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martes, 23 de febrero de 2016

Atrapado

La difusa figura, un compuesto de éter que expulsaba una gran cantidad de fluido ectoplasmático, era reflectada de manera invertida cuando coquetamente se miraba al espejo. Su contorno se rodeaba de un aura de luz tenue que abarcaba un pequeño perímetro alrededor, lo que conformaba una atmósfera tétrica de semioscuridad.
Escasamente decorado con muebles raídos y decrépitos objetos convertidos en reliquias, el ambiente de recuerdos y nostalgia que encumbraba los espacios, con la soledad de fondo, configuraba su única compañía. Había salido de la habitación que más frecuentaba, el despacho donde aquella fatídica noche se cometió el crimen. Como era habitual, traspasó la pared para dirigirse a otra sala flotando ligeramente por los recovecos, en medio de una línea intradimensional infranqueable. El campo energético desprendía un vaho muy denso que terminaba por eclosionar en un haz resplandeciente proyectado hacia el infinito.

Pero, al poco tiempo, volvía a reaparecer para reanudar su trayectoria volátil y terminar evaporándose. De nuevo, la misma operación, un juego sistemático en el que sucesivamente atravesaba los muros y el techo. Aunque jamás pudo rebasar la tapia que delimitaba el exterior con el jardín, que se conservaba sin flores ni plantas, solo recubierto por tierra yerma repleta de humus. El aire enrarecido de la casona era refrescado únicamente por las corrientes que entraban desde la ventana a primeras horas de la mañana y durante la noche, provocando repetidos golpecitos contra el marco y haciendo crujir la madera en el espacio vacío. Parecía que no hubiera la más mínima intención de profanar aquel lugar. Estaba acostumbrado a vagar por los rincones, excluído de la visión de los curiosos. 

De todos modos, no siempre había sido así. Mucho antes de la llegada de las ratas y de los insectos, del advenimiento del polvo, la suciedad y la inmundicia, las parejas de novios adolescentes que querían practicar sexo en la clandestinidad y algún que otro grupillo de gamberros, habían merodeado unas cuantas veces por la vieja casa de campo. Hasta que el pueblo fue contagiado por un miedo atroz y ya nadie volvió.

Regresó al despacho e hizo como si se sentara encima de una butaca. La misión práctica de su existencia se apoyaba en un único objetivo, poder recibir a alguna persona valiente y misericordiosa que no saliera huyendo y que, por el contrario, se atreviera a rezar un Padrenuestro por su alma. Solo así se libraría de la pena y conseguiría el tan ansiado descanso eterno. Llevaba un siglo de penitencia. Lo único que él podía hacer, tras haberse disparado en la sien con una pistola, atormentado por las deudas y el asedio de los acreedores, era tener paciencia mientras sufría una interminable y tediosa agonía que le obligaba a mantener una actividad casi frenética por el interior de las estancias. Era su propio infierno suicida. 
Radio Head - How To Disappear Completely
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6 comentarios:

  1. Impactante...Muestras más allá de una vida fantasmagórica la profundidad del ser humano estancado ahí...Y del que pocos hablan y menos reclaman... ME HA FASCINADO Amantísima Marisa....Gracias por compartir... ¡Besitos preciosaaaaaaa...!!!

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  2. si es impactante Marisa , yo no se si podría entrar en esa casa. Un abrazo

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  3. Se dice que efectivamente el espíritu de suicida queda atrapado en este bajo astral, donde insistentemente recuerda el instante trágico en que se quitó la vida y permanece adherido a ese espacio energético incapaz de trascenderlo, de manera que reflejas muy bien el clima por el que el desgraciado fantasma vaga en busca de ese auxilio último que lo rescate de esta eterna muerte.
    Me ha gustado leerte, amiga Marisa, como siempre, disfrutando de tu creatividad con las letras.
    Un abrazo y muchos besos.

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  4. Un texto inquietante y muy bien escrito que nos transporta con maestría a la realidad y los motivos del protagonista. Un fantasma, podríamos decir, un alma en pena, cabe pensar...

    Genial, Marisa. Leerte ha sido como estar en esa casona abandonada :)

    Un beso enorme!!

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  5. Este texto, quita cualquier duda, sobre la maestría que tiene Marisa, para con un relato breve, introducir al lector en una situación irreal y como sin querer hacerlo reflexionar sobre hechos reales.
    Un abrazo y un aplauso.

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  6. Muchísimas gracias por vuestros comentarios queridos compañeros. Me ha sido imposible responderos antes pero me siento feliz por teneros conmigo.
    Besos y abrazos a tod@s!!

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