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domingo, 9 de octubre de 2016

HASTA QUE AMAINE EL VIENTO

 
En los albores del infierno 
de última generación,
tenebruras, diabluras 
y aberraciones resuenan.

Lo sé, porque soñé con el demonio moderno. Eras tú.

Y ya en la tenue luz del cuarto oscuro, 
las falsas coordenadas de tu amor fraterno,
coronan mi cabeza auspiciada, 
enfundada en espinas.

Lo sé, porque soñé con el manipulador. 
Eras tú.

A pesar de la decadencia 
y el lumpenismo en el trabajo de la solidaridad, 
la vida flota, se regodea, 
crece como la espuma y vomita sangre.
La piel se cuartea solo con los graznidos 
del cuervo. Lo confirmó Poe;
y tu maldad atómica por dos veces.
Te reafirmas con los insultos 
y los juicios de valor 
disfrazados de democracia y libertad.
Con acusaciones a las minorías étnicas 
y raciales. Y a la diversidad social.

Lo sé, porque soñé con el blasfemo 
y el cretino parlamentario. Eras tú.

Tu intervencionista autoridad apenas es percibida por la agreste muchedumbre 
que va al trabajo.  
Pero la nitroglicerina y el ántrax cognitivos 
se confabulan contra mí y los míos. 
Te presentas caleidoscópico, 
múltiple, cambiante.
Te permutas y realizas una ósmosis nefasta 
con los incautos.

Lo sé, porque soñé con el traidor 
de doble rasero. 
Eras tú.

Eres Divina Improvidencia, 
que aunque me invente palabras, 
sé muy bien cómo pronunciarlas 
para que se muestren afiladas.
Para aislarte y señalarte.
La muerte es tu confidente;
la semilla de la mala hierba,
tu alimento vegetariano.
Tu sentido del dolor es pura farsa, 
más bien toda una comedia vitalista 
con la que aparentar cotidianedidad 
y puro convencionalismo. 
Todo junto y revuelto, 
como una tortilla de tontos, 
necios y sátrapas.

¡Al ataque, mi valiente séquito 
de imperdonables ignorantes! 
-repites todo el santo día-.
Y persistes en el adoctrinamiento del grupo 
con la venia del juez. 

Insiste tu voz cuando escupes: 
-¡Busquemos almas en soledad. 
-A los que tienen precio 
y se venden al mejor postor. 
-A militares que no a milicianos. 
-A aquellos que comerciaron con su alma. 
-A los que toman café con la memoria de Hidler y sueñan con resucitar al Super Hombre.
-A los de retiro ascético que, hastiados, 
burlan el espíritu 
y se vengan de él...! 

Y aun con esas, fascinante cretino,
ni los  oportunistas, ni los mentecatos, 
ni los goliardos medievalescos de hoy, 
ni los pobres de conciencia 
siquiera te merecen. 
No prestigias ni al 80% de la humanidad. 
La ínfima minoría regalada 
te come la boca a besos. Solo un 1%. 
Viven en las cloacas de lujo 
de las grandes corporaciones.

"Un placer conocerle y acostarme con su verbo" -manifiestan tus acólitos-. 
Y yo sentencio: lleno de pus, de bilis y de veneno de serpiente. De hombre blanco, por lo general.
Tu indiscreta sombra de sicario es alargada. 
Aunque tu jefe, el odio de clase, 
ahuecará el ala un glorioso día. 
La gente huye de tí solo con ver la repugnancia que destilan tus secretarias, ninfas malignas que viajan sobre los tentáculos 
de las plantas carnívoras. Audis y Ferraris.
Tus piernas son similares a las ruedas de los tanques, a los aviones caza 
y a los torpederos.
Desatando pestes y otras epidemias sociales, 
en medio de climas de opinión sinvergüenzas.

De la lucha entre nuestro bien y tu mal, dependerá el futuro secular.
A la gresca vamos contigo, odio porfírico. Vampiresco.
Contra tí nos partiremos en dos si hace falta, intervencionismo militar.
De tí nos reiremos comiendo palomitas 
en el cine, viendo una peli de buenos rojos.
Hasta tí llegaremos con el antídoto, 
que es la lucha.
Sin tí, seremos libres. 
¡Hombre de poca fe, no te burles! 
¡Deja esa chanza que también te queremos 
en el mismo bando!.

Tolerancia cero con los maltratadores del pensamiento y de lo físico, 
que cercenan cerebros y mutilan cuerpos.
Tolerancia cero con los magnates del petróleo,
que son los mismos dueños del Pentágono.
Tolerancia cero con el Rey subastador 
de esclavos laborales.
Tolerancia cero con quien usurpa 
nuestra riqueza forzada.
Tolerancia cero con la mentira de Estado 
y sus prácticas estatutarias. 
Tolerancia cero con el Patriarcado 
y los sables de los coroneles.
Tolerancia cero con los intereses financieros macro y micro económicos.

¿Y si brotaran flores y prados interminables? ¿Rosas y claveles? ¿Corazones amigos? 
¿Y si germinase el ánimo en el ermitaño? 
¿O la instrucción en los analfabetos?
¿Y si toda ley fuese solo 
una opción humanitaria 
debatida en asambleas?
¿Y si el ama de casa y el anciano
también parieran independencia 
y sopa cara para todos?
Si el rebaño fulgura 
es que el pastor y su perro 
son guías con mucha solera. 
Y cantan bondad
mientras esquilan a las ovejas.

Y todo esto lo sé porque soñé contigo. 
Fue una pesadilla muy real. Pero efímera. 
Mi templanza es fuerte a la vez. 
Y a tí la fiebre te debilita. 
Ten por seguro que la ponzoña no te curará.
Serás hasta que amaine el viento.



John Lennon
 



Si te apetece puedes visitar mi blog: 

3 comentarios:

  1. Maravillosa entrada llena de puro encanto gracias por traer estas grandes letras feliz semana saludos cordiales MARISA

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  2. Encantada de saludarte, amigo Isidro. Muchas gracias a tí por leerme y por tu apoyo, siempre lo demuestras y eso es algo impagable.
    Un abrazo

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  3. Todo un bello e imponente mar es tu inspiración Amantísima Marisa...Gracias por compartir,besos preciosa...!!!

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