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martes, 5 de enero de 2016

Hay ocasiones...

Extraída de Google

Hay ocasiones en que la ignorancia no le es suficiente al ser humano, y entonces da un paso más, convirtiéndola en simple miedo.


Eso ocurrió en mi pueblo, y Bruno no fue consciente de ello hasta que fue demasiado tarde.

Siempre le oí decir que prefería la noche y su pequeña linterna: que así las entendía mejor.

Hace poco leí su único libro, aquel que publicó tras cuarenta años de rememorar aquella paliza de finales del verano del 71. No debe ser fácil de asumir que casi medio pueblo lo quisiera linchar por pasarse noches enteras vagando por el cementerio.

Hay ocasiones en que la extrañeza está tan cerca del miedo que se puede entender que hubieran hecho piel común.

En el prólogo explicaba el porqué de sus aventuradas incursiones, aquellas de noches vacías, donde intentaba encontrar las hermosas flores que se abrían sólo al paso de la luz de su pequeña linterna. Lánguidas y tristes, o exuberantes y caprichosas, emanaban un aroma tan especial, entendible solo por quien pusiera el empeño de todos sus sentidos y sus horas de sueño.

No le gustaban las de fanfarrias ni autobombo y, menos aun las que descargaban su maldad incluso tras la muerte. Las redentoras, las que dejaban entrever un vacío sufridor y descarnado. Esas fueron las que recolectó para mostrarnos que la muerte no siempre se lleva el alma consigo.

Las leí imaginando andar por entre los cimbreantes cipreses, tras la valla que limita la vida, a hurtadillas, en silencio, con solo la luz de mis ojos abiertos.

- Nunca susurré un "Te Quiero"
- El camino se me hizo corto, sus estaciones muy largas
- Solo necesité dos segundos para entenderte
- El río nunca recordará por qué nos bañamos aquel gélido día
- No dejéis que la muerte me haga desaparecer también
- Decidle a mis bueyes que en el infierno también hay látigos
-
Bajo el negro manto de la noche, con la piel erizada por el calador frío que infunde las sombras del cementerio, Bruno Montañés disfrutó de cada pétalo de cada corazón.

Hay ocasiones en las que queda belleza donde se entregó el alma y ni el frío de la muerte hiela las lápidas.

La gente las llama.... Epitafios...

6 comentarios:

  1. Muy bello Carlos,me quedo con esta frase tuya que me parece de gran profundidad y dice así:
    "No dejéis que la muerte me haga desaparecer también" Es como una Oda al Olvido ME HA ENCANTADO Gracias por compartir ¡Besitos miles y un muy feliz día de Reyes...!!!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias María,sí,no somos conscientes del olvido cuando estamos vivo, pero lo hay...
      Quisiera pedirte perdón por no contestar tus comentarios de mis últimos cinco o seis escritos, pero solo me ha dado el tiempo para subirlos. Aunque son fechas de fiesta para muchos, desgraciadamente para algunos no... éstas para mi son las de más trabajo. Valgan estas líneas para disculparme ante todos los que comentaron, y darles las gracias, emocionado, por tanta muestra de cariño a mis "locuras" impresas.

      Gracias, gracias, y un muy Feliz 2016.

      Un enorme abrazo.

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  2. Una autentica Maravilla muy lindo gracias pore estas maravillas saludos cordiales y gracias

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Isidro, es un placer para mi que me sigaís publicando y tratando tan bien. Como le he contestado a María, siento no haberte respondido a tus últimos comentarios. Me pondré las pilas, como decimos por aquí.

      Gracias, gracias, y un muy Feliz 2016 para ti y los tuyos.
      Un enorme abrazo.

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  3. Una satisfacción seguir leyéndote aqui Carlos, feliz año!!

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