Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad

Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

viernes, 6 de mayo de 2016

CONFESIONES A UN DIARIO (RELATO ERÓTICO)

Querido diario:

Acabo de llegar a casa temblorosa. No tengo explicación para esta extraña sensación. No sé ni cuál es su nombre, ni edad. No sé si está casado o no. Sólo sé, que cada vez que me cruzo con él todo el centro de mi ser tambalea. Tiembla todo mi ser.

Cada vez que veo a ese joven moreno, de mediana edad y estatura media me atormento. Aparentemente, un chico de lo más común. Pero cada vez que siento su presencia, o lo veo tras esa barra de bar, mi cuerpo se alborota.




Sensaciones que jamás antes había sentido. Emociones desordenadas sin explicación alguna.
Con solo su presencia, siento ese deseo incansablemente dentro de mí. Ese apetito carnal deleitable e incontrolable que recorre toda mi piel.
Siento unas ganas locas de acariciar su morena tez, de oler su cabello, de besar cada rincón de su cuerpo.

Quisiera derretir las yemas de mis dedos en su cuerpo, que ardan con el fervor y las ansias que me poseen. Quisiera conquistar su apetito carnal sin más pretensiones. Quisiera una simple noche. Una noche me bastará para saber el sabor del pecado. Deleitarme con sus besos, con sus caricias lentamente, desafiando al amanecer.


No domino esta lascivia exasperante, que me acelera el pulso, me descontrola y me perturba cada uno de mis sentidos.

Ahora mismo, en mi mente recorren miles de pensamientos, una infinita cantidad de fantasías. Fantasías que cumpliría una a una, sin descanso ni tregua.


Fantaseo con dejarle una nota sobre la barra, tras pagarle la cuenta:




-      Solo quiero una noche a tu lado. Espero tu llamada. Tlf: 655221432

Sin previo aviso, sin más reseñas, marcharme del local.

Fantaseo con una llamada a media noche. Una llamada desde la soledad de su coche a la hora del cierre de su bar. Una llamada que anuncie que acepta mis pretensiones. Que acepta las reglas de mi juego.

Imagino el momento en el que me recoge con su coche. Ese momento de nerviosismo y tensión, acompañado de silencios casi incómodos, pero necesarios.

Sueño entrar en su casa. Un apartamento pequeño pero muy coqueto cerca de la playa. Con la galantería que le caracteriza, me brinda a una copa de vino, mientras se acerca a oler mi cuello.


Me evoco pensando como sus manos acarician suavemente mi espalda, mientras me mira fijamente a los ojos. Puedo oler el aroma de su piel, hechizando mis sentidos.
Tiemblo cuando se acerca a mis labios jugueteando mordisco a mordisco con la comisura de mis labios.
Me rindo ante su presencia. Me desprendo de mi razón, para darle paso a la pasión.

Sus enormes manos van dibujando un mapa sobre mi piel. Dibuja una historia de imprudencias maravillosas. Mis piernas se tambalean con el roce de su piel. Me despoja de toda mi ropa, dejando desierta mi figura. Una figura que abrasa todo lo que encuentre a su paso.



Desnudos uno frente a otro, me recuesta en el sofá. No es necesario hablar, la habitación se colma de nuestros latidos.
Nos contemplamos con sed, con calidez, con ternura, con deseo. Sus manos no dejan de recorrer mis tórridas caderas.


Estaba ansiosa por tenerlo dentro de mí. Con su mano tapó vorazmente mi boca, y en ese mismo instante nuestros cuerpos se ensamblaron a la perfección. Frente a frente, sin quitarnos la mirada el uno del otro, inició un rito frenético que colmaba mis ganas. Nuestros jadeos exclamaban con ambición.
Poco a poco, agitación a agitación, temblaban nuestros cuerpos. Con la otra mano agarró mi pelo, para poder recostarme la cabeza hacia atrás y besarme con frenesí mi cuello. Mis manos rasgaban su espalda, rogándole que me trasportase al Nirvana.


En ese mismo instante, todos los músculos de mis piernas se quebraron, se solaparon a su cuerpo, a la vez que un indecente gemido  brotó de mis labios.
Mis suspiros produjeron en mi amante la excitación máxima, aportándole un billete junto a mí, en mi viaje hacia el nirvana.

Querido diario, justo en ese mismo momento, sonó mi teléfono.




-     Buenas noches, ¿Quién llama?
-     Hola buenas noches. Soy Óscar, el chico del bar que le dejaste una nota esta mañana…





Recuerda Cupider@ que la vida no es significado; la vida es DESEO.

3 comentarios:

  1. Con una excelente erótico. Confía en mí en esto. Gran obra, Cupido!

    Superbly erotic. Trust me on this. Great work, Cupid!

    ResponderEliminar
  2. Siempre lo he dicho Qué sería de ka vida sin la pasión....Una muy aburrida condición...Estupendo La mirilla de cupido... ¡Gracias por traernos las confesiones de un diario,un relato muy original...!!! ¡Besitos hermosa...!!!

    ResponderEliminar
  3. Maravillosa entrada encantadora gracias por compartir saludos cordiales La Mirilla Cupido

    ResponderEliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: