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martes, 10 de noviembre de 2015

Papá, mamá, ¡déjame jugar...!


Si los adultos no olvidaran al niño que fueron, quizá fueran mejores referentes de adultos para sus hijos. Todas y cada una de las experiencias vividas en la infancia son como espirales que 
rebotan en la adultez y eso, muchas veces, se les olvida a los padres cuando están educando. Con suerte, el que olvida puede recordar. Hay quien ni lo sospecha. ¿Se acuerda usted cuánto quería jugar, ensuciarse, trepar por árboles, cocinar "de mentiras", jugar al policía, al doctor, a la escuela?. ¿Recuerda cuánto disfrutaba imaginar cosas con sus amiguitos, hacer cuentos de miedo?. Bueno, ¿qué le hace pensar que los niños de hoy son distintos?. El hecho de que nuestros niños estén creciendo en la pleno apogeo tecnológico, no significa que prefieran durar horas frente a un juego interactivo en el móvil inteligente o en una tableta. Que lo haga es una cosa, pero el niño no siempre tiene idea clara de qué prefiere más. El niño está siendo modelado por el adulto y hará eso que le ponga a hacer.

El tiempo que un niño está sumergido en la pantalla de un aparato de estos, son horas sin experimentar con su entorno, sin jugar, sin interactuar con su medio. Y claro, es un tiempo donde usted, padre o madre, está tranquilo, quieto, sin un niño que esté "fastidiando". Esto lo veo en supermercados, centros comerciales, en los autos. (¿se ha preguntado lo maravillosa que puede ser una charla con los nenes en el auto..?). Esta es la dinámica de muchos padres. Otras veces, lo es la palabra NO. ¿Cuantas veces un niño escucha la palabra no?. Sería interesante hacer una vitácora de las veces que le decimos a nuestros hijos: no hagas esto, no hagas lo otro. Hay formas muy creativas para evitar que un niño no realice una actividad que no queremos que haga, o de evitar que se exponga a peligros innecesarios. Y no me equivoco al decir innecesarios, dando a colegir que pudiera existir alguno que sí lo sea. Los niños están para explorar, descubrir e interactuar con su entorno y todo lo que contiene. Es de esperarse que haya riesgos y así debe ser. Pedirle a un niño que no se meta cosas en la boca, es como pedirle a un raton que no roa. Es lo que debe hacer. En este punto, una buena estrategia es la distracción, vigilar qué se mete en la boca, observar, estar con él, hacerle preguntas, conversar con el niño sobre lo que hace. Eventualmente esta etapa será superada dando lugar a otra. Por otro lado, el uso desproporcionado de la palabra NO supone para el niño una limitación, por tal, lo frustra y socaba su confianza. La frustración es absolutamente necesaria en la infancia, pero exponer al niño a una constante negativa, puede dificultar el desarrollo de sus habilidades sociales y emocionales .
A muchos niños de hoy no se les permite aburrirse. ¿Tiene usted idea de lo importante que es el aburrimimiento en la infancia? Un niño aburrido imagina, crea, conversa, observa, pregunta, se mueve. No confunda ocio con aburrimiento. Son dos cosas distintas. Hoy los padres procuran todo tipo de actividades y en muchas ocasiones el niño tiene una agenda tan o más llena que el propio adulto. ¿En qué tiempo un niño es niño?, si del colegio parte al karate, el ballet, un día el inglés y otro el futbol, que si el piano, o el violín... Es estupendo exponer a los hijos a actividades que tengan que ver con deporte y arte. Pero no podemos olvidar que el niño tiene que, básicamente, divertirse. El juego es básico en el niño para los procesos de aprendizaje, entonces, con tantas obligaciones el niño, puede ser que solo aprenda de horarios, obligaciones, agenda, competencia. No estoy diciendo de ninguna forma que el niño no deba tener actividades formales más allá de la escuela. Pero no olvidemos que es un niño y debe tener tiempo para actuar como tal. Veamos que en estas actividades el niño se divierta, por sobre todo.
En la eduación de los niños hay muchos aspectos de los que tenemos conciencia, pero en el día a día se nos olvida, o eso parece. Cada padre y madre es el héroe y heroína de sus hijos. Su prole le imitará aún en esos aspectos que usted no desea que lo haga. Esto hay que vigilarlo muy bien. No importa cuántas veces usted le diga a su hijo o hija que no haga algo si por otro lado, está haciendo exactamente eso. Esto es más que obvio, pero es lo que más ocurre. Por otro lado, los niños necesitan validación constante, apoyo, amor, confianza, límites, disciplina, necesitan aprender a lidiar con la frustración, con el querer y no poder. Fortalecer la voluntad, mediante la postergación. Usted es el adulto, no el niño, y muchas veces quien toma las riendas es el niño, pues el adulto le cede el espacio destinado a las decisiones, en formas tan sutiles y solapadas que ni se imagina, pero ocurre. Muchos padres, con tal de no lidiar con berrinches, pataletas y rabietas, sean estas en la intimidad del hogar o en un lugar público, no aprenden a negociar con sus hijos, negándoles la oportunidad de aprender por ellos mismos a manejar la situación. En esta dinámica, al niño se le dificultará el proceso de identificar sentimientos como ira, soledad, tristeza, frustracion, egoismo, menos aprenderá a lidiarlos y administrarlos. El adulto, egoista, prefiere evitarse el mal rato, y con ello no fomenta lo que más adelante será una sana inteligencia emocional. 
Todo lo anterior supone la base para un desarrollo emocional sano, donde el niño y la niña desarrolle, entre otras cosas, la confianza básica. Esa que le será tan necesaria de adolescente y adulto cuando le toque afrontar el mundo. El niño debe sentir que el mundo es un espacio donde se puede y vale la pena estar, tiene que sentir lo que es el amor incondicional, que puede confiar en sus pares. Eso solo es necesario cuando los escenarios de convivencia familiar, amor y confianza se viven y se estimulan dentro del hogar, en los primeros años de la vida. Para lograr adultos sanos debemos criar hijos plenos y felices. Por supuesto, que no nos educan para educar. El niño no viene con un manual instrucctivo. Y muchos estamos en la ruta de ensayo y error. Pero no olvidemos que son personas, pequeñas, pero personas, que no pidieron venir a este mundo de calamidades, que dependen de nosotros y que, eventualmente, y en el mejor de los casos, nos iremos y los dejaremos aqui. Tratemos pues, de dejar adultos felices, fuertes, preparados y sanos.
Un fuerte abrazo.
http://volandoalras.blogspot.com/

5 comentarios:

  1. ¡Buenísima entrada Gnosis...!!! Hay tantos niños desatendidos,lo veo en mi trabajo como educadora,la vida apresurada y las necesidad de que ambos padres deban trabajar cuando antes solo salía el hombre ha contribuido a ello y de ahí que quede a cargo de abuelos,tíos o la NANA TELEVISIÓN.... También coincido contigo,no podemos pedirle al niño lo que no damos como ejemplo.... ESTUPENDO ...¡Gracias por traernos estas bellas y muy acertadas reflexiones..!! ¡Feliz día preciosa,un gusto leerte y mayor aún comentarte...!!!

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    1. Gracias Maria del Socorro, es justo como dices, la nana televisión, que ahora vino a ser sustituída por las ipos, tabletas y celulares inteligentes. Besos guapa.

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  2. Una maravillosa y encantadora entrada cuando lo spadres trabajan ,y normalmente se quedan al cuidado de los abuelos gracias por compartir

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    1. Muchas gracias Isidro, por prestarme tu atención y por comentar. Feliz noche, (de mi lado es de noche...abrazo!)

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  3. Puedo recordar mi infancia con tanta claridad como si fuera ayer, y también siendo un empático hizo mucho más sencillo para mí relacionarme con mis hijos o cualquier otro niño que tenía en mi cuidado. Fue fácil para mí deslizo en su mundo. Era el mundo de los adultos que yo tenía más problema que el de los niños. Muchas gracias por compartir esta entrada Gnosis.

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