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sábado, 21 de noviembre de 2015

No tientes al diablo 21.
















Tardamos más de una hora en llegar a casa de mi padre, nos hemos entretenido más de la cuenta en la ducha. Aunque nos ha servido de terapia para relajarnos, ahora ambos estamos felices y sonreímos.
Ángel aparca en la cochera y, nada más salir del coche, coloca su brazo alrededor de mi cintura y caminamos hacia la puerta de la casa. Mi padre sale a recibirnos y, cuando ve cómo me tiene cogida Ángel, nos mira sonriendo y nos dice:
     -  No me digáis nada, prefiero ahorrarme los detalles. - Se vuelve hacia a Ángel y le dice: - Ahora entiendo tu comportamiento en el hospital, creo que te debo una disculpa.
     -  Olvidemos eso, lo importante es que ahora ya está todo claro. - Le responde Ángel dedicándome una dulce sonrisa que me derrite.

Entramos en casa y salimos al jardín trasero por la enorme cristalera del salón. Las chicas están sentadas a la mesa bajo la sombra de los árboles mientras que los chicos están alrededor de la barbacoa, rodeando y vigilando la comida como si alguien se la fuera a quitar. Ángel sigue envolviéndome con su brazo y todos nos miran esperando una explicación. La primera en hablar es Gloria, la madre de Ángel:
     -  ¿Qué significa eso? - Nos pregunta encantada de la vida. - No nos estaréis gastando una broma, ¿verdad?
     -  No es ninguna broma, mamá. - Le contesta Ángel para después besarme en la sien. - Megan y yo estamos juntos.

     -  Eso no era ningún secreto pero, ¿vais en serio? - Le pregunta Paula.
     -  ¿Alguna vez has visto a tu hermano reconocer públicamente que está saliendo con una chica? - Le pregunta retóricamente Adrián a Paula. - Si no supiera la fama que tiene, pensaría que mi hermano es gay.
     -  No le hagas caso, me parece que quería a Megan para él. - Bromea Matías
     -  Entonces, ¿puedo decirles a mis amigas que Megan es mi nuera? - Pregunta Gloria. - Se van a quedar alucinadas cuando les dé la noticia.
     -  Como te descuides, Gloria te organiza la boda. - Se mofa Andrés.
     -  Oye Ángel, puedes soltar a Meg, no te la vamos a quitar. - Bromea John.
     -  Se me hace raro verte sonreír tanto. - Comenta Álvaro. - No pareces ni tú.
     -  ¡Mira quién fue a hablar! - Espetamos Ángel y yo al unísono.

Todos se echan a reír y empiezan a hacernos preguntas sobre nuestra relación, quieren saberlo todo, pero Ángel les corta diciéndoles que mejor no pregunten sobre ese tema.
     -  Sin que sirva de precedente, tengo que confesar que Ángel es el primer novio que Megan me trae a casa y me cae bien. - Dice mi padre divertido. - No quieras ni imaginar lo que he tenido que soportar.
     -  Papá no sigas, por favor. - Le suplico muerta de la vergüenza.
     -  Deja que hable, se estaba poniendo interesante. - Me dice Ángel divertido. - Solo conozco a uno de tus ex novios y la verdad es que es todo un personaje.
     -  Se acabó. - Sentencio. - Como tu abogada te aconsejo que no entres al trapo y como mujer que no hagas preguntas de las que no quieres oír la respuesta.
     -  Algún día tendrás que hablarme de ello. - Me susurra al oído. - Pero hoy me conformo con tenerte entre mis brazos todo el tiempo.
     -  Te estás volviendo un poco cursi, hombre de hielo. - Me mofo.
     -  Deja de tentar al diablo, nena. - Me susurra al oído con la voz ronca.
     -  No te imaginas lo que me excita que me digas eso. - Murmuro excitada.
     -  Joder Meg, no me digas eso en casa de tu padre con toda la gente que hay. - Me ruega. - ¿A caso quieres que te coja en brazos y te haga el amor en la primera habitación vacía que encuentre?
     -  Parejita, dejad de deciros guarradas y contarnos qué está pasando aquí. - Nos interrumpe Judith y ambos nos ruborizamos. - No me lo puedo creer, ¿os estabais diciendo guarradas de verdad?
     -  ¿De verdad quieres saberlo? - Le pregunto con sorna.
     -  No, ahórrate los detalles. - Me dice divertida. - Pero ya hablaremos tú y yo en casa.
     -  Esta noche no va a poder ser. - Le dice Ángel. - Entiéndelo, la quiero para mí solo.
     -  ¡Quién te ha visto y quién te ve! - Se mofa Álvaro. - Pero apoyo tu postura, yo también tengo planes con Judith para esta noche.
     -  ¿Qué planes? - Pregunta Judith.
     -  Es una sorpresa, ya lo verás.

