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lunes, 11 de enero de 2016

La importancia del silencio



Los nuevos tiempos parece que están dispuestos a acabar definitivamente con la complicidad y la comprensión entre las personas... ¿No os habéis fijado como ahora, la gente ya ni siquiera conoce el silencio?... Le inquieta o le pone nervioso "soportar" una relación social de cualquier índole donde el silencio esté presente más de unos segundos, porque inmediatamente lo "interpreta" como algo extrañamente inusual, aburrido o incómodo. El mejor ejemplo lo tenemos cuando entramos en un ascensor y otra u otras personas ajenas acceden al mismo tiempo, de manera que al cerrarse las puertas, suele darse esta circunstancia y naturalmente suele ir acompañada de esa "extrañeza" de la incomodidad del silencio, por eso a menudo alguien lo rompe con esa típica conversación del tiempo, que naturalmente a nadie le importa, pero es la excusa perfecta para evitar "sufrir" la permanencia de esos minutos totalmente en silencio, pues nuestra mente acostumbrada al ruido del pensamiento, llega al límite de prejuzgar negativamente a esas otras personas que no nos hablan, calificándolas de estúpidas o engreídas.

¿Y cómo podríamos reflexionar, tomar decisiones, pensar tranquilamente los pasos a seguir si continuamos enredados en un ensordecedor zumbido mental que nos impide abstraernos, fluir en un océano de paz interior o de silencio?... ¿Cómo nos puede llegar esa idea lúcida que nos da la respuesta exacta a lo que buscábamos?... ¿Cómo ser conscientes de la diferencia entre lo que estamos acostumbrados a hacer y lo que nos está ocurriendo ahora?...

La soledad no conlleva necesariamente el silencio, lo mismo que este no tiene motivo de ser causado por la soledad. El ser humano necesita pensar sobre muchas cosas importantes para comprenderse y entenderse a si mismo, por eso el silencio suele ser su mejor aliado.

Un gesto, una caricia, un grito o una mirada... sentimientos que no pueden nunca ser sustituidos por meras palabras o descripciones incapaces de describirlos sin dar lugar a la duda o al error.

Nuestra naturaleza no es del todo sincera, las palabras las fabricamos individualmente e incluso nos valemos de ellas para mentir constantemente, no solo a los demás sino a nosotros mismos.

¿Como saber entonces, si haces bien o mal?: muy fácil, sigue lo que te dicte tu corazón, si algo es bueno para ti, lo será sin duda. Siempre ten en cuenta que no a todas las personas les parecerá bien, pero si tuviésemos que estar pendientes en todo momento de las opiniones de los demás, porque temor a que les parezca mal, definitivamente, no haríamos nada.

El silencio nos ayuda a aprender muchas cosas, por ejemplo cuando callas, siempre suele haber alguien que llena tu silencio con palabras y si escuchas conocerás las experiencias ajenas que te servirán de aprendizaje de la vida, porque nadie nace aprendido y cuando cometemos un error no debemos culparnos o hacer de ello un drama, sino motivarnos a hacerlo mejor la próxima vez.

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10 comentarios:

  1. ¡Qué curioso! A medida que crecemos y maduramos en torno a un sistema de valores aprendido y, por tanto, adquirido de nuestro entorno y otras fuentes más externas o mediáticas, tendemos a alejarnos de nosotros mismos. Lo digo porque de pequeños, cuando somos niños somos como una esponja, nacemos como un libro en blanco cuya escritura va fluyendo con las experiencias. Es en esas primeras etapas cuando nos importa un comino el qué dirán o lo que los demás pensarán de nosotros, actuamos en función de nuestras necesidades, pedimos aquello que nos apetece, rechazamos el protocolo, etc. La práctica social llevada hacia el exterior es común en el aprendizaje. En esto hay grados y naturalezas, cada persona es un mundo, por supuesto. Por eso muchas personas se plantean a lo largo de su vida retomar esas vivencias y esa manera de ver el mundo. Pero lo mejor es ir integrando nuestra práctica hacia conocimiento y del conocimiento hacia la práctica de manera que confluya un equilibrio emocional y lógico, pensante y sensitivo. Estar abierto a los cambios y no culparnos de lo que hacemos incorrectamente.
    Me ha parecido tan interesante y bonito lo que reflejas en tu reflexión, que no me he podido sustraer a reforzarla. Es maravillosa la filosofía de esta entrada. Para reflexionar.
    Un placer leeros, como siempre.
    Besos

