Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad

Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

martes, 22 de diciembre de 2015

Tú, yo y las estrellas 8.


Entro en casa seguida de Carol y Santi. Thor viene a saludarme, le acaricio la cabeza y me dirijo al salón para sentarme en el sofá y quitarme los zapatos. Carol se deja caer a mi lado en el sofá y Santi se queda de pie, observándonos severamente como si fuéramos delincuentes.


     -  Bueno, yo voy a cambiarme de ropa para sacar a Thor, así podéis hablar tranquilamente. - Les digo levantándome del sofá para escabullirme.
     -  Quieta ahí. - Me ordena Santi impasible. - Tenemos que hablar de lo que ha pasado. Y, a ser posible, me gustaría que empezarais por el principio. ¿Desde cuándo os conocéis?
     -  Desde el día que Fabián y yo rompimos. - Empieza a decir Carol mientras yo permanezco en silencio escuchando lo que dice: - Cuando llegué a la fiesta de Fabián me lo encontré follando en su habitación con Blanca. Me largué de allí llorando y cuando me quise dar cuenta estaba en el parque y Fabián venía detrás de mí. Empecé a gritar y Eli y Thor aparecieron e hicieron que Fabián se largara. Eli se portó muy bien conmigo, me llevó a su casa, me consoló, me animó y me ayudó a ver las cosas por el lado bueno. Nos hemos ido viendo desde entonces, incluso hemos ido juntas a comer a casa de la abuela y la abuela está como loca con ella. - Se vuelve hacia a mí y añade: - Por cierto, mi abuela ha decretado los viernes al mediodía como los viernes de chicas y me ha dicho que estás obligada a ir todos los viernes.
     -  Puedes decirle a Charo que iré encantada. - Le contesto.
     -  Vale, ahora todo empieza a encajar un poco. - Dice Santi no demasiado convencido. - Ahora explicarme qué ha pasado esta noche.
     -  Helena insistió en que fuéramos a la fiesta de su compañero de trabajo y allí fuimos, en plan noche de chicas, ya sabes. - Le dice Carol. - Me encontré con Fabián, me arrastró a la cocina y cuando me negué a irme con él se puso furioso e intentó atacarme, así que Eli se metió en medio y... Bueno, el resto supongo que ya te lo habrá contado Raúl.
     -  Si el resto es, y cito palabras textuales de Raúl, "la amazona le dio una buena tunda a ese cabrón", supongo que sí me lo ha contado todo.
     -  Lo siento, pero yo necesito estar un poco más borracha de lo que estoy. - Me excuso levantándome del sofá para coger la botella de tequila, la cubitera, los hielos y tres copas. - ¿Queréis una copa?
     -  Yo sí, bien cargada. - Me dice Carol.
     -  Que sean dos. - Añade Santi. - Creo que yo también necesito una copa.

Sirvo las tres copas y vuelvo a sentarme junto a Carol en el sillón mientras Santi sigue de pie en mitad del salón observándome.
     -  Por favor, siéntate y deja de mirarme como si fuera una delincuente. - Le digo a Santi empezando a perder la paciencia.
Santi me obedece de mala gana y se sienta en el sillón de en frente. Carol se bebe su copa de un trago y, con una sonrisa en los labios, me dice bromeando:
     -  Me voy a dormir, pórtate bien con mi hermano, no me gustaría que acabara como Fabián. - Le da un beso en la mejilla a su hermano y le dice: - Y tú deja de estar enfurruñado con Eli, si no fuera por ella la que podría haber acabado inconsciente en esa cocina era yo.
Santi asiente con la cabeza y se relaja un poco, pero sus ojos todavía me miran con reproche. Carol se marcha a su habitación y, para acabar con esto lo antes posible, le digo:
     -  Yo voy a sacar a Thor.
     -  Te acompaño.

¡Mierda! Se suponía que él tenía que largarse a su casa no acompañarme a pasear a Thor por el parque en plan parejita feliz. Lo peor de todo es que en vez de decirle que se vaya me limito a forzar una sonrisa. Pero ¿qué me pasa?
     -  Relájate, estás muy tensa y solo pretendo acompañarte para asegurarme que regresas sana y salva a casa. - Me dice poniéndole la correa a Thor que menea la cola alegremente. - Aunque tengo que reconocer que no sé por qué estoy más impresionado, si por el hecho de que hayas tumbado a un tipo que pesa más de ochenta kilos sin haber sufrido ni un rasguño o que le hayas caído bien a mi abuela. Ni siquiera Raúl le cae bien, pero con los años creo que le ha cogido cariño. - Bromea para relajar la tensión.
     -  Creo que ya sé por qué le caes bien a Thor. - Le digo cambiando de tema. - Creo que ha debido oler el aroma de tu hermana en ti y por eso se ha mostrado confiado contigo.
     -  Puede que eso haya ayudado, pero creo que además le caigo bien a Thor porque cuidé de su dueña cuando lo necesitaba. - Me susurra con voz ronca mientras entramos en el ascensor.

