Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad



Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

lunes, 22 de febrero de 2016

Tú, yo y las estrellas 17.



Han pasado tres semanas desde nuestra pequeña escapada a la cabaña de los Pirineos y mi relación con Santi cada vez es más fuerte y apasionada. Nos entendemos a las mil maravillas y siento mariposas en el estómago cada vez que lo veo o escucho su voz.
El sábado llega y con él a fiesta de cumpleaños de mi sobrina. He tenido que hablar con mis padres y mis tíos sobre la relación que tenemos Santi y yo. Cómo aún no le hemos puesto nombre, les he dicho que nos estamos conociendo, aunque ya nos conocemos de sobra, pues además de trabajar juntos, se puede decir que prácticamente vivimos juntos. Santi se queda a dormir en casa casi todos los días, sacamos juntos a pasear a Thor, vamos al supermercado a hacer la compra y salimos a tomar un par de copas con Helena, Carol, Raúl e Iván. Helena y Raúl siguen viéndose y saliendo juntos, pero ninguno de los dos admite que van en serio, pese a que no se ven con terceras personas y ambos ponen cara de idiotas enamorados cuando están juntos. Por otra parte, Santi me ha confesado que Carol siempre ha estado enamorada de Iván, pero él nunca le había dado esperanzas primero porque la consideraba una niña y luego porque empezó a salir con Fabián, pero parece que el destino por fin ha obrado y ha cruzado sus caminos, aunque ambos van con pies de plomo y no han pasado del inocente coqueteo. Una de esas noches, mi hermana y mi cuñado dejaron a los niños con mis padres y vinieron con nosotros a tomar un par de copas. Mi hermana y mi cuñado los invitaron a todos al cumpleaños de Nerea y todos aceptaron felizmente.
Cuando llegamos a casa de mi hermana, todos ya están ahí.


     -  ¡Tita Eli, Santi! - Grita mi sobrina al vernos y viene corriendo para lanzarse a nuestros brazos. - ¡Sois los últimos en llegar!
     -  Sentimos ser los últimos, pequeña guerrera. - Le dice Santi. - La tita Eli y yo queríamos estar muy guapos para tu cumple.
     -  Supongo que tú debes ser Santi, ¿verdad? - Pregunta mi tía Lola. - Nerea no ha dejado de hablar de ti y todos queríamos conocerte.
     -  Santi, ella es mi tía Lola. - Le digo a Santi.
     -  Encantado de conocerla, señora. - Le dice Santi educadamente.
     -  Por favor, llámame Lola o tía Lola. - Le responde mi tía guiñándole un ojo. La fulmino con la mirada y añade: - Deja de mirarme así, te prometí que sería buena con él y pienso cumplir mi promesa, no necesito que me vigiles.
     -  Lola, cariño, deja de incomodar a los chicos. - Le dice mi tío Paco. Se vuelve hacia a Santi y le dice tendiéndole la mano: - Soy Paco, el tío de Eli y Rocío. Cuidado con las mujeres de esta familia, son de armas tomar. - Añade bromeando.
     -  ¿Dónde está mi pequeña? - Pregunta mi padre abrazándome. Me da un beso en la mejilla y, tras mirar severamente a Santi, le dice: - Soy Manuel, el padre de Eli y el abuelo de Nerea. - Le doy un codazo a mi padre sin nada de discreción y añade: - Estamos encantados de conocerte por fin, mi hija te tiene muy escondido.
     -  Suficiente, papá. - Le interrumpo. - Ve a avisar a mamá y así pasamos por el mal trago de un tirón.
     -  Al menos este no parece no capullo. - Me dice mi padre encogiéndose de hombros.
     -  No te quejes, eso es lo mejor que ha dicho de cualquiera de los hombres que he llevado a casa. - Le susurro a Santi al oído. - Y prometo compensarte todo esto esta noche.
     -  Creo que este es el momento oportuno para decirte que mis padres quieren que te lleve a casa a cenar con ellos. - Me dice divertido. - Quizás puedas compensármelo viniendo a esa cena.
     -  ¿Es que no pensáis saludarme? - Nos pregunta mi hermana sonriendo. Nos saluda a ambos con uno de sus afectuosos abrazos. - Ahí viene mamá, suerte.
     -  Hola, mamá. - La saludo dándole un beso en la mejilla. - Él es Santi. - Me vuelvo hacia a Santi y, cogiéndole de la mano para acercarlo a nosotras, le digo: - Ella es Rosa, mi madre.
     -  Encantado de conocerla, Rosa. - Le dice Santi sonriendo.
     -  Lo mismo digo, Santi. - Le responde mi madre. - Y por favor, tutéame.


