en coches separados y le ordena a Elliot que vaya en su coche con Berta para el ir conmigo en mi coche.
Cuando llegamos al parking del edificio de Elliot y John, los cuatro subimos juntos en el ascensor y al llegar al rellano nos quedamos parados frente a las puertas de sus apartamentos.
-  Gatita, tú te vienes conmigo que tenemos una conversación pendiente. - Me susurra John al oído.
-  Berta, ven a mi apartamento. - Le dice Elliot divertido. - Creo que la parejita necesita intimidad.
Le guiño un ojo a Berta con complicidad y me dejo guiar por John hasta su apartamento. John deja mis maletas en su habitación y regresa rápidamente al salón para cogerme el abrigo y colgarlo en el perchero.
-  Voy a preparar la cena, puedes ducharte o ponerte cómoda si quieres.
-  Creía que teníamos una conversación pendiente. - Le digo burlonamente.
-  Y la tenemos, pero tendrá que esperar a después de la cena. - Me responde antes de darme un leve beso en los labios.


Extrañada por la ternura y romanticismo de ese beso, decido no contradecirle y me encamino a su habitación para darme una ducha.
Tras ducharme y secarme un poco el pelo con el secador, saco mi camiseta de tirantes y mi short de algodón que siempre utilizo para dormir.
Cuando regreso a la cocina me encuentro con John sirviendo la mesa, la cual ha decorado con un par de velas aromáticas. El rico olor a los tallarines al pesto llega hasta mi nariz y mi estómago ruge en respuesta, estoy hambrienta.
-  Me va a resultar bastante difícil mantener una conversación contigo si vas así vestida, gatita. - Me dice mirándome lascivamente.
-  Eras tú quien quería conversar. - Le respondo encogiéndome de hombros.


John me dedica una sonrisa y me hace un gesto para que tome asiento. Se sienta frente a mí y sirve dos copas de vino tinto. Durante la cena, hablamos de temas que no puedan generar ninguna discusión y nos bebemos la botella de vino entera entre los dos. Cuando terminamos de cenar, ayudo a John a recoger los platos y la mesa y, cuando nos sentamos en el sofá del salón con una copa de vino en nuestras manos, John me dice:
-  Cat, tenemos que hablar de todo esto.
-  No te preocupes, John. - Le interrumpo antes de que diga lo que no quiero oír. - Sé que esto no es más que una aventura y...
-  No. - Me interrumpe John con rotundidad. - Esto es mucho más que una simple aventura, Cat. Para empezar, quiero aclararte lo de mi hermana para que confíes en mí. No quiero que pienses que soy lo que en realidad no soy.
-  No tienes que darme...
-  Pero quiero dártelas. Déjame hablar, por favor. - Me interrumpe de nuevo. - Cat, la chica con la que me viste el otro día era mi hermana Rachel. También iba con Jake, mi sobrino. Y tiene gracia que nos vieras, porque precisamente le hablaba de ti a mi hermana.
-  ¿De mí? - Le pregunto realmente sorprendida.
-  Sí, de ti. - Me responde sonriendo con ternura al mismo tiempo que me abraza y me besa en la frente con un gesto de lo más paternal. - De la encantadora y loca abogada que no deja de sorprenderme y que se mantiene en mi mente a pesar de que he intentado luchar contra ello. Por cierto, Rachel me ha dicho que quiere conocerte y le prometí que te lo consultaría.
-  Yo...
-  No te estreses, gatita. - Me susurra al oído. - Será algo informal y no tienes por qué hacerlo si no quieres.
-  ¿Qué me estás proponiendo exactamente? - Logro preguntar.
-  No te voy a engañar, esto es nuevo para mí. - Me confiesa. - No he tenido una relación estable en mi vida ni pensaba en tenerla hasta que te conocí. Moví cielo y tierra para conseguir hacerme con el caso Parker solo para no alejarme de ti. Nunca antes había dejado que mi vida personal influyera en mi trabajo, pero quería ocuparme yo mismo de tu seguridad, necesitaba saber que ibas a estar a salvo. Después de pasar la noche juntos, me di cuenta de que tenía que estar contigo, pero tú te fuiste sin decirme nada y no respondías a mis mensajes ni a mis llamadas y luego Parker se escapó y solo de pensar que podría pasarte algo... No puedo prometerte que esto vaya a salir bien, pero si puedo prometerte que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para intentarlo.
-  John....


-  No me respondas ahora, gatita. - Vuelve a interrumpirme. - Piénsalo el tiempo que te haga falta antes de darme una respuesta.
-  Yo tampoco puedo prometerte que esto vaya a salir bien, pero sí puedo prometerte que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para intentarlo. - Le respondo sonriendo, utilizando sus mismas palabras, para después plantarle un beso en los labios.
-  Tengo que confesarte algo, gatita. - Me dice con una sonrisa traviesa tras devolverme el beso. - He descubierto que soy muy celoso.
-  ¿Lo has descubierto en este preciso instante? - Le pregunto burlonamente.
-  No. Empecé a volverme celoso en cuanto vi a tu amigo Oliver, pero cuando te vi abrazando a Ben creí que me volvería loco. - Me confiesa. - Quiero exclusividad absoluta, gatita.
-  Tendrás que dar lo mismo que exiges. - Le advierto.
-  Eso no me supone un problema, desde que te conozco solo tú estás en mi cabeza. - Me contesta abrazándome con ternura. - Te quiero para mí solo, gatita.
-  Soy toda tuya. - Le susurro al oído mientras me coloco a horcajadas sobre él. - Y te quiero todo para mí.


John capta el mensaje de inmediato y no se hace de rogar, ambos llevamos demasiado tiempo deseando que ocurra lo que está a punto de ocurrir y ya no hay tiempo para sutilezas. John me devora con urgencia, sus manos me acarician con necesidad y sus labios me besan con pasión.
Esa noche, John se encargó de satisfacer mi más primitiva necesidad hasta que ambos nos dormimos extasiados casi al amanecer.


2 comentarios:

  1. Como decimos acá en mi desierto "Este arroz ya se coció"...Osea que ya iré preparando mi vestido de gala para la boda ;) ME ENCANTA Rakel...Gracias por compartir,besitos miles hermosa :)

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  2. Maravillosa entrada preciosa gracias por compartir feliz semana Rakel saludos cordiales

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