Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad


Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

lunes, 7 de noviembre de 2016

No me llames gatita 12.


Justo en el mismo momento en el que le estoy sacando la lengua a Berta, aparecen John y Elliot y me ven, pero me pongo seria al instante y el mal humor regresa a mí.
-  ¿Habéis recogido vuestras cosas? - Nos pregunta Elliot.
-  Sí, ya está todo. - Respondo cerrando mi maleta.
Por el rabillo del ojo veo como John le hace un gesto a Elliot y éste sale de la casa de invitados con Berta, dejándonos a John y a mí a solas.
-  Cat, ¿podemos hablar un momento? - Me pregunta con el tono de voz suave.
-  ¿Acaso me has dejado otra opción? - Le contesto molesta.
-  Tú tampoco me has dejado otra opción. - Me reprocha. Se acerca a mí despacio y susurra: - Gatita, dime qué te pasa, qué he hecho para que estés tan enfadada conmigo.
-  No me llames gatita. - Le espeto molesta.
-  Dime por qué. - Insiste John. - El martes me fui del apartamento de Elliot y no estabas enfadada conmigo, pero el miércoles te fuiste sin decirme nada y no he podido ni hablar contigo y, cuando hace un rato nos hemos vuelto a ver, te encuentro furiosa conmigo. Es imposible que haya hecho nada que te haya molestado, Cat.
-  ¿Quieres saber por qué? - Le espeto furiosa. - Pues piensa qué has podido hacer en ese intervalo de tiempo que me haya podido molestar y tendrás la respuesta.
-  Gatita... - Me susurra John agarrándome de los brazos y acorralándome contra la pared y su cuerpo, haciendo que pierda la razón. - Estamos como al principio, viviremos juntos te guste o no. Puedes poner de tu parte o ponérmelo difícil, pero seguiré estando aquí. - Me mira a los ojos y añade: -  ¿Vas a contarme por qué estás enfadada?


Respiro profundamente y le respondo:
-  Te vi en el centro comercial y...
-  Gatita...
-  No. - Le interrumpo. - No soy de esa clase de persona, John. Yo no me acuesto con los novios, maridos ni padres de nadie, ¡joder!
-  ¿Qué? - Me dice John echándose a reír a carcajadas. - Gatita, eres adorable. - Intenta besarme pero me aparto y le pongo la mejilla. - Supongo que me viste con Rachel y Jake, mi hermana y mi sobrino. La noche anterior fui a cenar a casa de mis padres y me quedé a dormir allí. Al día siguiente llevé a mi hermana al centro comercial, el primer cumpleaños de Jake es dentro de poco y quería comprarle un regalo. ¿No crees que si fueran mi mujer o mi hijo viviría con ellos? Has estado en mi apartamento, Cat.
-  Tu hermana y tu sobrino. - Repito tratando de asimilarlo. - Me alegra saber que no soy una rompe hogares.
-  Yo nunca haría algo así. - Me responde defendiéndose. - Y te aseguro que no me gustó en absoluto enterarme de que te habías largado sin decirme nada.
-  Lo siento, no sabía que tenía que mantenerte informado de a dónde iba. - Le contesto con sarcasmo.
-  Gatita, necesito una tregua.
-  No me llames gatita. - Le replico furiosa.
-  De acuerdo. Cat, necesito una tregua. - Me dice John molesto. - ¿Podemos comportarnos como dos adultos mientras que estemos aquí y dejar las discusiones para cuando Parker esté detenido?
-  Me parece sensato. - Le respondo encogiéndome de hombros. - Te prometo que lo intentaré, pero no puedo prometerte que lo vaya a conseguir.
-  Lo mismo digo, gatita. - Me responde sonriendo burlonamente.
-  No me llames gatita. - Le espeto furiosa y John se echa a reír.


Coge mi maleta con una mano y coloca su mano libre sobre mi espalda para acompañarme hasta la casa principal, dónde todos se deben estar preguntando dónde nos hemos metido.
Entramos en el salón y todos se vuelven a mirarnos para comprobar que la sangre no ha llegado al río mientras John sonríe satisfecho y yo pongo mi cara de pocos amigos, que últimamente me acompaña a todas partes. Mi padre me mira con el ceño fruncido y me dice:
-  Catherine, hemos decidido que los agentes descansen por turnos en la casa de invitados, es bastante amplia y allí estarán cómodos. Mira a John y añade: - Nos quedan dos habitaciones libres aquí, tú y Elliot os quedaréis con nosotros.
-  Gracias por su amabilidad, pero no es necesario George. - Le agradece John con sorprendente familiaridad.
-  Puede que no sea necesario, pero nosotros nos sentiremos más seguros si Elliot y tú estáis aquí. - Le dice mi madre a John. - Cat te acompañará a tu habitación y no se hable más.
John me mira sin saber qué hacer, el pobre está contra la espada y la pared. Decido sacarle del apuro igual que él ha hecho antes conmigo y porque se supone que hemos pactado una tregua:
-  Sígueme, te acompaño a tu habitación.
John me mira sorprendido, lo último que esperaba es que yo me lo tomara tan bien y no entiendo por qué. ¿Acaso esperaba que montara en cólera? Él también me ofreció su casa mientras me protegía de los sicarios de Parker, no sé por qué se sorprende tanto.