Tras saludar a todos los presentes, Santi y yo nos refugiamos con nuestros amigos en el salón y sobrina decide acompañarnos, no quiere separarse ni de Santi ni de mí.
     -  Pequeña guerrera, ¿quieres abrir tus regalos?  - Le pregunta Santi a mi sobrina.
     -  ¡Sí! - Grita ella eufórica. - Tita Eli, ven conmigo y con Santi a abrir los regalos.
Nerea abre los regalos bajo la atenta mirada de todos los presentes y todos disfrutamos viendo a mi sobrina jugando con sus nuevos juguetes.
Cómo estoy pendiente de Santi todo el tiempo, mi madre y mi tía cambian de estrategia y deciden tratar de sonsacarle información a Carol, pero mi hermana me guiña un ojo y rescata a Carol tras regañar a ambas mujeres que ponen cara de no haber roto un plato en su vida mientras Santi y yo nos reímos divertidos.
Mi sobrina se acerca a mí y me susurra al oído:
     -  Tita Eli, ¿Santi ya es tu novio?
La cojo en brazos y salgo con ella al jardín. No quiero mentirle, pero tampoco puedo decirle toda la verdad, así que opto por hablar solo de lo que se puede hablar con una niña de cinco años.
     -  Cariño, Santi me gusta mucho, pero nos conocemos desde hace muy poco tiempo y antes de ser novios tenemos que estar seguros de que queremos serlo. - Empiezo a decirle. - Las relaciones entre dos adultos son difíciles de entender, mucho más de explicar.
     -  Helena dice que tienes miedo que Santi sea como el frío. - Me dice mi sobrina dejándome muerta.
     -  Cariño, Santi no tiene nada que ver con Norbert. - Le aclaro. - Santi es bueno contigo y conmigo, no es justo que pague por el error que cometió Norbert.
     -  Entonces, ¿puedo llamarte tito Santi? - Me pregunta mi sobrina, sin haberse enterado de nada de lo que le acabo de decir e interesándose de nuevo por Santi.
     -  Creo que eso se lo tendrás que preguntar a él, pequeño demonio. - Le respondo sonriendo.
     -  Ya se lo he preguntado muchas veces, pero siempre me dice que tengo que esperar a que tú quieras que él sea mi tito. - Me dice enfurruñada. - ¿Es que no quieres que sea mi tito? Yo no quiero que vuelva el frío, quiero que se quede Santi.
     -  Cariño, el frío no va a volver, te lo prometo. - Le aseguro. Ni por todo el oro del mundo volvería con Norbert. - En cuanto a Santi, me encantaría que fuera tu tito. ¿Quieres que vayamos las dos a preguntárselo?
     -  ¡Sí! - Me responde abrazándome.


