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lunes, 15 de febrero de 2016

LAS HORAS DE TU PIEL

Sábado por la noche, y Claudia estaba algo nerviosa en casa. No sabía exactamente el motivo, no encontraba explicación, pero sentía un poco de ansiedad.
Era una joven bastante intuitiva. Tenía la capacidad de sentir de una manera extraordinaria las cosas.
De repente, comenzó a sonar el tema musical... " Unintended - Muse". Y justo en ese mismo instante, A Claudia se le paró la respiración.
Se sentó en el sofá, se recostó lentamente y cerró los ojos.
Comenzaron los recuerdos y los pensamientos a danzar por su mente. Viajó al pasado, se fue unos meses atrás. Sintió algo exquisito en su interior. Su mente se envolvió de dulzura y muy buenos recuerdos.



Intentó recomponerse de su letargo sensitivo, recuperar la cordura y respirar hondo.
Decidió salir con sus amigos a tomar una copa. Sabía que, ese hecho le sentaría muy bien. Necesitaba tomar aire y estar entretenida con ell@s, y dejar a un lado ese sueño.

Cruzaba la pista de baile, sobre las 03:30. Entre la multitud, allí estaba él. Era su sueño, el dueño de sus recuerdos, Fernando. Sus miradas se cruzaron entre la gente, y en ese mismo instante, una sonrisa se les dibujó a ambos en el rostro.
Claudia y Fer llevaban meses sin verse, sin hablarse, sin decirse lo que se extrañaban, pero no importó. Todas esas largas explicaciones sobraron desde el mismo instante que se vieron. El contador se volvió a poner a cero.

Comenzaron a hablar, sin apenas motivo, sin explicación, solo estar uno cerca del otro. No hubo preguntas, no hubo reproches, no hubo exigencias, solo miradas que calmaban la soledad de todos aquellos meses.

Sin reclamos ni pretextos, se agarraron de la mano. El camino a casa estaba memorizado. Nadie dijo nada. Todo se sabía, se intuía a través de una mirada delatadora, que confesaba segundo a segundo, el anhelo de poseer a su rival de combate. Una guerra que solo aquellos amantes lograrían entender.

Nada más entrar por el umbral de la puerta, la ropa caía al suelo, se desnudaban las almas, al mismo tiempo que las siluetas se estremecían.
Un festín de besos y caricias se regalaban aquellos locos amantes. La pasión se fundía en la piel, haciendo yagas de placer y deseo.
Fernando tatuaba a besos la piel de Claudia. Su saliva era la tinta, y sus labios la pluma. Dejando su nombre, en cada recoveco del cuerpo de la extasiada mujer.

Con un brusco gesto, recostó a Claudia en la cama. Había llegado el momento del naufragio, donde no existían salvavidas, para escapar de aquella marea de deseo.


El tiempo y el espacio se congelaron. El reloj de arena tenía una fuga, y la cama añoranza. No había prisas, pero sí muchas ganas. 

No les importaba que el sol los descubriera amándose, no tenían miedo que la luna los delatasen. Solo deseaban impregnarse del olor y del sabor del otro.


Palmo a palmo se amaron de aquella loca forma que tenían. No era sexo, no era amor, no era deseo... era explosión, era química, era conexión. Algo más que puramente físico o algo más allá del romanticismo. Eso que solo se puede sentir una vez en la vida, con una persona. Algo que un diccionario no tendría definición, ni los científicos explicación.
Fer miraba fijamente a los ojos de Claudia, casi hasta pulverizar su mirada, arañando su loco sentir.

El único lenguaje que aquellos amantes conocían era el tacto de su piel, el roce de sus cuerpos, aquellas intensas miradas. Las únicas palabras emitidas entre gemidos y gemidos, eran los "te quieros".


Largas horas de piel, largas horas del vaivén de Fer dentro de Claudia, largas horas de posesión, largas horas de complicidad dentro del cuerpo del otro. Pero aquellos locos amantes no encontraban un final, no había cansancio ni tregua.


El sol entraba ya por la ventana, como cualquier otro amanecer. Pero sus cuerpos no eran los mismos. Llevaban horas de gozo. Jadeantes los minutos, marcados por sus pieles, al compás de sus deseos.


Pero... el reloj avisó. Marcaba la pauta, la misma de siempre... me voy para volver, no sé cuándo, pero sí porqué. Y todos los demonios se fueron con Fer...



Recuerden Cupider@s que todo lo que sé de amor, lo aprendí de las películas pornos.

LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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2 comentarios:

  1. Una maravillosa entrada llena de sentimiento gracias por traer estas amaravillas feliz semana saludos cordiales

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  2. ¡Sensualmente bello..!!! Gracias por compartir La mirilla de cupido... ME GUSTA... Aprovecho para desearos un estupendo inicio de semana ¡Besitos hermosaaaa....!!!

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