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miércoles, 2 de marzo de 2016

Email del reclutador



En cierto suburbio para militares retirados del medio oeste de Estados Unidos, vivía un muchacho medicado con trastornos mentales, con una buena pensión – su padre, un ex coronel retirado, uso su influencia para conseguirla, ya que él, por su condición, estaba incapacitado hasta para trabajar – y buena disposición, pese a su problema. Sin embargo, quería servir a su país como lo estaba haciendo hasta su hermana menor, quien era una ranger, con el inconveniente que sus propios congéneres se lo impedían de miles de formas. Fue así que, en un arranque de valor, le envió un correo electrónico a la página web de la armada y esto fue lo que le respondió un decente reclutador.


Querido Orwell

Es un honor haber recibido tu misiva, escrita por el miembro de una honorable familia que le ha dado buenos servicios a la patria. Además de eso, el material que me envió sobre usted es prometedora; creo que hasta podría pasar las pruebas médicas. Sin embargo, debo recalcarle algo: la vida de un soldado es muy dura y no es exactamente como usted se lo imagina.

Se lo que puede pensar, se lo que puede sentir ahora, en este momento, cuando parece que mis palabras se escuchan desoladoras, pero como soldado que soy, te tengo que explicar la realidad. La vida de un soldado no es para nada fácil, de hecho, es muy probable que sea la profesión más difícil del mundo.

Para empezar, tienes que tener algo en mente: tal vez no regreses con vida. Un soldado debe estar dispuesto a obedecer órdenes y luchar hasta su último aliento; no niego que tenga la voluntad, pero hay cosas que son peores que la muerte.

Cada vez que un soldado cae prisionero, casi siempre le toca hacerlo en una nación hostil y en una cárcel donde se le violan todos los derechos humanos. Me ha tocado conocer el caso de muchos compañeros/as de armas, que, al regresar de su prisión, no son las mismas personas que alguna vez conocí, si es que les toca la mala suerte de regresar sanos y salvos.

También, aunque es cierto que tenemos al ejército más poderoso del mundo, con toda la tecnología de punta a nuestra disposición, con la mejor atención médica, nuestra institución no está en condiciones para aceptar a gente como usted: no somos un hospital de especialidades siquiátricas. La razón es sencilla: ni las máquinas ni las drogas hacen al buen soldado.

Por este motivo, escogemos a lo mejor de lo mejor y los entrenamos para que sobrevivan hasta a lo más básico, sin casi comodidades. Usted no se imagina lo que cada una de estas personas les toca vivir, hasta en los campos de entrenamiento.

Lo voy a describir en pocas palabras ¿Se imagina usted, con su enfermedad mental, vivir con el recuerdo de la primera persona que mato y las de muchas más? ¿Qué pasaría si, tras una batalla, le toca la suerte de estar vivo pero lisiado de por vida? Y aun asumiendo que sobreviva ileso a muchas batallas ¿Dormiría tranquilo con el recuerdo de los tiroteos, bombazos, golpes y hasta gritos de sus compañeros y enemigos? ¿Le gustaría llevar la carga de haber matado ,por error, a civiles inocentes?

Si lo acepto en el ejército podría suceder o dos cosas: se volvería más loco o se haría sicópata. En el primer caso, usted tendría su mente lisiada de por vida y preferiría la muerte al sufrimiento; en el segundo, le tocaría ser un loco demente que obedecería órdenes a ciegas sin cuestionarlas, lo que podría convertirlo en un terrorista y en este mundo ya tenemos más que suficientes.

Es usted un soldado de corazón y lo saludo con respeto; si otra fuera la circunstancia, no dudaría en darle el sí. Pero mi conciencia me dicta otra cosa y le daré un consejo: use esas buenas aptitudes para mejorar su calidad de vida y siga adelante; su verdadera guerra es contra su enfermedad y, mientras la tenga bajo control, se dará cuenta que vive en unas eternas vacaciones, con talentos que puede usar tanto para superación personal como para hacerse rico. No se haga ilusiones de grandeza ni sufra más: usted tiene todo lo que necesita para ser feliz y, pese a todo, aun lo ignora. Espero haberlo sacado de dudas. Si esto no es un adiós, que sea un hasta luego, soldado Orwell.

Si te quieres escapar de la mente trastornada de Orwell, entra en mi blog; te juro que no es un manicomio 

8 comentarios:

  1. Esta carta se ocupa sin duda en la realidad. Gracias por compartirlo, Alberix usted.

    This letter certainly deals in reality. Thank you for sharing it, Alberix.

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    1. Lo malo es que la gente cree que la guerra es como Hollywood la pinta; hasta los juguetes de guerra son rentables. Gracias por su gran apoyo, Miss Koval.

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  2. Mi primer marido era en la guerra de Vietnam, que estaba mentalmente estable cuando se fue, él no era el mismo cuando regresó. Yo perdió él a alcoholismo.

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    1. Es que la guerra no es para cualquiera, lo malo es que la gente piensa que es una fantasía como la "Guerra de las Galaxias"; la ventaja que sí podrían tener los jedi o tropas élite del futuro - si es que esta humanidad tiene algun futuro - es su alto grado de espiritualidad. Lo importante es que estamos de acuerdo en una cosa: la guerra no es un juego.

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  3. Una entrada muy interesante gracias por compartir saludos cordiales

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    1. Y mil gracias por leerme, Isidro. Siempre estoy a las órdenes del público, como un soldado de las letras. Hasta pronto.

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  4. Estupendo Alberix,como siempre poniendo de relieve la versatilidad de tu pluma,que lo mismo nos traes un post para reír que esta entrada que sin duda nos lleva a la reflexión....ME HA GUSTADO MUCHO...¡Gracias por compartir,te mando abracitos con cariño...!!!

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    1. De nada María y es gracias a personas como tú es que todavía sigo posteando entradas. Saludos cordiales.

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