Subo las escaleras, seguida muy de cerca por John y me paro frente a la habitación de invitados que hay justo al lado de la mía.
-  Aquí está, tienes cuarto de baño en la habitación y, si necesitas algo, solo tienes que pedirlo. - Le respondo lo más amablemente que puedo pero sin ningún entusiasmo.
-  Necesito saber dónde está tu habitación. - Me responde y, al ver que le miro sorprendida por sus palabras, se afana en aclarar: - Tengo que dejarte la maleta en tu habitación, ¿no?
-  Sí, claro. - Le contesto ruborizada. - Es la habitación contigua.
John me sonríe pícaramente y camina un par de pasos hasta llegar a la puerta de mi habitación y entra en ella para dejar la maleta. Le sigo y le veo observando con atención todas las puertas y ventanas.
-  ¿Ocurre algo? - Le pregunto preocupada.
-  ¿A dónde dan esas puertas? - Me pregunta frunciendo el entrecejo.
-  Al cuarto de baño y al vestidor. - Le respondo sin comprender.
-  ¿Se puede entrar al baño o al vestidor desde otro sitio que no sea tu habitación?
-  No, solo desde mi habitación. - Le respondo. - No pienso escaparme, si es eso lo que estás pensando. ¿Te lo ha contado Elliot?
-  Me recomendó que me leyera el expediente Tanco y le hice caso. - Me responde encogiéndose de hombros. - No logro entender cómo pudiste escapar de una comisaría llena de agentes cuya única misión era no perderte de vista.
-  Tu ejército entero no ha podido retenerme, ¿qué te hace pensar que tú solo podrías conseguirlo? - Le pregunto divertida.
-  Gatita, soy capaz de ponerte unas esposas y atarte a mi muñeca para no perderte de vista, pero eso supondría tener que pasar las veinticuatro horas del día juntos y echaría por tierra nuestra tregua. - Me susurra al oído con la voz ronca.
-  Deja de llamarme gatita. - Protesto molesta y aprovecho para separarme de John y poder pensar con claridad. - ¿Es que no te tomas la tregua en serio?


Inesperadamente, John me agarra de la cintura, me estrecha contra su cuerpo y me besa apasionadamente en los labios mientras yo me dejo arrastrar por ese beso que me hace perder la razón. Pero, apenas quince segundos después, oímos a alguien carraspear a nuestro lado y nos separamos bruscamente, notablemente excitados y avergonzados:
-  Ejem, ejem. - Finge toser Elliot. - Me envían a comprobar que no os estéis matando, ¿qué se supone que les debo decir para justificar vuestra demora? - Nos pregunta divirtiéndose a nuestra costa.
-  Diles que bajamos en un minuto y, por favor, sé discreto. - Le dice John a Elliot.
-  Por supuesto. - Responde Elliot con sorna. Se vuelve hacia a mí y añade: - Cat, me debes una cena.
-  No vuelvo a apostar contigo. - Le respondo malhumorada por perder la apuesta.
-  ¿Debo preguntar qué habéis apostado? - Nos pregunta John.
-  No quieres saberlo, créeme. - Le respondo mirándole con cara de no haber roto un plato en mi vida.
-  Elliot, déjanos a solas. - Le ordena John. - Cat y yo bajaremos en un minuto.
Elliot me guiña un ojo antes de marcharse sonriendo y John cierra la puerta y me mira furioso. Oh, oh. Al capitán Stuart no le ha gustado saber que apuesto.
-  Gatita, quiero saberlo. - Me susurra atrayéndome hacia a él. - ¿Qué apostaste?
-  Que lo que acaba de ver no pasaría. - Le respondo incómoda.
-  ¿Por eso huiste de mí? ¿Para que esto no pasara?
-  No lo sé, John. - Le respondo agotada. - No sé por qué hago lo que hago. Desde que te conozco mi vida es muy complicada y no sé si he perdido la razón y la verdad es que no me lo pones fácil.
-  Lo sé, gatita. Pero no puedo resistirlo. - Me dice John besándome de nuevo. - Cuando todo esto acabe, tú y yo tendremos una larga conversación. - Me besa en la frente, me sonríe y añade de buen humor: - Voy a darme una ducha de agua fría antes de bajar, ¿te importa adelantarte sin mí?
-  La ducha de agua fría es una solución temporal, pero para nada efectiva a largo plazo. - Le contesto sonriendo burlonamente.
-  Gatita, no me provoques que no respondo. - Me susurra dándome un pequeño azote en el trasero bromeando para después advertirme muy serio: - No te escapes o tendré que azotarte de verdad.
-  Puede que tenga que escaparme para poder recibir el castigo. - Le susurro con picardía antes de salir de la habitación.


John sale de la habitación detrás de mí y me alcanza para susurrarme al oído antes de desaparecer para entrar en su habitación:
-  Cuando regresemos a Sunset, te azotaré, gatita. - Me da una palmada en el trasero y añade: - Me muero de ganas por hacerlo.

Riendo como una loca, bajo las escaleras y entro en el salón, donde mis padres, los padres de Elliot, Elliot y Berta charlan alegremente y me uno a ellos.

3 comentarios:

  1. Maravillosa entrada llena de sentimiento ,unas letras encantadoras gracias por compartir feliz semana gracias saludos cordiales

    ResponderEliminar
  2. Lo que le espera a esa gatita :))) MUY PADRE querida Rakel...Grcias por compartir,besitos preciosa :)

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias a vosotros, un abrazo enorme!

    ResponderEliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: