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lunes, 5 de septiembre de 2016

No me llames gatita 3.


No duermo más de un par de horas cuando mis ojos se abren como faros y decido levantarme. Me doy una ducha rápida y me asusto cuando me veo en el espejo: mi cuello está morado y horrible igual que la parte inferior derecha de mi cara. ¡Estoy horrible!
Me pongo unos tejanos, unas botas altas sin tacón y un jersey rosa de cuello alto para ocultar las marcas y los hematomas de mi piel.
Salgo de la habitación dispuesta a encontrarme con todos y ver al doctor, que debe estar a punto de llegar, cuando escucho voces procedentes del salón y me quedo quieta en el pasillo para escuchar lo que dicen. Reconozco la voz de John:
-  ¿Cat sigue durmiendo?
-  Sí, o al menos no ha salido de la habitación. - Le responde Elliot.
-  Ves a despertar a la fiera, el doctor ya está aquí y quiero que le mire esas marcas del cuello. - Le dice John preocupado.
-  ¿No te atreves a despertarla tú? - Se mofa Elliot.
-  No me soporta, no creo que sea buena idea. - Le contesta John.
-  Cat tiene dos maneras de relacionarse: desafiarte o ignorarte. - Le dice Elliot. - Que te desafíe es una buena señal, le caes bien.
-  Pues no quiero pensar en lo que pasaría si le cayese mal. - Musitó John.



Abro la puerta del salón como si acabara de llegar y les saludo aún medio dormida:
-  Buenos días.
-  Buenos días, Cat. - Me dice Elliot dándome un beso en la frente. - Me ha llamado Oliver, ha visto tu casa en las noticias y cómo no podía localizarte...
-  ¿Qué le has dicho? - Le pregunto interrumpiéndole.
-  Que estabas bien, pero que no podías ponerte en contacto con él por el momento. - Me responde encogiéndose de hombros. - También he hablado con tus padres y me han pedido que te diga que les llames en cuanto te despertases, todos están preocupados.
-  Aún sigo dormida, les llamaré luego. - Me excuso.
-  Señorita Queen, el doctor ya está aquí. ¿Le puedo decir que pase para que le reciba? - Me pregunta John con tono de burla.
-  Sí, aunque insisto en que estoy bien. - Le respondo encogiéndome de hombros con indiferencia.
-  Me alegro de que así sea, pero aun así, me quedaré más tranquilo si el doctor lo confirma. - Me replica. - Solo trato de hacer mi trabajo.
Elliot entra en la cocina y regresa instantes después con un vaso de zumo de piña en la mano y seguido de un tipo de mediana edad que lleva un maletín en la mano.
-  Cat, te presento al doctor Emerson. - Me dice Elliot.


El doctor me dedica una sonrisa y me estrecha la mano con profesionalidad al mismo tiempo que me dice a modo de saludo:
-  Encantado de conocerla, señorita Queen. - Su mirada se dirige a mi cuello oculto por el jersey y añade en su papel de doctor: - Tengo entendido que tiene unas marcas en el cuello, ¿le importaría mostrármelas?
Me quito el jersey a regañadientes y me quedo vestida de cintura para arriba con una camiseta de tirantes ceñida y escotada. El doctor se acerca a mí y examina las marcas de mi cuello volteando mi cabeza de un lado a otro mientras John tampoco le quita ojo a mi cuello.
Es curioso, llevo una camiseta de tirantes, ceñida y muy escotada, estoy rodeada por tres hombres pero ninguno de ellos me mira como a una mujer, más bien como a una hermana pequeña o incluso una hija.
-  Las marcas donde los dedos hicieron presión son claramente visibles, ésos tipos no pretendían asustarla, querían matarla. - Dice el doctor sin dejar de examinar mi cuello y mi cara. - No puedo entender cómo alguien de tu tamaño y fuerza puede haber resistido semejante agresión.
-  No la subestime, doctor Emerson. - Le dice John sin pinta de estar bromeando. - Le asombraría descubrir lo que es capaz de hacer.
-  No la subestimo, pero le recomiendo que realice reposo para recuperar fuerzas y le he traído una pomada para los hematomas del cuello y la cara. - Me dice el doctor. - En tres o cuatro días no debería quedar rastro alguno de esas marcas, señorita Queen. De todas formas, le ruego que me llame si necesita cualquier cosa o tiene cualquier duda.


El doctor Emerson me entrega la pomada y una tarjeta con su número de teléfono. Lo dejo todo sobre la mesa auxiliar del salón y acompaño al doctor a la puerta al mismo tiempo que le digo:
-  Gracias por venir y disculpe las molestias.
-  No es ninguna molestia, señorita Queen. - Me contesta el doctor sonriendo. - Elliot y John son buenos amigos y estaban preocupados por usted, para mí ha sido un placer venir hasta aquí para atenderla.
Me despido del doctor con un apretón de manos y John aparece detrás de mí y decide acompañar al doctor hasta su coche mientras yo regreso al salón junto a Elliot.
-  Ya has oído al doctor Emerson, necesitas hacer reposo. - Me advierte Elliot.
-  ¿Tú también? - Le reprocho. - Ya he tenido suficiente con tu jefe.
-  No seas tan borde con John, si fueras otra persona no hubiera movido ni un solo dedo por hacerse con el caso. - Me contesta tratando de hacerme entender todo lo que John ha hecho por mí. - Cat, no sé qué rollo te traes con él, pero te aseguro que es una excelente persona y un buen amigo.
-  Y no lo pongo en duda, es solo que estoy cansada, de mal humor y John solo trata de molestarme continuamente. - Protesto.
-  Tan solo trato de protegerte. - Oigo la voz de John detrás de mí. - No te preocupes, gatita. Si quieres que me vaya, solo tienes que pedírmelo.


Me desafía con la mirada y al ver que no digo nada me sonríe con sorna. Elliot trata de ocultar su sonrisa pero sin éxito y yo decido ignorarles a los dos y sentarme en el sofá.
-  Elliot, tengo que encargarme de un asunto personal y estaré fuera un par de horas. - Le dice John como si yo no estuviera presente. - Encárgate de todo y llámame si surge cualquier cosa.
Elliot asiente con la cabeza y ambos me miran preocupados mientras yo disimulo mirando la televisión, como si no hubiese escuchado nada, hasta que oigo la puerta de entrada abrirse y cerrarse y deduzco que John se ha ido. Me doy la vuelta y me encuentro con Elliot, que me mira como si fuera una criminal y dice:
-  John estará fuera un par de horas, así que ya puedes contarme qué está pasando.
-  ¿A qué te refieres?
-  A la tensión sexual que hay entre tú y mi jefe, a vuestros coqueteos y posteriores discusiones y, ya que estamos, también al hecho de que has sido tú la que le has pedido que se quede en la casa franco y a mí no me engañas con eso de que es un escudo más. - Me contesta Elliot. - Por cierto, ¿dónde queda Oliver en medio de esta situación?
-  Entre Oliver y yo solo hay sexo esporádico y sin compromiso. - Le aclaro. - Ni siquiera somos amigos de los que se cuentan confidencias. Solo quedamos con un único fin y ambos tenemos muy claro que nunca habrá nada serio entre nosotros.
-  Y, ¿qué me dices de John?
-  No lo sé. - Le contesto con sinceridad encogiéndome de hombros. - Pero tampoco pienso perder el tiempo pensando en ello.
-  ¿Qué significa eso exactamente?


-  Elliot, no conozco de nada a John. Puede que haya mucha tensión sexual entre nosotros, pero no tengo ninguna intención de resolverla. - Le aclaro. - Con todo lo que ha pasado, estoy segura de que decidirán adelantar el juicio para los próximos días. Con un poco de suerte, Parker estará entre rejas en pocos días y yo podré volver a mi casa y a mi vida.
-  He visto cómo tú y John os miráis, nunca os he visto a ninguno de los dos mirar así a otra persona, creo que deberíais salir a tomar algo alguna vez. - Me dice sin tono de mofa. - Puede que os vaya mejor de lo que crees.
-  Hace menos de veinticuatro horas varios tipos han intentado matarnos, ¿de verdad crees que es buen momento para pensar en esto ahora? - Le replico molesta.
-  Vuestro mal humor y vuestras discusiones nos afectan a todos, si os desahogáis mutuamente todos viviríamos mejor, incluidos vosotros. - Me contesta con sorna.
-  Buen intento, pero no cuela. - Le respondo. - Necesito mi ordenador, ¿crees que podríamos ir a mi casa a buscarlo?
-  John ha ordenado que nadie salga ni entre de aquí, así que me temo que no podemos ir a buscar tu portátil, pero estoy seguro de que si llamas a John y le pides amablemente que vaya a buscarlo, él te lo traerá encantado. - Me dice con una sonrisa maliciosa en los labios.


Elliot me tiende su móvil y se marcha, dejándome sola en el salón para que llame a John. No demasiado convencida, decido llamarlo. Si voy a estar aquí encerrada, necesitaré algo en lo que entretenerme y el trabajo ahora mismo es la mejor opción.
-  Dime Elliot. - Responde John tras un par de tonos.
-  Soy Cat. - Le contesto. - Necesito pedirte un favor, John.
-  ¿Qué necesitas, gatita?
-  Mi portátil, sin él no puedo trabajar.
-  ¿Dónde lo tienes?
-  En casa, creo que lo dejé en el hall pero no estoy segura. - Le contesto. - Si nos dejas, podemos ir a buscarlo nosotros y así no te molesto.
-  De eso nada, gatita. - Me contesta con rotundidad. - No quiero que nadie, y mucho menos tú, salga de la cabaña, ¿me has entendido?
-  Alto y claro, capitán Stuart. - Le contesto con burla. - Necesito el portátil, John. El juicio contra Parker se va a adelantar y necesito trabajar en el caso.
-  Te traeré el portátil en un par de horas. - Me contesta. Oigo de fondo la voz de una mujer que le dice algo y a un bebé llorar. ¿Dónde estará? - Tengo que colgar, nos vemos luego.


John cuelga el teléfono y la curiosidad se apodera de mí. John le había dicho a Elliot que debía ocuparse de un asunto personal y está con una mujer y un bebé. John no puede tener pareja porque de lo contrario Elliot no me hubiera animado a salir con él. ¿Quiénes serán esa mujer y el bebé? Ni siquiera sé si John tiene hermanos o sobrinos. Puede incluso que el bebé sea su hijo y que ya no esté con la madre.
Decido no pensar más en el tema y me dirijo a la cocina para comer algo, donde me encuentro a Samuel haciendo tortitas con chocolate.


3 comentarios:

  1. Ay ME ENCANTA Rakel,es difícil que una novela tuya no nos atrape...Eres muy buena...Gracias por compartir...¡Besitos miles lindaaaaa...!!! \ (•◡•) /

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  2. Maravillosa entrada llena de muchos sentimientosgracias por compartir feliz semana saludos cordiales

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  3. Mil gracias a vosotros! Un abrazo enorme y buen fin de semana! ;-)

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