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sábado, 17 de septiembre de 2016

Tarzán ¿Héroe o estereotipo blanco?


Esta no es exactamente una crítica hacia la nueva película de nuestro archi conocido personaje; sólo estoy aprovechando el auge creado por el estreno de esta producción para escribir un análisis sobre este mito contemporáneo que, al igual que Superman, tiene sus fans y detractores.

Fue creado allá por 1912, en una época que haría parecer los disturbios raciales que están ocurriendo en Estados Unidos como una mera caricatura: apenas habían pasado más de cincuenta años desde el fin de la guerra civil en ese país, su conflicto más sangriento; existía una especie de aparteid entre negr@s y blanc@s, sobre todo en el sur, que fueron los que perdieron la guerra. Su creador, Edgar Rice Burroughts, al igual que su Tarzán, fue un hombre de muchas facetas y un aventurero al estilo Cervantes: soldado, escritor, piloto y hasta corresponsal de guerra - Uno de los más viejos durante la segunda guerra mundial -; tres hijos de su primer matrimonio y tres divorcios. Fue un autor multifacético, pero es mejor recordado por su Tarzan y John Carter, de quien hicieron una entretenida pero muy mala mercadeada película. Sin embargo, Burroughts no estaba exento de los prejuicios de su tiempo y sus personajes son el vivo reflejo de su manera de pensar.





La influencia literaria de Burroughs  fueron tanto el Mowgli del escritor británico Rudyar Kipling como los numerosos relatos de niñ@s salvajes existentes. El resultado, una novela de calidad regular comparada con las más depuradas de su colega Kipling, pero con una trepidante narrativa que lograba dar vida a un personaje destinado a ser un inmortal de la ficción.

La descripción que hace el autor sobre el personaje - Alto, blanco, atlético, musculoso, apuesto, de vivaces ojos grises y cabellos blancos -, entra en el estereotipo clásico del hombre blanco y dominante, sea anglosajón o no. Su carácter y sus modales - El del buen salvaje tipo Jack London, conde de Greystoke, modales refinados, una inteligencia algo superior a la media y bastante noble - es el ideal del héroe clásico, aunque no necesariamente basado en la realidad - Son escasos los relatos de niñ@s salvajes que terminaron adaptándose cómodamente a nuestra civilización y, en el peor de los casos, no suelen tener un buen final.

Tarzán es un personaje alabado por muchos ecologistas por representar un defensor de la selva, al grado de que es un sex simbol para gente como Jane Goodall - la renombrada experta en chimpaces del mundo, casualmente de origen anglosajón, que admira con locura a este personaje y qué casualidad que tambien se llama Jane -, a la vez que es criticado por sectores más de izquierda radical, que lo consideran el símbolo del dominio blanco sobre el medio ambiente y la gente negra - Estos últimos han pasado, con el pasar de las épocas, de ser enemigos acérrimos del Tarzán blanco hasta llegar, en nuestro días, a ser aliados en igualdad de condiciones, pero sin lograr todavía igualarlo en destreza y valor.



El éxito del personaje fue casi de inmediato - Tomando en cuenta que la ciencia ficción era un género nuevo pero en alza, cuyos primeros exponentes famosos fueron  los escritores Julio Verne, H.G. Wells y el director George Melies, tal vez el primero en hacer películas del género; el propio Burroughs ha sido elevado al salón de la fama de los pioneros de la ciencia ficción y lo fantástico en Estados Unidos -, logrando cautivar al público conservador y puritano de la época con un hombre salvaje capaz de interactuar con su mundo y a la vez proteger al su amada selva, algo nunca antes visto.



Con el pasar de los años aparecieron las primeras películas de cine mudo, más novelas, historietas y hasta series de televisión - Quizá el más famoso exponente de Tarzán fue Johnny Weissmuller, ex nadador olímpico que repitio el mismo papel tanto en cine como en televisión, pero que dice la leyenda negra que termino sus días imaginando ser Tarzán y llamando a su mona Chita en un hospital siquiátrico -, siendo interpretado por numerosos actores blancos, altos, apuestos y atléticos. Por allá en los años setenta u ochenta aparecieron los primeros cortos de Tarzán animados, la mayoría de la mano de la extinta compañía Filmation, la misma que creo a He-man y dieron origen a "Los cazafantasmas". Quizá la más célebre película de Tarzán sea la animada de Disney, todavía muy recordada en el inconsciente colectivo de la gente.


 Tambien fue el inspirador de parodias, como "George of the jungle" - Un animado cuya película "Live Action" fue protagonizada por el siempre sarcástico Brendan Fraser -, la canción "Tarzan Boy" del extinto grupo Baltimora y tambien ha sido inspirador de muchas personas - generalmente blancas - que buscan desarrollar un estilo de vida de acuerdo a los parámetros de "Tarzán" y en armonía con la naturaleza.

Tambien hubo emulas femeninas de Tarzan: un personaje de Hanna Barbera llamada Jana de la selva, Sheena, una atractiva rubia reina de la tribu de los zambuli - Trataron de pasar al personaje al formato televisivo con una fallida serie de televisión - y la propia cantante Kathy Perry, que aun no ha sido capaz de dejar de ser asociada con su alter ego selvático de su video "Roar", en donde está  superviviendo en la jungla y hasta domesticando a un salvaje tigre.

Volviendo al debate, pienso que en estos tiempos de globalización, la compañía "Edgar Rice Burroughs - Que es administrada por los descendientes del polémico y renombrado escritor - debería repensar su personaje para estas futuras generaciones y más aun con la actual crisis racial que se vive en Estados Unidos. En una época de grandes cambios como estos, donde está a debate hasta el cambio de apariencia de ciertos personajes clásicos, algo con lo que a veces estoy de acuerdo o no - Superman y Capitán América son personajes cien por ciento transferibles; James Bond, Batman, Spiderman y Wolverine tienen características que los hace únicos y, por lo tanto, sería difícil cambiarlos; Thor siempre será, les guste o a la gente, la representación nórdica del dios del relámpago y eso no se debe alterar jamás, ni con cambio de sexo -, sí me parece que debería haber un cambio con el personaje de Tarzán.

Para empezar, debería ser negro o mulato - Nacio en África, no en Inglaterra, como en la novela -, tener un origen no necesariamente pobre pero sí pudiente y no estaría de más que Jane Porter siguiera siendo blanca - Después de todo, es la época de las uniones interraciales y no estaría de más que ambos tuvieran un hij@ mestiz@ -. Sin embargo, decir esto es poco; los Burroughs siguen siendo los dueños de la suerte de Tarzán del mismo modo que los Brocoli son los de "James Bond".

Quizá el gran Muhammad Alí - El legendario boxeador recientemente fallecido y que quizá fue la única persona con el valor suficiente para hacerle la, hasta ahora, única crítica en público al controvertido personaje - tuvo razón cuando grito en uno de aglutinados mitines la siguiente frase: "¿Por qué Tarzán es blanco"?

No basta decir más de un personaje tan querido y polémico, así que vamos a referirnos a la última producción en donde otra vez es protagonista.


La última entrega cinematográfica del hombre mono está protagonizada por el sueco Alexander Skargard, ex estrella de la saga vampírica "True Blood" - Todavía es notorio el romance que tiene Hollywood con los actores nórdicos, sean de Noruega, Suecia, Dinamarca o las islas británicas - y la nueva revelación de la meca del cine, la australiana Margot Robbie - La que está casi irreconocible como Harley Quinn, la novia del Joker en la próxima a estrenarse "Suicide Squad" -. 


El alemán Christoph Waltz vuelve otra vez de villano, esta vez como el belga Leon Brom, el cínico, inescrupuloso, sicópata y letal representante de negocios del rey Leopoldo segundo - Personaje histórico real, que fue el que comenzó la conquista y colonización de África -, cuya verdadera ambición es convertirse en gobernador del Congo, un territorio entre cincuenta o cien veces más grande que su Bélgica nativa - Podría rivalizar en poder geopolítico con el monarca a quien dice apoyar -. Definitivamente, este villano fue lo mejor de la película pues, con toda la naturalidad del mundo, no pestañea a sabiendas de que el hombre mono lo persigue - Sólo gime de dolor en las escenas finales, cuando es devorado por los cocodrilos amigos de Tarzán -. Tambien es notoria su obsesión por Jane, a quien trata a su modo de cortejar, pese a que es consciente de que sólo la debe usar de carnada para atrapar a su amado y llevarlo ante el jefe Mbonga para que les de los diamantes que puedan ayudar a pagar la deuda de su rey.

En cuanto al resto del elenco, el Skargard no defrauda como un correcto Tarzán, de modo que nada le tendría que reclamar el occiso Burroughs, su creador, en cuanto a requisitos de buen salvaje inventados por él. Entre tanto, Margot Robbie se esfuerza heroicamente por ser algo más que la compañera sentimental del hombre selvático - Mientras era rehén de Brom mató a tres de sus soldados, se echo al agua, se quito unas cadenas y saco a uno de sus amigos de una jaula, como toda una escapista profesional; sobrevivió a una emboscada de gorilas manganis antes de ser recapturada por los hombres de Brom -, pero el guión sexista no le permite toda la libertad que quisiera y al final sólo es libre cuando es rescatada por su amado Tarzán - Un cliche que todavía la meca del cine usa en muchas de sus películas -.



Otra gran decepción son las dos únicas escenas en que aparece el jefe Mbonga - archienemigo de Tarzán y cuya tribu es la dueña de una gran montaña llena de diamantes -, interpretado de manera magistral por el actor africano Djimon Hounsou y quien es quizá, el único personaje que verdaderamente podría haber rivalizado en protagonismo con el Tarzán de Skargard; todo un verdadero desperdicio. Al jefe Mbonga no se le vio en la batalla final contra las fuerzas belgas y sus aliados británicos, en cambio sí llegamos a ver a George Washington Williams - Interpretado por un envejecido Samuel L. Jackson, que desde su poderoso Mace Windu de Star Wars y su rudo Shaft ya no está en condiciones para estas lides de acción -, realizar un par de acciones heroicas para ayudar al héroe. En mi opinión personal, Mbonga le hubiera aumentado la cota épica a la película, pero el daño ya está hecho.



¿Qué hace a esta última Tarzán diferente a sus predecesoras? Es obvio que la película no busca ganarse un oscar, pero sí centra su argumento en un hecho real que puede tener paralelismos con algunos eventos que están ocurriendo en el mundo: Durante la conferencia de Berlín, entre 1884 y 1885, el rey Leopoldo II de Bélgica fue el gestor del reparto de África por parte de las potencias europeas y estas, en agradecimiento, le permitieron adueñarse del Congo, con la condición de que explotara sus recursos al mismo tiempo que mejorara la vida de sus habitantes. Al final, sucedió todo lo contrario: el rey exploto el Congo como una posesión personal y amaso una gran fortuna apoyado en la mano de obra esclavizada de los habitantes de esa región, que vivieron en condiciones infrahumanas y según datos no completamente confirmados, más de la mitad de la población del Congo fallecio - Si se lograra confirmar esto, sería el segundo genocidio más grande desde la conquista española de América y haría parecer el genocidio armenio como un juego de niñ@s -. Esa es la razón por la cual Tarzán regresa, como buen héroe, al rescate de l@s suy@s. Si querían hacer una denuncia social sobre las condiciones infrahumanas de esclavitud actuales y el daño al ambiente, sus productores debieron haber visto "Diamantes de sangre", en donde el antihéroe Leonardo Di Caprio hace un mejor trabajo llamando la atención sobre una crisis actual que el mismísimo hombre selvántico y, casualmente, comparte créditos con Djimon Hounsou, quien tambien apareció en Tarzán.