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    1. En primer lugar agradecerte tu extenso e interesante comentario, ya que a través de él puedo comprender tu motivación para expresar lo que late en tu interior y divinamente me lo has trasmitido. Si, definitivamente hay que desaprender lo aprendido, es decir, prescindir ese sistema de valores no encaja con lo que luego experimentamos en la realidad a la hora de establecer relaciones sociales, íntimas, etc. porque empezamos a notar que si fuésemos niños lo viviríamos todo mucho mejor y esas vivencias nos resultarían mucho más satisfactorias, cosa que al ir "de adultos" perdemos la "gracia" o la espontaneidad y con ello perdemos también esas oportunidades que La Vida nos pone delante para vivirlas con plenitud.
      La práctica o costumbre social termina por destruir la naturalidad si no permite que las personas sean auténticas y libres, si les juzga o critica cuando no cumplen las normas establecidas o cuando alguien destaca porque es diferente al resto. Pienso que la práctica hacia el conocimiento y viceversa, tienen que estar en equilibrio y respetando la individualidad de cada persona, no tratándola como una "masa" amorfa que debe cumplir ciertas normas o de lo contrario se le margina porque no tiene ese "cascabel" colgado del cuello como el resto. Si te has fijado la sociedad actual de carácter consumista y mercantilista, está rozando el límite de la deshumanización, al confundir a las personas con objetos o como producto de consumo...Estos nuevos carnets de identidad son el ejemplo más claro de la pérdida de la intimidad personal, en favor de una supuesta "inseguridad ciudadana" que obliga a dejarnos controlar por el sistema, a perder nuestro derecho a decidir si queremos que nos controlen o no.
      Es lógico que la sociedad padezca problemas mentales y desequilibrios emocionales si está sometida constantemente a ese estrés que le obliga a seguir unos valores deshumanizados completamente. El estar abiertos y no culparnos de nuestros errores es fundamental para aprender a ser libres de pensamiento y salirnos del "rebaño".

      Estaría también encantada de proseguir contigo eta charla, pero por hoy creo que ya he dejado clara mi postura a todo lo que me has planteado.

      Muchísimas gracias, Marisa, por tomarte tu tiempo y abrir este melón que desde luego tiene bastante jugo. Nos volvemos a ver en otro momento.

      Besos

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    2. Nada más que añadir. Es una matización inmejorable que me aclara mucho más. Solo quería daros nuevamente las gracias por este detalle. Un fuerte abrazo

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    3. Discúlpame que el teclado me ha fallado con algunas letras que me faltan, pero ya voy un poco cansada a estas horas. Me alegro que te haya aclarado esos matices y ya ves como este tema da para una buena charla.
      Mil gracias por responderme tan rápido. Un fuerte abrazo igualmente y buenas noches!!!

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  2. Una maravillosa entrada hablas de un tema a apasionante como es el silencio es vivir la vida como viene de gracias por compartir estas maravillas de reflexiones feliz semana es un placer leerte Feliz semana saludos cordiales Conciencia y vida magazine

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    1. Querido amigo Isidro, efectivamente trato el tema del silencio como un TESORO, así con letras mayúsculas igual que el AMOR, ya que es algo que esta sociedad actual está desechando o intenta despreciarlo... No se nos enseña a valorarlo y a comprender su significado, pensamos que es intrascendente, baladí ...cuando en realidad es todo lo contrario y lo peor de todo es que no sabemos escuchar esa voz del silencio en nuestro interior... por eso está tan de moda el yoga, etc. La auténtica sabiduría radica precisamente en el silencio interior y no en el zumbido de avispas de nuestros pensamientos.

      Un placer compartir mis reflexiones y aportar un poco de LUZ entre tanta oscuridad.

      Cordiales saludos y feliz inicio de semana, mes y año!!!

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    2. Este aprendiz de la vida y de bloggero desde dentro de su corazón te agradeces estas reflexiones feliz semana saludos cordiales

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    3. Yo también aprendo de ti a ser más humilde querido amigo Isidro Cristóbal y te agradezco mucho tu sinceridad.
      Besos

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  3. Estupenda entrada mi querida Consciencia y Vida Magazine...En ocasiones el acelerado ritmo de la vida no deja dar un respiro y escuchar nuestro silencio,pero,es necesario...ME HA GUSTADO MUCHO amiga ¡Gracias por compartir ¡Besitos miles linduraaaaa...!!!

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    1. Desgraciadamente hemos construido una sociedad convulsa, desorientada y deshumanizada, en estos últimos tiempos todos estos fallos están adquiriendo una proporción desorbitada en comparación con los que de épocas pasadas, donde al menos las familias tenían relaciones más directas y duraderas, también las costumbres acercaban más a la personas e intentaban establecer lazos mucho más estables y de mejor calidad humana en general, aunque como en todo existían también excepciones. Actualmente, el ritmo frenético que llevamos no nos permite ser conscientes de lo que está sucediendo realmente a nuestro alrededor y vamos perdiendo la costumbre de meditar o permanecer en silencio sin buscar otra pretensión que disfrutarlo.

      Me encanta que también te haya gustado y hayas tenido esta deferencia conmigo de comentármelo, querida amiga María del Socorro.

      Milessss de besitosssss preciosidaaaad...!!!!

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