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sábado, 16 de enero de 2016

150000 años de historia.


Hoy he visitado la cueva del Castillo. Está situada en Puente Viesgo, a unos treinta kilómetros de Santander. Es mucho menos conocida que la de Altamira, pero su valor histórico (no el artístico) es muy superior. Así como Altamira estuvo poblada por el ser humano desde hace 35000 años, El Castillo lo ha estado desde hace 150000.
Dos especies humanas han dejado su huella en los estratos de la cueva Homo neanderthalensis  y H. sapiens. Ambos han dejado sus herramientas, cada vez más perfeccionadas, más precisas, más bellas. 
Sólo el hombre moderno, nuestra especie, ha sido capaz de fabricar arte (o eso se ha venido creyendo hasta ahora), objetos inútiles con la sola utilidad de su belleza;solo H. sapiens se tomó la molestia de decorar las
Bastón de mando con ciervo
herramientas con unos trazos tan delicados y unas figuras tan precisas que parecen hechas en la actualidad. Hay un hueso de ave, un cúbito creo, que tiene grabados dos caballos y dos ciervos. Medirá unos quince centímetros de largo y no tendrá ni dos de grosor. Es una de las cosas más delicadas, elegantes y hermosas que he visto nunca. En realidad es una réplica que tienen en el centro de interpretación de la cueva. El original, aunque en este caso concreto no lo especificaba, estará en el museo arqueológico de Santander al que hace muchos años que no voy.  

El interior de la cueva, al que el hombre  
Bisonte aprovechando la forma
de la roca
sólo 
podía acceder con antorchas dada su total oscuridad, presenta unas pinturas que, si bien, no son tan grandiosas como las de Altamira, tienen el valor de lo humilde, la belleza de lo sencillo. Un caballo aquí, un ciervo más allá, un bisonte enfrente, manos, puntos, campaniformes, tectiformes. Animales que dibujaban a medias, continuando las formas que la cueva les ofrecía; animales que dibujaban sobre manos que otros hombres habían dibujado cientos
Tectiformes
o miles de años antes, pretendiendo con manos humanas aprehender el espíritu del animal; animales y geométricos que forman un relato a lo largo de toda la cueva, una historia que, seguramente, nunca sabremos interpretar; ritos, magia, sortilegios, espiritualidad, los primeros atisbos de religión, tal vez. Y los científicos, los arqueólogos,

los historiadores lanzan una teoría tras otra y otra más y yo me desespero porque tras una y otra, lo único que se esconde es la verdad inasible y nuestra ansiedad por llegar a asirla, una parte de la historia del arte que nunca sabremos interpretar o no sabremos si la estamos interpretando bien. Un maravilloso misterio.
Signos puntiformes

Negativo de una mano


Un lugar para el rito y el misterio.
¿No recuerda mucho a una catedral?

Manos en negativo


*Las fotos son de Google. Por razones obvias, en la cueva no se permite usar cámaras.



3 comentarios:

  1. Como siempre,un artículo muy interesante Rosa Gracias por compartir ¡Que pases un feliz finde,besitos miles hermosaaaaaa.....!!!

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  2. Gracias a ti. Fue una visita muy interesante y os la quería contar.

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  3. Una maravillosa entrada muy interesante gracias por compartir feliz semana saludos cordiales

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