Entramos de nuevo en el salón y todos nos miran con expectación, saben que Nerea y yo estamos tramando algo y no quieren perderse ningún detalle. Nerea se dirige directamente hacia a Santi, se coloca frente a él con los brazos en jarras y le dice con su voz de sabelotodo:
     -  La tita Eli y yo queremos hablar contigo, ¿puedes venir con nosotras al jardín?
Santi asiente con la cabeza y se pone en pie, cruzando su mirada conmigo buscando una explicación, pero yo me limito a levantar las manos en señal de inocencia y a encogerme de hombros mientras que el resto de los presentes intentan contener la risa.
Salimos los tres al jardín y nos sentamos en el sofá-balancín en absoluto silencio hasta que mi sobrina se anima a hablar:
     -  La tita Eli y yo queremos que seas mi tito, pero la tita Eli dice que primero te lo tengo que preguntar a ti. - Le informa mi sobrina. - Entonces, ¿quieres ser mi tito?
Santi me mira a los ojos antes de responder y, cuando me ve sonreír, le dice a mi sobrina:
     -  Pues claro que quiero ser tu tito. - Le revuelve el pelo cariñosamente y añade: - ¿Qué te parece si mañana vamos a pasear a Thor y a comer una hamburguesa para celebrarlo?
     -  Sí, se lo voy a decir a mamá. - Dice la niña antes de salir corriendo en busca de su madre.
     -  Si soy su tito, tú y yo... - Dice Santi esperando que yo acabe la frase.
     -  Tú y yo... ¿estamos juntos?
     -  Me hubiera gustado algo más comprometido, pero supongo que con eso me basta por el momento.
     -  Quiero ir a cenar con tus padres, Santi. - Le digo acercándome más a él. - No sé cómo lo has hecho, pero ya no imagino mi vida sin ti.
     -  Eso sí que no me lo esperaba. - Me dice sonriendo dulcemente antes de besarme. - Y me gusta oírlo, porque no pienso separarme de ti, pequeña amazona.
Santi me vuelve a besar y yo le correspondo con pasión, hasta que oímos a nuestra espalda:
     -  Ejem, ejem. - Santi y yo nos separamos bruscamente y ambos nos ruborizamos al ver a mi padre plantado frente a nosotros. - Siento interrumpir, pero Nerea está a punto de soplar las velas.
     -  Papá, espera. - Le digo antes de que desaparezca.
     -  No, no quiero saberlo. - Me dice divertido. - Y más vale que tu madre no se entere o no te la sacarás de encima hasta que os vea casados. - Se vuelve hacia a Santi y le dice: - Cuídamela bien, muchacho, te llevas a mi pequeña joya.
     -  Como a una reina. - Le responde Santi a mi padre abrazándome. Me da un beso en la frente y sonriendo alegremente, se levanta y me dice: - Vamos a ver cómo tu sobrina sopla las velas.


Mi sobrina ya se ha encargado de darle la noticia a todo el mundo y todos nos miran sonriendo, felices de conocer nuestro pequeño secreto a voces.
     -  ¡Tito Santi, la mama me deja ir mañana a montar a caballo! - Le grita mi sobrina arrojándose a sus brazos. - La tita Eli también viene, ¿verdad?
     -  Por supuesto que voy, cariño. - Le respondo. - Y después nos comeremos una hamburguesa.
     -  ¡Bien! - Exclama mi sobrina. Me da un brazo y añade: - Tita Eli, ¿cuándo tendré primitos?
La carcajada es general, pero yo no me río. ¿Tener hijos? Lo cierto es que nunca me lo había planteado, ni siquiera estando prometida a Norbert se me había pasado por la cabeza.
     -  Cielo, creo que aún tardarás un poquito en tener primitos. - Me saca del atolladero mi madre.
Todos continúan riéndose, pero esta vez Santi se queda callado, mirándome fijamente a los ojos. Se acerca lentamente y me pregunta susurrando:
     -  ¿Estás bien? Tu sobrina ha mencionado que quiere un primito y te has puesto pálida. - Le miro suplicando una tregua y, tras besarme en la frente con dulzura, me dice: - Ya hablaremos de tu reacción cuando estés preparada.


Mi sobrina sopla las velas después de que todos le cantemos el "cumpleaños feliz" y le aplaudimos. Helena, Carol, Raúl e Iván son los primeros en marcharse seguidos de mis tíos Paco y Lola. Santi y yo también decidimos marcharnos y mis padres aprovechan el momento para invitarnos a cenar la próxima semana. El sábado vamos a cenar con los padres de Santi, así que Santi les dice que iremos el viernes por la noche, sin darme tiempo a responder.



Si quieres leer más historias como ésta, no te pierdas Los Relatos de Rakel.




3 comentarios:

  1. Todo viento en popa...¡Ya estamos puestisimos para la boda...!!! :DDD Gracias por compartir Rakel ME ENCANTA ¡Besitos preciosaaaa...!!!

    ResponderEliminar
  2. Una maravillosa entrada llena de sentimiento gracias por traeer estas maravillas feliz semana saludos cordiales

    ResponderEliminar
  3. Muchísimas gracias a ambos, un abrazo enorme!! ;-)

    ResponderEliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: