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lunes, 22 de agosto de 2016

No me llames gatita 1.


Salgo de mi despacho de los juzgados a las doce de la noche, la hora de las brujas. Estoy preparando el caso Parker, que empezará en un mes, y me paso quince horas al día en los juzgados, tratando de encontrar algo que me ayude a encerrarlo de por vida en una prisión.
Bajo al parking en el ascensor y me despido del guarda de seguridad con un "buenas noches" antes de subir a mi coche para dirigirme a casa, darme una ducha y meterme en la cama. Últimamente, ésta es mi vida.
Alan Parker es un empresario multimillonario afincado en Sunset, la capital del país. Se le acusa del asesinato de dos de sus empleados, Roger Weber y Anthony Collin, cuyos cadáveres fueron encontrados en una cuneta de una de las carreteras secundarias de las afueras de Sunset. Nicole Weber y Carla Collin, las respectivas esposas de Weber y Collin, estaban al corriente de lo que pretendían sus maridos y denunciaron su desaparición, pero a las pocas horas encontraron sus cuerpos y ambas sospecharon inmediatamente de Alan Parker, ya que sabían que sus esposos iban a denunciarle por los vertidos tóxicos ilegales de los que aún no hemos obtenido prueba alguna.
La única baza que tengo a mi favor es que ambas esposas están dispuestas a testificar y el fiscal del caso, Max Bomer, es el mejor fiscal del país, así que estoy segura de que conseguirá encontrar algo que nos ayude a encarcelar a Parker.



Llego a casa y nada más abrir la puerta noto una ligera corriente de aire, hay una ventana abierta y yo las he cerrado todas esta mañana. Cojo mi pistola de la cadera y la empuño temiéndome lo peor.
Camino despacio por el hall y entro en la cocina, cruzo la puerta y oigo un ruido detrás de mí. Me agacho para cubrirme y me doy la vuelta para ver a mi agresor, un tipo grande con una puntería pésima. Le disparo a ambas rodillas y le arrebato la pistola de las manos. Estoy a punto de abrir la boca para preguntarle quién le envía cuando otro tipo irrumpe en la cocina y me coge del cuello poniéndome entre él y la pared al mismo tiempo que me dice con regocijo:
-  Letrada, debería haber escogido otra rama de la abogacía, como los divorcios. Se gana más y no pones tu vida en riesgo.
-  Pero entonces mi vida sería muy aburrida, ¿no crees? - Le espeto dándole un rodillazo en la entrepierna y un codazo en la garganta que le hace caer al suelo inconsciente. - Joder, yo solo quiero darme una ducha y meterme en la cama.
Sin soltar la pistola, regreso al hall en busca de mi bolso y cojo el móvil, dispuesta a llamar a la policía cuando dos agentes entran en casa.
-  Señorita Queen, ¿se encuentra bien? Hemos oído disparos. - Me dice uno de los agentes.
-  Estoy bien, he llegado a casa y me han atacado dos tipos, pero he logrado reducirlos, están en la cocina.


Con las piernas aun temblando, les acompaño a la cocina donde los dos tipos continúan tirados en el suelo, uno inconsciente y el otro con una bala en cada rodilla.
-  La hemos subestimado, señorita Queen. - Me dice uno de los agentes disparando dos veces, una bala por cada cabeza de los asaltantes.
-  Pero, ¿qué...? - Balbuceo.
-  Lamento informarle de que en estos momentos alguien se debe estar ocupando de las dos testigos, del fiscal y del juez del caso Parker. - Me dice el otro de los supuestos agentes. - ¿Quién nos iba a decir que usted iba a estar armada y sabría defenderse tan bien?
Es ahora o nunca, me repito mentalmente. Sin pensarlo durante un instante más, disparo contra uno de los agentes y el otro se me echa encima, golpeándome la parte derecha de la mandíbula. Forcejeamos cuando él intenta arrebatarme la pistola y caemos al suelo justo cuando la pistola se dispara. El supuesto agente cae sobre mí y le empujo hacia un lado para liberarme de su peso.
Trato de respirar con normalidad y regreso al hall para recuperar mi móvil. No puedo llamar a la policía, la corrupción llega hasta los cuerpos de seguridad, pero necesito ayuda y alertar al juez, el fiscal y las testigos, si no es demasiado tarde. Lo más sensato es deshacerme del móvil para que no puedan rastrear las llamadas ni localizarme, así que vuelvo a dejarlo en el suelo dónde me lo he encontrado, eso sí, apagado.


Decido coger algo de ropa para llevarme en una pequeña maleta y salgo de la casa. En un primer momento pienso en llevarme mi coche, pero los coches modernos tienen un sistema GPS incorporado con el cual me localizarían en seguida y, teniendo en cuenta que no me fío ni de la policía, descarto esa idea y camino unos 700 metros hasta llegar a la estación de metro más cercana.
Me subo en uno de los vagones del metro en dirección al centro de la ciudad, sólo hay una persona que tiene los medios para ayudarme y en la que puedo confiar, así que decido dirigirme a su casa.
Lo primero que hago nada más salir del metro es buscar un teléfono público desde el que poder llamar y, cuando lo encuentro, llamo a mi buen amigo Elliot Burns. Conozco a Elliot desde que tengo uso de razón, sus padres y los míos eran vecinos cuando vivían en Sunset y su amistad continuó incluso después de que nos trasladásemos a Westcoast cuando yo tenía quince años. Cuando Elliot se matriculó en la universidad y se trasladó a un piso de estudiantes cerca del campus, sus padres también se mudaron a Westcoast, justo a la casa de al lado en la que mis padres viven. Cuando terminé la carrera de derecho, regresé a Sunset y durante unos meses viví en el apartamento de Elliot, hasta que encontré un piso en condiciones que poder alquilar. Durante esos meses, nuestra relación se afianzó y desde entonces somos como hermanos, nos pasamos el día discutiendo pero nos queremos. Elliot estudió criminología y trabaja para las fuerzas de seguridad del estado, es el único que puede ayudarme.


-  Cat, ¿eres tú? - Me responde nada más descolgar.
-  Elliot, tengo problemas y necesito ayuda. - Le contesto. - ¿Podemos vernos?
-  ¿Dónde estás? Voy a buscarte.
-  En realidad, no hace falta. - Le respondo. - ¿Estás en casa?
-  Son las cuatro de la mañana, ¿dónde quieres que esté? - Me pregunta de malhumor, con la voz temblosa por los nervios. - Me acaban de llamar de la comisaría de tu barrio, ¿qué cojones ha pasado en tu casa? ¿Estás bien?
-  Dame tres minutos y te lo cuento todo. - Le digo antes de colgar.
Cojo mi maleta de nuevo y camino hacia el edificio de Elliot, que está a la vuelta de la esquina. Apenas dos minutos después, llego a su portal y llamo al timbre. Elliot me abre directamente, sin preguntar quién es por el interfono. A pesar de que son más de las tres de la madrugada y que dudo mucho que espere otra visita a estas horas, me sorprende que no me haya dicho nada por el interfono, ni siquiera una burla o una broma como acostumbra a hacer, así que empuño mi pistola convencida de que mi amigo no está solo.
Subo rápidamente las escaleras y cuando estoy a punto de llegar al tercer piso, un tipo con el uniforme de las fuerzas de seguridad del estado me apunta con su arma y yo hago lo hago mismo.
-  ¿Quién eres? ¿Qué cojones haces aquí y por qué vas armada? - Me espeta acercándose lentamente.
Justo en ese momento, oímos un disparo procedente del piso de Elliot.
-  ¡Elliot! - Grito abriendo la puerta de una patada y entrando en el piso.


El tipo me sigue cubriéndome, puede que aún quede algún agente sin corromper. Dos tipos tienen retenido a Elliot y otro de ellos nos dispara. Me lanzo sobre el agente que me he encontrado en la puerta y le tiro al suelo con el fin de evitar que le maten y parece que funciona. Pero me he quedado tumbada sobre él y nuestros labios están a punto de rozarse.
-  Gracias, gatita. - Me susurra antes de rodearme con un brazo y levantarme del suelo como si estuviera hecha de aire.
Nos escondemos detrás del sofá y ambos comenzamos a disparar. Uno de los tres tipos cae abatido pero los otros dos continúan ilesos, aunque sin munición, al igual que nosotros.
-  Quédate aquí, yo les distraeré y tú te largas y pides ayuda o desapareces, ¿de acuerdo? - Me dice con tono amenazador.
¿Pero quién se ha creído que es? Ni me molesto en contestarle, me limito a poner los ojos en blanco y esperar a que haga lo que sea que quiera hacer.
Se levanta y empieza a pelear con los otros dos tipos mientras que Elliot está atado a una silla y no puede hacer nada para ayudarle. Pero esos tipos son dos y él solo es uno, así que la cosa se complica y decido intervenir. Uno de los tipos me ve, el que lleva un bigote hortera, y sonriendo burlonamente, se me acerca con chulería al mismo tiempo que me dice:
-  ¿Sabes lo que les hacemos a las salvajes cómo tú?
-  Dudo que seas lo suficiente hombre tanto para follar como para matar, bigotes. - Le contesto con una sonrisa maliciosa en los labios.
-  Te vas a enterar, salvaje. - Me gruñe antes de lanzarse sobre mí.


