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jueves, 7 de enero de 2016

Detrás de todo hay una historia

Detrás de todo hay una historia. No juzgues si no la conoces. Esta afirmación debería ser un precepto imperativo en la sociedad contemporánea de la que formamos parte. No hace falta decir que, lamentablemente, no lo es. Juzgamos en exceso. Por la ropa, el físico, la voz, la expresividad, los conocimientos, la listeza e incluso el modo de andar. Vivimos en un mundo en que cualquiera puede cualificar a alguien con el adjetivo que se le antoje, sin necesidad de haber establecido un contacto previo. ¡Ni siquiera conocerlo! Ahora es tan fácil como acceder a las redes sociales y disfrutar del morboso juego de la crítica.

¿En esto nos estamos convirtiendo? ¿En una sociedad donde juzgamos sin saber? O, lo que es peor, ¿donde juzgamos por las apariencias? Tristemente, sí. Bien es cierto que con el golpe de la madurez muchos son los sujetos que han aprendido a valorar desde la objetividad que confiere el conocimiento (por muy paradójico que pueda parecer meter la subjetividad del término valorar y la objetividad en un mismo saco). Pero más ingente es el número de personas que no han aprendido nada. Individuos que al juzgar a alguien no se paran a pensar. Puede que ese hombre tan rudo y antisocial haya visto la muerte de sus hijos con sus propios ojos. Puede que ese vagabundo al que llamasteis vago haya experimentado un sufrimiento que ni llegaríais a imaginar. Puede que el chaval que entre risas imitabais por su modo de caminar se desplazase así como resultado de un accidente en el que vio cómo se derrumbaba su vida. Puede..

Cada persona tiene una historia. Su propia historia. Sus propios pasado y presente. Es difícil, muy difícil, llegar a conocer todos y cada uno de los hechos que han llegado a formar al sujeto al que estás criticando. En consecuencia, aún más enrevesado debería ser juzgarlo. ¡Pues si no conocemos, no podemos decir nada al respecto!

Primero conoce, luego juzga. No al revés.

Enlace a mi blog: Umberto Alberto

6 comentarios:

  1. Una maravillosa entrada muy buenas Reflexiones , gracias por compartir saludos cordiales feliz semana

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  2. Efectivamente Umberto Alberto,hoy día el hombre se ha vuelto juez implacable,yo voy siempre a la raíz y para mi creo es esencial sembrar en los niños los valores del amor, la equidad,la tolerancia,la empatía,mientras no trabajemos en la raíz seguirán existiendo jueces implacables.....Éso es precisamente lo que se necesita,actitudes de mayor empatía y así poniéndonos en los zapatos "del otro" sabremos comprender y conocer antes de juzgar ¡Estupenda entrada...Invita a la reflexión...!!! ¡Gracias por compartir ¡Besitos...que tienen su propia historia...!!! ;)

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    1. La empatía es una de las bases en todo este asunto, sin duda. Juzgar sin saber puede derivar de la falta de empatía. ¡Saludos!

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  3. Thank you for a well-considered entry, Umberto. I believe that people today are no more or less judgmental or quick to form an opinion than they were in the Middle Ages or in ancient Rome. The differences are that there are more of us about which to opine, and ways of instantaneous communication that did not exist prior to the 20th and 21st centuries. Facebook and cyberbullying come to mind. Perhaps social networking will be used for more good than harm someday. We can always hope.

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    1. That's a good point I haven't considered. Yes, now that I think about it, it's very probable that people today are no more or less judgmental than they were centuries before. And the huge population difference between the different ages makes easier to see how judgmental we are. Thanks for your comment!

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