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domingo, 20 de diciembre de 2015

Si no quieres arroz...


        Mis vecinos y la gente de los comercios de la zona donde vivo me conoce por mi nombre, o al menos lo hace una gran mayoría. El resto no sé qué apodo –piadoso o no- me dará, pero seguro que se han fijado en mí. Imagino que para ellos seré “esa que habla con su perro” o quizá “la que silba a los gorriones”, o puede que “la chalada que canta por la calle”. Y efectivamente, aunque no estoy chalada en absoluto (qué os iba a decir ¿no?) es cierto que hablo con mi perro, les silbo a los pájaros y canto mientras camino.
            ¿Se supone que ha de darme vergüenza? Yo creo que no, aunque al principio, es decir cuando descubrí las primeras miradas intrigadas e intrigantes hacia mi persona, me sentí cohibida. Y es que suelo tener mucho sentido del ridículo.
            Permitidme que os hable de Albert Ellis. Fue un psicoterapeuta cognitivo estadounidense que desarrolló la terapia racional emotiva conductual (TREC).  Llegó a ser considerado el segundo de los psicoterapeutas más influyentes de la historia, por delante de Sigmund Freud, y rompió por completo con el psicoanálisis. Para que sus clientes lograran vencer el sentido del ridículo les hacía realizar “ejercicios de afrontamiento”. Uno de ellos, era salir a la calle llevando a pasear a un plátano atado a una correa.  “The banana experience” fue una técnica que este gran psicólogo utilizaba con sus discípulos, terapeutas en formación, quienes debían pasear el plátano solos por la ciudad de Nueva York, incluyendo lugares como el metro. Con esta técnica lo que se  pretende es trabajar la vergüenza y la ansiedad social.
Admiro profundamente al Dr. Ellis, pero he de reconocer que yo utilizo otro medio para conseguir ese mismo objetivo. Dicho medio tiene nombre y no es otro que: “Si no quieres arroz…”. Y aunque sé que sabéis como acaba el refrán permitid que sea yo quien lo termine: “dos tazas”. Mi método (aún por patentar) se llama así porque me fuerzo a realizar aquello que más miedo me da hacer o que me provoca sensación de ridículo. Y cuanto más miedo da o más tonta me siento, más me empeño en hacerlo. Y funciona, vaya si funciona. La primera vez que noté que me acechaban con curiosidad bajé la voz –no sé si dialogaba con mi mascota, piaba o tarareaba alguna tonadilla–, pero a la segunda… (o quizá a la tercera, no soy tan chula) la alcé un poco. Y seguí caminando con la cabeza alta. Y pasado un tiempo dejé de prestar atención a aquellos que me miraban porque me importa un bledo que lo hagan, ya ni me fijo en si soy observada o no porque me da lo mismo. Y eso me hace profundamente feliz. He cambiado de actitud y me siento libre.
Así que si venís por esta zona, ésta que yo llamo mi mundo azul porque está tan cerca del mar que se funde con él… fijaos bien porque es probable que veáis a una mujer que trina como las aves, tararea canciones o  charla con su perrita. Seré yo, así que espero un saludo cordial… ¡o un +1 en Google+!

Besos para todos, y feliz domingo.

16 comentarios:

  1. Eso que tú llamas psicología de las dos tazas, yo le llamo "poner años". Ni te imaginas cómo cambia tu percepción de la vida cuando ya pintas canas. Aquello que te hacía desear "Tierra trágame" ahora es una experiencia balsámica, de esas que casi estás esperando que ocurran para darte el gustazo de decirte a tí misma: "Lo ves, eres más chula que un ocho, y no pasa nada". Porque además, al resto de mortales los categorizas. Los que te importan y los que ni caso. Y los que te importan, normalmente, son gente que no se asombra de que hables con tu perro, o tu canario, o que salgas a pasear con una minifalda "impropia de su edad", o tengas un novio veinte años más joven que tú... O sea, lo que ellos nunca tendrían el valor de hacer, aunque se mueran de ganas. Un beso, princesa y enhorabuena por el artículo. Besos

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    1. Ay, que comentario tan magnífico. Si que debe ser eso, todo cambia con la experiencia. Antes era muy cortada y ahora, pues como que me importa un bledo. Gracias por tus palabras, Elisenda. Un beso enorme

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  2. Haces bien Chari. La gente puede hablar, susurrar y comentar cuanto quiera. Yo también hablo con mi gato y me has dado una idea y le voy a hacer un homenaje ne Blogger House.
    Un beso.

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    1. He visto tu homenaje y me ha encantado, Rosa. Una preciosidad tu Sheldon y muy listo. Un beso enorme

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  3. Sería un honor que tu gato fuera el protagonista de una entrada en BH. Ésta entrada nos hace pensar, gracias Rosa!

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    1. Me alegra que os haya gustado la entrada. Mil besos

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  4. Muy bella entrada....Creo lo más importante es hacer lo que te haga feliz....¡Estupenda entrada Chari,gracias por compartir...Besitos linduraaaaa...!!!

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    1. Un placer siempre compartirla con vosotros. Besos

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  5. Una maravillosa entrada encantadora ,la mascotas dan mucha alegría gracias chari por compartir feliz semana
    saludos cordiales

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    1. Es cierto, Isidro, a mi me encantan los animales. Un beso grande, me alegra que te haya gustado

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  6. He sido así que la mayor parte de mi vida. Hablo con los animales cuando camino en el bosque. A veces hablar a mí mismo en la calle si tengo razón para hacerlo. Muchas veces, cuando me hablo a mí mismo, estoy hablando con mi amigo espíritu. el que nombró a Cassandra. Yo no me importa mucho lo que otros piensan. Si a mí me enguage a hablar con ellos, pronto descubrirá que tengo todas mis facultades, tal vez algunas veces más luego que esperaban. Si no hay nada que me guste más, es hacer reír a la gente y la sonrisa, es también les sorprende. La mirada en sus rostros no tiene precio. Gracias querida amiga Cheri {:o)

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    1. Es verdad, cuando les devuelves una sonrisa por una mirada de desdén, se quedan "a cuadros" totalmente apabullados. Me alegra que hagas como yo, Cindy, la gente tan auténtica me gusta muchísimo. Mil besos

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  7. There is an expression used in some parts of America to describe one who is like you are, Chari. Such a person is "their own stripe of cat." I have been like that since I was about 11 or 12. It did not make me popular or get me a huge number of dates, but I did like who I saw in the mirror every morning because it was truly I and not another. Be yourself and enjoy it. There will always be someone who is pissed off that you are having a good time of it! Merry Christmas and a Happy New Year!

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  8. tEengo una amiga que suele decirme cuando le hablo de que me han dicho tal o cual crítica, "¿pero tú has comido sopa con ellos? ¿Qué más te da? ¿Acaso se preocupan por tí para darte algo a cambio, dinero por ejemplo? ¿A que no?"...Pues lo que me dice mi amiga puede significar que cada cual es dueño de sus actos y de su destino, los demás poco pueden hacer para construir o deconstruir tu vida, por mucho que lo intenten no pueden meterse dentro de tu cuerpo y de tu mente. Actuar y hacer cualquier cosa, depende de uno mismo, aunque uno se pueda ver influido en un porcentaje relativo por lo que opinen o hagan los demás. Aun así, el sentido del ridículo es algo aprendido, sociabilizado, de uso colectivo porque dominantemente te lo han inculcado, disfrazado de ética, cortesía, educación, buenas costumbres, autoimagen, proyección social, etc, y todo lo que se quiera. Pero nos podemos imaginar que es humo que se disipa...
    El control de los pensamientos y las emociones, en última instancia, se fraguan en la autonomía individual, pero antes está la práctica social. En realidad es la práctica social y la convivencia durante las experiencias en el entorno las que determinan la conciencia. Por ello, también uno mismo puede cambiar sus concepciones y su comportamiento o desechar las que no le valen. Nadie ajeno, si uno no lo permite, puede dictaminar cómo te proyectas en la propia vida ni en cómo atribuyes valores a las cosas. Por eso me parece muy buena tu técnica, porque trabajas tus esquemas en función del afrontamiento.
    La escuela de Palo Alto en EEUU tiene a dos padres de la psicología, uno, Alber Ellis, que se asoció con Aaron Beck, dando lugar a la psicología cognitivo-conductual, dicho a groso modo. Muy interesante.
    Sé siempre tú, me encantas, habla con los gorriones, con tus animales, canturrea por la calle, y los demás que se mueran de envidia, porque ellos son los que deciden sentir envidia, claro, nadie les ha obligado, jeje. Muchas gracias por esta lección de independencia psicológica que nos ofreces, me ha encantado leerte, porque también me encantan estos temas. Es una gran entrada, Chari y tú una mujer con mucha personalidad.
    Besitos, preciosa

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  9. Te felicito, Chari, por tu habilidad en hacer de la cotidianidad algo útil o práctico, como esta publicación, donde casi nadie podrá decir que no le interesa.
    Besos y que el Nuevo Año 2016 te traiga lo mejor!!

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