Comemos en el jardín todos juntos como una gran familia, y en realidad lo somos. Solo falta mi madre, pero ella tiene a Harry y al menos no está sola.
Después de comer, tomamos café y charlamos durante un rato hasta que Ángel me susurra al oído:
     -  Nena, quiero tenerte desnuda entre mis brazos.
Con solo siete palabras ha conseguido humedecerme. Me levanto de un salto y, sorprendiendo a todos, les digo tirando de Ángel:
     -  La compañía es muy grata pero tenemos que irnos.
     -  ¿Ya os vais? - Nos pregunta Gloria con pesar.
     -  Gloria, los chicos tendrán que hablar de sus cosas después de todo lo que ha pasado. - Le dice Andrés a su mujer al mismo tiempo que me guiña un ojo con complicidad y yo me ruborizo. - Por cierto Meg, cuando tengas un hueco ven a la clínica a verme, necesito comentarte unos asuntos...
     -  Ahora no, papá. - Le interrumpe Ángel. - Si quieres hablar con ella como abogada, tendrás que llamar al bufete el lunes y pedir una cita como hace todo el mundo.
     -  ¿No voy a tener un trato preferente por ser tu suegro? - Se mofa Andrés.
     -  El lunes a primera hora me paso por la clínica y hablamos, ¿de acuerdo? - Medio entre padre e hijo.
     -  ¿No te dije que sería una nuera estupenda? - Le dice Gloria a su marido.
     -  Cariño, vámonos de aquí antes de que me vea obligado a amordazar a mis padres. - Bromea Ángel.
Salimos de casa de mis padres y Ángel me lleva directamente a su casa.
     -  Si voy a quedarme a dormir aquí, necesitaré ropa para ponerme mañana.
     -  Aquí no te va a hacer falta la ropa, nena.

Dicho esto, me desnuda con gran destreza y me lleva a la habitación, donde me deposita sobre la cama para poder quitarse la ropa mientras yo lo observo con deleite.
     -  ¿Te gustan las vistas?
     -  Me encantan. - Le respondo disfrutando con los ojos lo que en breve voy a disfrutar con mi cuerpo.
     -  Eres preciosa, Meg. - Me susurra al oído colocándose sobre mí. - Me has convertido en tu esclavo desde que te conocí.

Me besa, me acaricia, me lame y, sobretodo, me excita. Ángel es un buen amante, se toma su tiempo para excitarme, para seducirme. Disfruta haciendo el amor, no se limita a penetrarme y correrse, le gusta complacerme con sus manos, con su lengua, con sus labios y con sus ojos. Esa mira lasciva que pone cuando le provoco y le tiento, cómo él dice. Todo en él me excita y me dejo llevar por la pasión y la excitación que ambos sentimos cuando estamos juntos, sintiéndome la mujer más feliz de mundo.


                                                                          FIN


3 comentarios:

  1. ¡Y el diablo cayó....Y sigue cayendo...!!! Ajaajajajaajaja...ME ENCANTA la historia ¡Gracias por compartir,que goces de un feliz finde...!!! ¡Besitos,linduraaaaa....!!!

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  2. muy buena historia preciosa encantadora llena de acción gracias por compartir saludos cordiales

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