La tensión sexual que hay entre nosotros mientras bajamos en el ascensor no me deja ni respirar, mucho menos pensar con claridad. Caminamos en silencio hasta llegar al parque, donde Santi me pregunta:
     -  ¿Puedo hacerte una pregunta personal?
     -  Puedes hacerla, otra cosa es que te responda. - Le advierto.
     -  ¿Por qué ayudaste a mi hermana? Quiero decir, está bien que la ayudaras a deshacerse de Fabián, pero por qué llevarla a tu casa si era una completa desconocida.
     -  No lo sé, supongo que es el efecto que causáis tú y tu hermana en Thor y en mí. - Le respondo divertida. - Si te soy sincera, no sé por qué lo hice. Nunca había invitado a completos desconocidos a subir a mi casa y mucho menos a dormir en ella. Pero el caso de Carol fue un caso especial, ambas habíamos sufrido la misma traición y supongo que no me costó ponerme en su lugar e hice lo mismo que mi mejor amiga hizo por mí, consolarla y darle ánimos. Tu hermana ha perdido a su novio y a su mejor amiga, no es algo fácil de asimilar cuando te crees que vives en un mundo de rosas. En cuanto a ti, supongo que pensé que si fueras un asesino en serie o un psicópata me hubieras matado y no me hubieras paseado en tus brazos ni en tu coche y mucho menos te habrías dejado ver por el guardia de seguridad de mi edificio y por la loca de mi amiga Helena.
     -  No entiendo cómo alguien que consigue tener una mujer tan especial y única como tú lo puede echar todo a perder. - Me susurra al oído. - En cuanto a mí, me alegra que hayas descartado pensar que soy un psicópata o un asesino en serie, sobre todo ahora que sé que se te dan muy bien las artes marciales.

Me echo a reír contagiándome de su buen humor. Durante una milésima de segundo, nuestros labios están a punto de rozarse, Santi se ha acercado a mí y yo creía que iba a besarme, pero se ha quedado quieto a un centímetro de mi boca. Le miro a los ojos esperando que recorra el centímetro que separa nuestras bocas pero en lugar de eso me acaricia la nuca con la yema de sus dedos, me besa en la frente y me dice con la voz ronca, denotando su excitación:
     -  Es hora de volver a casa.
Santi os acompaña a Thor y a mí hasta la puerta de mi edificio y, cuando estoy a punto de entrar en el portal, Santi me agarra del brazo y me pregunta:
     -  ¿Te importa si mañana me paso a desayunar?
     -  Quédate en casa, tengo otra habitación de invitados y has bebido más de lo que deberías si pensabas conducir. - Le digo con naturalidad.
Entramos en el portal bromeando y riendo mientras Thor revolotea a nuestro alrededor feliz  y Jaime nos sonríe a modo de saludo al vernos tan animados.

El corto rato en el ascensor es la peor de las torturas. Tener a Santi tan cerca en un espacio tan pequeño y cerrado me pone cardíaca, pero logro contenerme y salgo disparada en cuanto las puertas del ascensor se abren. Santi me sigue con Thor y, mientras trato de abrir la puerta sin demasiado éxito, se coloca detrás de mí y, rodeándome la cintura con sus brazos, desliza sus manos sobre las mías, quitándome las llaves con suavidad para abrir la puerta lentamente, aguantando sus brazos alrededor de mi cintura el máximo tiempo posible. Pasamos al salón y sirvo otro par de copas de tequila, ¡de perdidos al río!
     -  Eres muy expresiva cuándo le das vueltas a la cabeza, es una lástima que no pueda saber exactamente qué estás pensando. - Me dice con sorna, sabiendo perfectamente qué estoy pensando.
     -  No te conviene, créeme. - Le contesto con picardía.
     -  Eso deberías dejar que lo decidiera yo, ¿no crees? - Me pregunta divertido. Tras un rato charlando despreocupadamente mientras nos bebemos la última copa, Santi añade: - Es hora de ir a dormir, pequeña amazona. ¿Me enseñas mi habitación?

Dudo en llevarlo a la habitación de invitados libre o arrastrarlo a mi cama para hacerle el amor apasionadamente una vez tras otra hasta quedarnos sin fuerza, pero finalmente la poca lucidez que queda dentro de mí me recuerda que he bebido demasiado y que además es el hermano de Carol, aunque ya no es un desconocido. Le acompaño a la habitación de invitados y, con toda la naturalidad del mundo, le digo:
     -  Mi habitación está justo en frente, llámame si necesitas algo.
     -  Esa es una oferta muy amplia, Eli. - Me dice burlonamente con la voz ronca. - Deberías se más precisa en según qué aspecto, no vayas a generar confusión.
     -  Te he dicho que me llames si necesitas algo, no que haré todo lo que me pidas. - Me mofo. - Buenas noches, Santi.
     -  Buenas noches, pequeña amazona. - Me responde y, antes de entrar en su habitación, me da un leve beso en los labios, dejándome con ganas de más.
Con toda la fuerza de voluntad de la que dispongo me obligo a encerrarme en mi habitación para saltar a los brazos de Santi, aunque lo desee con todas mis fuerzas.

Me meto en la cama y, a pesar de tener mil cosas en la cabeza para dar vueltas, me quedo dormida antes de darme cuenta.

4 comentarios:

  1. ¡Fabuloso Rakel...!!!! Como decimos por acá cuando va a empezar un idilio "Este arroz ya se coció..." Ajajajaja ME ENCANTA ¡Gracias por compartir,feliz Navidad linduraaaaa...Y un grandioso año 2016...!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, María! Todavía quedamos muchos/as románticos/as en el planeta! Me alegra muchísimo saber que te gustan mis historias. Besotes miles y feliz Navidad y próspero Año Nuevo 2016!

      Eliminar
  2. Maravillosa entrada llena de mucha sensibilidad gracias por traer estas maravillas feliz navidad saludos cordiales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias a ti, Isidro! Un abrazo enorme y feliz Navidad y próspero Año Nuevo 2016!

      Eliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: