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martes, 22 de diciembre de 2015

SUERTE





Entró a la biblioteca, aquel olor a hiedra lo empapaba todo y las luces de los adornos resplandecían. Las flores de nochebuenas adornaban las esquinas de la biblioteca, el pasillo de entrada y muchos de los espacios de la gran casa. En la galería de libros que lo acompañó por mucho tiempo lo esperaba una pequeña colación de viandas y una botella de vino. Los ventanales estaban cerrados, tapizados de gotas minúsculas producto del invierno  afuera. Se quitó el abrigo y se sentó frente al piano dejando volar su pensamiento… Acariciaba con parsimonia la tapa cuando la voz de su mayordomo le habló a sus espaldas.

-       Señor, ya está dispuesta la mesa como me lo pidió.
-       Gracias Humberto. ¿La cena?
-       Especial y sencilla. Todo está en la hornilla esperando su indicación. ¿Le sirvo vino?
-       Gracias Humberto.

El mayordomo descorchó la botella con destreza, sirvió una copa de vino y apunto de retirarse se permitió saciar su curiosidad.

-       Si al señor no le molesta decir a quien esperamos para cenar en noche buena, yo puedo…
-       ¡No! No esperamos. Tú tienes la noche libre. Y dile lo mismo a la cocinera. – El mayordomo se quedó sorprendido, no gozaba de noches libres sin aviso o solicitud anticipados y menos si en la mansión se esperaban visitas.
-       Señor…
-       Sirve la mesa a las 10: 30 y después de eso retírate.
-       Como ordene. -El hombre se retiró extrañado.

Por fin, de tanto mirarla, levantó la tapa del piano, comenzó a juguetear con las teclas en una tonada suave y lenta. Hasta que se dejó llevar por la pieza que ejecutaba de memoria con un impulso que venía de su interior olvidado, de una vida llena de comodidades y logros fáciles pero  que se había vuelto tranquila y rutinaria. Allí estaba finalmente aquella, la noche antes de navidad, la anunciada noche estaba sucediendo… Todo había pasado justo como en el acuerdo, así que aquella noche no tendría porqué ser la excepción. Ganó. Apostó y ganó y así fue siempre. Él un consentido de la suerte, él un hombre que amasó con increíble facilidad su fortuna tomando las oportunidades que se le presentaban. También aquella noche tomaría lo que la vida le diera, no tenía porque ser de otra forma.

Unos minutos después miró por los ventanas la ciudad blanca por la nevada, revisó el reloj y de camino a la mesa escuchó a los empleados, su compañía de los últimos años cerrar tras ellos la puerta.

Comió la sencilla cena despacio, saboreando cada bocado sin evitar evocar las delicias que la vida le había puesto en cada plato y que también había tomado. Una mesa para dos, es lo que había pedido seis  días antes a Humberto. De cuando en cuando miraba el otro puesto en la mesa, vacío, atento, esperando… Comió el postre y bebió más vino. El reloj marcaba las 11:40 cuando sacó de su bolsillo la moneda, una que siempre iba con él, su talismán. La tiró al aire y en su pensamiento pidió cara, cayó cara. Repitió la operación seis veces cambiando en el último segundo la decisión, ganando, indudablemente siempre, el volado; la suerte estaba con él y no pudo evitar una sonrisa amarga…

Cansado por la espera caminó de un lado a otro de la habitación, miró la moneda que había dejado sobre la mesa. Entonces tiró el volado número siete,  cuando la moneda giraba en aire cambió su sentencia un par de veces, por fin pidió cruz y cuando la destapó, aquella moneda, su compañera de elecciones, su brújula en el camino, le mostró una cara inconfundible. El corazón se el agolpó en el pecho, giró rápidamente hacia la mesa  para encontrarse con su invitada, había llegado y lo miraba fijamente con aquellos ojos brillantes llenos de avidez desde el lugar dispuesto para ella.

-       Veo que me esperabas.
-       Siempre.
-       Gracias por el vino, pero ya cené.- Dijo con ironía.
-       Igual que yo.
-       ¡Hace tanto…! Pero el tiempo es concluyente.
-       Aquí estamos.
-       Veo que disfrutaste del todo, que tomaste lo que quisiste.- Dijo la bella mujer mirando todo lo que la rodeaba.
-       No me arrepiento.
-       Sin embargo estás solo… ¿No deseaste compañía, una familia?
-       Hubo un momento. Pero no quise dejarles esta herencia. Así que solo soy yo.
-       Herencia que, sin embargo,  aprovechaste mejor que tu padre.
-       Él era un hombre con miedo.
-       ¿Y tú?
-       Yo tomé mi decisión y me hago cargo de las consecuencias.
-       Ya lo veo…  Pero hay un tono de resentimiento en tu voz.
-       ¿Lo hay? Lo siento… no me di cuenta…

Hubo una breve pausa entre aquellos viejos conocidos. Él reflexionó. Ella esperó una respuesta mirando con dulzura a aquel, su preferido.

-       Es algo que pasó sin darme cuenta. Eres bienvenida, eso lo sabes. Yo siempre pago mis deudas.
-      Lo sé. - Dijo ella levantándose de la mesa- No te he quitado el ojo de encima en todo este tiempo. Sé que no te arrepientes de nada y sé que hiciste el camino que deseaste.
-       Más de lo que muchos pueden decir…
-       Así es. Te quedaban muchos años ¿sabes? Tú eres el regalo que le he ganado al destino. Ven querido. Págame lo que me debes.

La bella mujer le acarició el rostro con dulzura, sintió el jugueteo de sus alientos y lo besó profundamente. La hora había llegado y era el momento de saldar su cuenta con la suerte.

DIANA PINEDO

MÁS TEXTOS DE LA AUTORA: GRAFEMA11






6 comentarios:

  1. Bellísimo Diana me pareció como si estuviera leyendo una novela y un cierre dulcemente romántico....¡Gracias por compartir...Que gocéis de unas muy felices fiestas...!!! ¡Besitos hermosaaaaaaa....!!!

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    1. Muchas gracias Maria, me alegra que te haya gustado.
      Que pases unas felices fiestas, querida!!
      abrazos cariñosos!!

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  2. muy buena entrada maravillosa es una novela por entregas gracias por traer estas maravillas feliz navidad

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    1. Gracias por tus amables palabras Isidro! Pues no lo había pensado así, tal vez... jejeje
      Felices fiestas !!!

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  3. Te felicito, Diana, por este gran trabajo creativo literario, donde la trama de este sorprendente relato y los tiempos que vas marcando hacen que el resultado sea excelente.
    Cordiales saludos y ¡Feliz Año Nuevo!

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    1. Un honor que así te lo parezca, Consciencia y Vida Magazine, muchas gracias por leer y alimentar con tus palabras!!
      Que tengas un excelente cierre de año, abrazos!! :)

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