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domingo, 6 de diciembre de 2015

Pa-ta-taaaa

PA-TA-TAAAA




En otros países no lo sé, pero en España, cuando se reúne un grupo de gente para hacerse una foto, siempre hay alguien que grita "¡Venga, todos!: Pa-ta-taaaa". Con eso, las caras sonrientes están aseguradas. Sin embargo, la patata es un tubérculo muy serio...

Los españoles la trajeron del Nuevo Mundo a Europa. Al principio fue temida, pues pensaron que podía ser venenosa; luego la despreciaron: los ricos la tenían por comida de pobres y los pobres por pienso para cerdos. Por eso en España te jugabas un navajazo si mandabas a un paisano a tomar patatas. Y te hablo del siglo XVIII. Sin embargo, los europeos del norte la adoptaron con relativa rapidez por ser una hortaliza sufrida y de cosecha abundante.

Los franceses la importaron de Prusia y Napoleón le dio valor estratégico cuando se aseguró de que en la intendencia de sus ejércitos nunca faltasen. En el siglo XIX, una mala cosecha de patatas en Irlanda provocó una hambruna que asoló el país y que empujó a muchos de sus nativos a los camposantos o a la emigración.

Aquellos antecedentes históricos provocaron que la relación entre las patatas y el hambre esté muy presente en el refranero. En consecuencia, unos cuantos refranes hablan de su condición de salvavidas:

  • Cuando el hambre aprieta, la patata es un refresco.
  • De todo escaso, menos de patatas.
  • Con hambre, patatas con arroz buenas son.

Pero, claro, comer patatas a todas horas, salvo que sea por conseguir un récord, indica que a uno la vida no le va como esperaba. Y eso desespera:

  • Patatas todos los días, hasta al pobre hastían.
  • Por la mañana, patatas; por la tarde, patatas; y por la noche, ¡patatas solas!
  • Patatas a lo pobre para comer, y a la noche, de postre.

Paciencia y patatas, pues... Hay más días que patatas.

Las patatas a lo pobre, una receta típicamente española, son patatas cortadas en redondel y fritas en pegote, a veces acompañadas con cebolla. Si uno deja de comerlas es porque el hambre lo ha matado o porque al fin ha prosperado:

  • Hoy gasta mucho en carne en brasa quien hasta ayer comía cebolla y patata.

Este refrán se suelta con rencor y con su pizca de mala baba: te acaban de llamar "nuevo rico". Como si el resto no quisiéramos salir de pobres:

  • Más valen dos bocados de vaca que siete de patata.
  • Prefiero jamón crudo que patatas bien cocidas.

Pero aquí podría caernos encima la OMS para asustarnos con las consecuencias del exceso de carne en la dieta:

  • Con todo va bien la patata, pues es comida que no mata.

En todo caso, las penas en compañía son menos, y más en estos tiempos duros, diría que patateros, que corren:

  • Más vale patatas en paz que tajadas en guerra.
  • Más valen patatas en reunión que perdiz en un rincón. 

Unas patatas fritas y unas aceitunas son un magnífico acompañamiento para una copita de jerez, a la que te invito en mi blog personal, donde podrás sonreír con las aventuras de Lord Byron en Andalucía: http://vientodemisvelas.blogspot.com.es/

6 comentarios:

  1. A mí hay algo que siempre me ha inquietado sobre la patata. Los primeros hombres que la probaron seguro que lo hicieron cruda. Asquerosa, vamos.
    ¿Quien fue el primer iluminado al que se le ocurrió asarla y dar a la Humanidad semejante tesoro?. A ese pionero habría que hacerle un monumento, o darle un Nobel, por lo menos.
    Ni se imaginó la de hambre que iba a quitar del mundo y lo bien que nos lo íbamos a pasar algunos/as con unas patatitas fritas, unas olivitas y una copita de Jerez o de vermut (que por aquí se estila mucho).
    Gracias por tu homenaje a la patata. Como siempre, genial!

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    1. ¿Y qué me dices del primero que ligó patatas y huevos? Un artista. Gracias a ti, Elisenda.

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  2. Un tubérculo con solera, útil y aprovechado al máximo en infinidad de recetas, que hasta el mismo Arguiñano las adora y dora. Pero en definitiva, si fueron las grandes protagonistas culinarias en el XVIII y también durante la post-guerra española, ahora se las considera igualmente una delicatessen que dulcifica el fino paladar, aunque sea acompañadas de carne, en los guisos, o de tortilla. Hay una receta que la hacía mi abuela, un guiso de patatas y tortilla, que es para chuparse los dedos. Sin duda, elemento valorado y comido por ricos y pobres, aunque cada cual de ellos hiciese su propia propaganda a favor o en contra así, como un ejemplo de hortaliza notable, tanto como para ser incluida en el refranero popular.
    Excelente post que comparto.
    Abrazos

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    1. "Las adora y dora", me encanta. ¡Mmmmmm!, y la tortilla guisada es una exquisitez muy poco apreciada, la verdad; tomo nota de ese apunte. Muchas gracias por compartirlo. Un abrazo.

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  3. Eres encantador,historia y sus refranes , me ha gustado esta formula que nos has estado trayendo,muy culinaria,histórica y con ese toque especial que le das a tus letras ¡Todo un placer leerte mi José Juan,que gocéis de una estupenda semana....!!! ¡Besitos....Muchitos...!!!

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    1. Muchas gracias, María. Seguiré en esa línea, me debo a mi público, ¡ja, ja, ja! Un beso.

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