En momentos como este, me alegro de que mi padre me obligara a tomar clases de defensa personal. Tras forcejear con él durante un par de segundos, logro dominar la situación y reducirlo contra el suelo. Pero el agente tiene problemas con el otro tipo, que se le echa encima e intenta asfixiarlo con las manos. Estiro el brazo y logro alcanzar un cuchillo de la mesa, decido lanzarlo contra ese tipo y se lo clavo en el cuello.
-  Elliot, ¿estás bien? - Le pregunto a mi amigo que se está empezando desatar él solo.
-  Sí, ¿y tú?
Asiento con la cabeza y respiro con alivio cuando oigo la voz del agente decir:
-  Yo también estoy bien, muchas gracias por preguntar.
-  John, ¿qué estás haciendo aquí? - Le pregunta Elliot.
-  He llegado del trabajo y he oído ruidos en tu apartamento, entonces he visto a tu amiga con una pistola en la mano y he sacado mi pistola. Hemos escuchado un disparo y hemos entrado. - Le contesta el tal John echando un vistazo a su alrededor para evaluar los daños. - El resto, creo que ya lo sabes.
-  Cat, ¿en qué cojones andas metida? - Me pregunta Elliot. - Antes de que tú me llamaras me llamaron de la comisaría de tu barrio y me dijeron que los vecinos habían alertado de disparos a la policía que, cuando llegó, solo se encontró a dos asaltantes y a dos policías muertos.
-  ¿Me estás viendo? - Le espeto señalando mi cuerpo manchado de sangre desde la cabeza hasta los pies. - Me he pasado quince horas trabajando en los juzgados, he llegado a mi casa pasada la medianoche con la intención de darme una ducha y meterme en la cama, pero allí habían dos tipos esperándome para matarme. Los he reducido y justo cuando iba a llamar a la policía ha llegado un coche patrulla con dos agentes. Yo pensaban que me iban a ayudar, pero cuando les he acompañado a la cocina para enseñarles a los dos asaltantes, les han disparado a quemarropa y les han matado y después han querido hacer lo mismo conmigo. Nos van a matar a todos, necesito alertar al fiscal y al juez, quiere llegar a las testigos y nosotros somos el camino.


-  ¿De qué estás hablando, Cat? - Me pregunta Elliot.
-  Del caso Parker, soy la abogada de la acusación y de las únicas dos testigos. - Le contesto. - Tienes que ayudarme a localizarles y avisarles, puede que ya sea demasiado tarde.
-  Yo me encargo de eso, ve a ducharte y luego nos continúas explicando todo esto. - Me dice Elliot.
-  ¿Nos? - Pregunto mirando con desconfianza al tal John.
-  John Stuart es mi superior, Cat. - Me informa Elliot.
-  Pues no me fío de ningún agente de esta maldita ciudad y, si han llegado hasta aquí, pueden llegar a casa de mis padres, Elliot. - Le replico desesperada.
-  No pretendo ofenderte gatita, pero si hubiera querido te hubiera matado en el pasillo. - Me dice el tal John con el ceño fruncido.
-  Te recuerdo que te he salvado la vida dos veces en una noche, si me hubieras matado, tú también estarías muerto. - Le replico con superioridad. - Y no me llames gatita, ni siquiera quiero que me llames.
-  Cat, así no ayudas. - Me reprocha Elliot. - Ve a ducharte, nosotros nos encargamos de localizar al juez, al fiscal y a los testigos.

Les echo un último vistazo a ambos y veo que se sonríen, así que decido meterme en el baño y darme una ducha con agua caliente para quitarme toda esta sangre reseca.

3 comentarios:

  1. ¡Que emocionante... Rakel...!!! Puestisima para disfrutar de esta maulladora novela :))) Gracias por compartir... ¡Que tengáis una gran semana,besitos miles hermosa...!!!(>‿◠)✌

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  2. Maravillosa entrada muy apasionante ,gracias por traer estas maravillosas letras feliz semana saludos Rakel

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  3. Mil gracias a vosotros y feliz semana!!! ;-) Besotes!

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