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lunes, 4 de enero de 2016

Así empiezan algunos libros IV


De la sección "Bienvenido nuevo mes literario" de mi blog "Cuéntame una historia"

Hace mucho tiempo, me he acostado temprano. A veces, nada más apagada la vela, mis ojos se cerraban tan deprisa que no tenía tiempo de decirme: “Estoy durmiéndome”. Y media hora después me despertaba la idea de que ya era hora de buscar el sueño: quería dejar el libro que aún creía tener en la manos y matar mi luz; no había dejado de reflexionar sobre lo que acababa de leer mientras dormía, pero esas reflexiones habían tomado un giro algo peculiar: me parecía ser yo mismo aquello de que hablaba la obra: una iglesia, un cuarteto, la rivalidad entre Francisco I y Carlos Quinto. Esa creencia sobrevivía unos segundos a mi despertar: no chocaba a mi razón, pero pesaba como escamas sobre mis ojos y les impedía darse cuenta de que la vela ya no estaba encendida.

Cuesta parar de copiar ante una prosa tan bella y esmerada. Se puede seguir así durante las casi cuatro mil páginas que tiene la novela que nos ocupa. Un hombre adulto recuerda sus noches en el pueblo donde pasaba sus vacaciones, el pueblo que ha añadido su nombre al que lo inspiró, de manera que Illiers se ha convertido en Illiers-Combray por gracia de esta novela; recuerda su ansiedad esperando a que su madre subiera a darle un beso y su temor a que no lo hiciera, cosa que sucedía las noches en que Swan estaba de visita, invitado a cenar.
Coincidiendo con la publicación del mes de Julio, terminaba de leer una novela de la que no sabía nada, pero que me había atraído por su título: "Madame Proust y la cocina Kosher". Entonces decidí hacer la entrada de Agosto con el comienzo de "En busca del tiempo perdido". 
Esta novela la leí hace mucho tiempo y su lectura se prolongó a lo largo de varios años, concretamente desde 1997 hasta 2002. Desde entonces, me quedé enamorada del autor, de su obra y del ambiente que la rodea.
París a caballo entre el siglo XIX y el XX. Un niño que va creciendo, conociendo la música, el teatro, la literatura, el amor; enfermo y delicado desde pequeño, es mimado y sobreprotegido por su madre y su abuela; del Combray de la infancia al Balbec de la adolescencia; del amor infantil por Guilberte Swann, al amor adolescente y juvenil por Albertina. Una novela donde se diseccionan los celos, el amor y la amistad; donde se habla explícitamente de la homosexualidad, tanto masculina, como femenina; donde se nos regalan las más bellas y certeras descripciones de la literatura, tanto de sentimientos, como de paisajes u objetos (destacable la descripción de los espinos blancos en flor); descripciones hechas en una frase que puede durar más de una página, encadenando oraciones subordinadas en una sintaxis que hace que uno desee estar leyendo la mejor de las traducciones posibles.
Una novela en siete volúmenes y cerca de cuatro mil páginas para contar la vida de un personaje (el narrador, que es en gran medida el propio Marcel Proust), de un mundo que evoluciona a gran velocidad (la aristocracia va dejando paso a la burguesía),en una ciudad mágica, París,y en un tiempo fascinante (el cambio de siglo del XIX al XX). 
Toda una vida y un tiempo que se fueron y que son recobrados al final por el sonido de un cuchillo que golpea contra una copa, el leve traspiés al pisar una baldosa floja en el patio de los Príncipes de Guermantes; toda una infancia recobrada por el sabor de una magdalena mojada en té que le trae el recuerdo de otra magdalena, la que le daba su tía Leontie en los veranos perdidos y añorados de Combray.




Te espero en Cuéntame una historia

6 comentarios:

  1. Sin duda el Tiempo perdido si que se encuentra en una novela de la talla en que la describes ¡Una estupenda reseña Rosa...!!! Ganas de tomar el libro y empezar a leerlo ¡Gracias por compartir....Que tengáis un feliz día de Reyes,besitos miles linduraaaaa...!!!

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  2. Pues te animo a que lo leas porque las grandes obras de la literatura no lo son en balde y desde luego ésta es una de las mejores. Gracias por tu atención siempre segura y que tú también tengas unos Reyes muy felices. En breve, empiezo a preparar el roscón.
    Un beso y feliz 2016.

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  3. Tiene pinta de ser una obra que no se debe de dejar de leer, Muy buena reseña

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    Respuestas
    1. Pues sí. A pesar de que lleva mucho tiempo y no es una lectura fácil, merece la pena y acaba compensando por su excelente calidad y el ambiente en que te sumerge.
      Muchas gracias. Un abrazo.

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  4. UNA Maravillosa entrada llena de mucho sentimientos gracias por compartir saludos cordiales

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  5. Gracias a ti, Isidro. Un beso y feliz 2016.

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