Tambien en esta película, como en las últimas producciones de la casa Burroughs, l@s negr@s son aliad@s e iguales ante Tarzán - En una de las escenas, el actor Sammuel L. Jackson le dicta este parlamento: ¡¡Ni creas que me estás salvando!! Se dio luego de que Tarzán le pidiera al primero que se sujetara a sus espaldas, tras comprobar la incapacidad del estadounidense de poder usar las lianas -, pero se les sigue opacando enormemente en destreza y protagonismo.

¿Qué más espera la casa Burroughs para actualizar al Tarzán a nuestras audiencias contemporáneas y heterogéneas? Su película costó ciento ochenta millones de dólares, sin contar los gastos de promoción; en este momento, apenas están rozando los trescientos millones de dólares y no esperen a que llegue a ser una de las más taquilleras de todos los tiempos - Si ese era el objetivo, se quedaron frustrados -, de modo que tendran que conformarse con modestas ganancias. Quizá hagan una segunda parte, pero no pasaran de allí y dudo que con esta nueva película vayan a hacer una saga, con todos los riesgos que se tomaron, así que, lamentablemente, tendran que comenzar desde cero.

¿Quieren hacer un mejor Tarzán? Es obvio que podrían hacerlo, sin necesariamente volverlo negro, si consiguen mejores guionistas, eliminan algunos cliches - Siendo uno de ellos el que Jane Porter sea "La eterna rescatada" -, le den aires más liberales al personaje o, en el mejor de los casos, hacerlo más falible y un poco más dependiente de la ayuda de sus amig@s negr@s - Lo haría mucho más humano y nos permitiría identificarnos más con el personaje -. Incluso, me atrevo a decir que le podrían dar algunas características de antihéroe, que tanto funciona hoy en día.

En cuanto a mí, ya se me quitaron las ganas de ver otra más de Tarzán - A menos que me convenzan con un thriller más prometedor con los detalles antes mencionados y una buena o mejor historia -, porque es obvio que el planteamiento hollywoodiano sigue siendo el mismo: es el hombre blanco el que está explotanto los recursos naturales del planeta hasta llevarlo a la extinción, pero tambien el único que lo puede salvar. Adios Tarzán, ojalá aprendas un poco de "George de la selva": al menos él no pretende ser otra cosa que seguir siendo George, aunque sea torpe, se choque contra los árboles y sea su Jane la que le salve el día. Sin embargo, no deja de ser un tipo feliz, sin ninguna ambición de ser heroico. Hasta pronto.


George, George, George of the jungle, watch out for that tree







6 comentarios:

  1. Muy interesante Alberix...Se ha hablado tanto de discriminación hacia los negros que yo me pregunto...Y no es discriminación no permitir que un blanco sea de África...? A estas alturas veo también mucha discriminación en torno a los blancos,hay actitudes que no son muy justas para ellos...La película la vi por invitación...Y antes de verla tenía mis reservas,mas tiene una parte,quizás pequeña de contenido histórico y eso me gustó...Y lo que también me ha gustado mucho es tu entrada,la cual sin duda lleva a la reflexión,eres muy versátil,lo mismo nos haces reír que meditar y eso,no cualquiera lo logra... ME HA GUSTADO MUCHO...Gracias por compartir...¡Te mando abracitos con cariño...!!! 👍🌹😙😘

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  2. Maravillosa entra muy especial gracias por compartir, feliz semana saludos cordiales :))

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  3. Thank you for sharing a very detailed critique and review of the latest Tarzan adventure. There is much that i could say about Burroughs, like he was a product of his times, or that Tarzan is indeed the archetype of the great white hero, or that he is the personification of the alpha male. You have said all of that. This leaves me with one question about the portrayal of Tarzan.

    It is odd enough that he is lily white, but how is it that he never needs a shave or a bath?

    Just asking!

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    Respuestas
    1. Esa es una buena pregunta, supongo que para Tarzán basta con bañarse mientras nada por los ríos de su querida África y sin usar jabón; en cuanto a su falta de barba, tal vez dos cosas: ¿O se afeita muy a menudo o desarrollo una mutación que le permite, de alguna forma, ser como sus amigos gorilas, quienes no tienen barba?

      Hasta pronto Miss Koval y gracias por ser una de mis más fieles lectoras.

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