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lunes, 21 de marzo de 2016

Tú, yo y las estrellas 21.



Tras aguantar las bromas de los compañeros de la oficina durante toda la semana, el viernes Santi me lleva a casa después del trabajo para recoger mi maleta y a Thor y dirigirnos a su cabaña de los Pirineos para pasar allí el fin de semana, tal y cómo me había prometido. La verdad es que nos hace falta un par de días solo para nosotros solos ya que durante las dos últimas semanas, entre conocer a nuestras familias, mi sobrina, nuestros amigos y el trabajo, no hemos tenido tiempo para relajarnos juntos.
     -  Gracias por dejar venir con nosotros a Thor, últimamente lo tengo muy abandonado. - Le agradezco a Santi cuando nos montamos en el coche.
     -  Cariño, Thor es uno más de la familia. - Me dice sonriendo. - Además, tu sobrina ya me ha advertido que me tengo que portar bien con Thor o su tita me dará una patada en el culo.
     -  ¿Qué? - Pregunto alucinada. - ¡Esta niña no tiene remedio!
Llegamos a la cabaña y Thor corre feliz por el jardín mientras Santi enciende la chimenea y yo preparo algo para cenar.



Esa noche, antes de irnos a dormir, salimos a la terraza. Santi se coloca detrás de mí y me envuelve con sus fornidos brazos. Nos quedamos un rato abrazados y mirando las estrellas hasta que me dice:
     -  Cariño, lo he estado pensando y creo que deberíamos vivir juntos. - Al ver mi cara de pánico, añade rápidamente: - Eli, no te estoy proponiendo que lo dejes todo para venirte conmigo. Lo que te propongo es que ambos conservemos nuestro apartamento pero, en vez de estar de un lado a otro siempre corriendo, podemos instalarnos en uno, que es lo mismo que ya estamos haciendo pero en los dos apartamentos.
     -  Y, ¿dónde propones tú que vivamos? - Espero la respuesta pero Santi no dice nada, se limita a mirarme. - Cariño, ¿me has escuchado?
     -  Sí perdona, es que me acabas de dejar sin palabras. - Me responde sonriendo y abrazándome con más fuerza. - Esperaba un no rotundo como respuesta y me había preparado para recitarte un arsenal de buenas razones para convencerte. Pero, aunque no me hayas dicho que no, tampoco me has dicho que sí.
     -  Cómo tú has dicho, se puede decir que ya vivimos juntos pero en dos apartamentos, así que supongo que será lo mismo pero viviremos con mayor comodidad. - Le respondo sonriendo. - Ahora dime, ¿dónde habías pensado vivir?
     -  Había pensado que a lo mejor prefieres mi apartamento, así el tuyo estará siempre libre y dispuesto cuando lo necesites. - Me responde. - Además, Thor estará más cómodo en mi apartamento en esa enorme terraza. Incluso podemos comprarle una de esas casetas para perros de jardín para que duerma fresquito en verano. En cuanto a ti, te prometo que te haré sentir como en casa y no echarás de menos tu apartamento ni un solo instante. ¿Qué me dices, pequeña amazona?
     -  Veo que también habías preparado un arsenal de buenas razones para mudarnos a tu apartamento. Le digo bromeando. Le doy un beso en los labios y añado: - Supongo que es buena idea y, si algo sale mal, siempre puedo regresar huyendo a mi apartamento.
     -  No vas a querer salir huyendo, pequeña. - Me susurra al oído con la voz ronca. - De hecho, no vas a querer alejarte de mí nunca.
Nos besamos y, cuando nuestras caricias se tornan cada vez más atrevidas y necesitadas, Santi me coge en brazos y me lleva a la habitación depositándome sobre la cama con suavidad para después hacerme el amor con pasión y lujuria, una y otra vez hasta acabar agotados.



Un año después...

En cuanto Santi sale a pasear con Thor, me levanto de la cama y corro al baño a vomitar. Hace diez días que tendría que haberme venido el período y llevo tres días vomitando por las mañanas, creo que estoy embarazada. He aguantado las ganas de vomitar para no alarmar a Santi, no quiero que me vea así, al menos no hasta estar segura de lo que me pasa. Puede que solo sea un virus, una de esas pasas gastrointestinales que se pasa en unos días, aunque empiezo a dudarlo. Vomito por las mañanas, durante el día me atiborro a comida como si no hubiera un mañana, tengo sueño a todas horas y mis cambios de humor me asustan hasta a mí.
Aún y así, Santi se ha creído que alguna comida me ha sentado mal, que estoy cansada y que el estrés de los últimos días en la oficina ha acabado con mis fuerzas, lo cual no deja de ser cierto, al menos en parte.
Saco de mi bolso el test de embarazo que compré ayer, donde lo tenía bien escondido, me armo de valor y decido hacerme la prueba y que sea lo que tenga que ser.
Tras leer y seguir las instrucciones, espero los tres minutos que indican y miro la pantallita rectangular del test. Dos rayitas de color rosa. Estoy embarazada.
     -  Cariño, ¿estás bien?  Me pregunta Santi al otro lado de la puerta.
     -  Sí, ahora salgo. - Logro responder.
     -  Voy a preparar el desayuno, ¿lo tienes ya todo preparado para marcharnos?
     -  Sí, solo me falta vestirme y desayunar.
     -  De acuerdo, no tardes. - Me contesta.


Como ayer le dije que estaba cansada, Santi ha pensado que tomarnos un par de días libres para irnos a la cabaña de los Pirineos era lo mejor para que me recupere, pero el que va a necesitar recuperarse será él cuando le dé la noticia. ¿Cómo reaccionará? Una cosa es que Santi adore a mi sobrina y le guste pasar el rato con ella, otra muy distinta es decirle que va a ser papá.
Desde ese momento, me convierto en un zombi. Desayuno sin apenas hablar, me paso todo el trayecto en el coche de camino a la cabaña en el más absoluto silencio, que Santi ha decidido ocultar poniendo la radio para escuchar algo de música. El resto del día en la cabaña tampoco va mucho mejor, me lo paso evadida en mis propios pensamientos mientras Santi se muestra paciente conmigo. Hasta después de cenar, que ya no puede más y me dice con voz dulce:
     -  Cariño, no sé qué te pasa pero es obvio que algo te pasa. ¿Quieres contármelo o piensas seguir torturándome otro día más?
     -  Quiero contártelo desde esta mañana, pero no sé cómo hacerlo. - Le confieso.
     -  Cariño, estoy contigo para lo bueno y para lo malo. - Me dice abrazándome. - Ahora dime qué te ocurre antes de que me dé un infarto. Solo estamos tú, yo y las estrellas. Bueno, y también Thor.
     -  Creo que hay alguien más, Santi. - Le contesto y él empieza a mirar preocupado a nuestro alrededor hasta que cojo su mano, la coloco sobre mi inexistente vientre y le susurro: - Creo que estoy embarazada.


A Santi se le ilumina la cara y sus labios dibujan una amplia sonrisa. Me abraza con fuerza y me besa en la frente, en la mejilla, en los labios, por el cuello... Hasta que se para de repente, me mira a los ojos y me pregunta:
     -  Cariño, antes de que siga haciéndome ilusiones, ¿deseas tener el bebé?
     -  ¿Lo deseas tú?
     -  Más que mi propia vida
     -  Yo también, cariño. - Le respondo dejándome envolver por sus brazos. - Tenía miedo de tu reacción, no sabía cómo te lo ibas a tomar.
     -  Pequeña, ¿desde cuándo lo sabes?
     -  Saberlo con certeza desde esta mañana que me he hecho un test de embarazo, pero lo sospecho desde hace tres días, cuando empecé a vomitar. - Le confieso. - No quería decirte nada hasta estar segura, no quería preocuparte por nada...
     -  Cariño, acabas de hacerme el hombre más feliz y lo único que deseo es que confíes plenamente en mí, juntos para lo bueno  lo malo. - Me responde sonriendo y sin dejar de abrazarme. - Un pequeño guerrero o una pequeña guerrera, Nerea se pondrá muy contenta cuando se entere que por fin va a tener un primito.
     -  Aún es pronto para anunciarlo, cariño. - Le respondo. - Te prometí que serías el primero en saberlo y lo he cumplido, pero de momento seremos los únicos que lo sabremos, al menos hasta que visite al doctor y nos confirme que todo está bien.
     -  Cómo tú ordenes, pequeña. - Me consiente Santi. Me da un beso en los labios antes de cogerme en brazos y me dice: - Vamos dentro que no quiero que cojas frío, pequeña.

Y me lleva a la habitación, donde me desnuda y, antes de hacerme el amor, me besa una y otra vez en cada centímetro de mi vientre, con amor y ternura. Él desea tanto este bebé cómo lo deseo yo.




                                                                         FIN

3 comentarios:

  1. ¡Ay que bello final...!!! :DDD Otra magnifica historia Rakel Gracias por compartir... ¡Besitos miles,hermosaaaa...!!!

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  2. Maravillosa entrada encantadora ,gracias por traer esta maravilla saludos cordiales Rakel

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  3. Mil gracias a vosotros, un abrazo enorme! ;-)

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