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miércoles, 18 de noviembre de 2015

No tientes al diablo 20.
















Ángel conduce directamente hacia su casa, lo sé cuando entramos en el parking de su edificio. ¿Que me traiga a su casa es una buena señal? Supongo que sí. Aunque se ha pasado todo el camino en silencio, no está serio (o al menos no tanto como de costumbre) y parece más relajado. Yo, por el contrario, estoy hecha un manojo de nervios.
Entramos en el ascensor y cuando nuestras miradas se cruzan en el espejo sé que me voy a rendir a su merced, pero también sé que ahora mismo es lo que más deseo. Veo el deseo en su ojo, sin embargo sigue manteniendo las distancias conmigo.

Entramos en su casa y me sorprendo al ver el salón completamente plagado de papeles e informes. Miro a Ángel burlonamente al ver todo ese desorden pero él parece sentirse incómodo por algo. Cojo uno de los informes y entonces me doy cuenta de porque se ha sentido incómodo, son informes de la DEA, todos relacionados con Jeff, con Colorado y conmigo.
     -  ¿Cómo has conseguido todo esto? Se suponen que son confidenciales. - Le pregunto con total normalidad.
     -  Dylan me los envió la noche del concierto y esta tarde, cuando me llamó Paula, los estaba revisando, por eso está todo desordenado pero lo recojo en un momento. - Me contesta sin mirarme a la cara.
     -  No me molesta el desorden, Ángel. - Le contesto molesta. - Lo que me molesta es que tengas que leer un puñetero informe de la DEA para averiguar algo que puedes averiguar antes si me lo preguntas directamente a mí.
     -  ¿Responderías con sinceridad?
     -  Mira, sé perfectamente que mi vida y mi pasado son un poco... peculiares. - Opto por decir. - Pero no soy ninguna delincuente. Y sí, claro que responderé con sinceridad. No tengo nada que ocultar ni tampoco nada de lo que arrepentirme, lo que hice lo hice porque en su momento era lo que quería. Y con eso me refiero a todas y cada una de las cosas que he hecho en mi vida.
     -  ¿Incluido lo de acostarte conmigo?
     -  Sobretodo eso. - Le confieso. - Me atraes demasiado como para tratar de resistirme y, como bien sabes, creo que Óscar Wilde era un tipo sabio y tenía mucha razón en su opinión sobre la tentación.
     -  Pequeña, deberías tener cuidado con lo que dices, puedes darme esperanzas. - Me susurra al oído.
     -  ¿Estás excitado? - Le pregunto con picardía.
     -  Es imposible no estarlo cuando tengo delante. - Me susurra. - Pero no me refería a eso, pequeña. Me va a costar que me entiendas.
     -  Prueba a decírmelo sin andarte por las ramas. - Le sugiero.
     -  Es la tercera vez que te traigo a mi casa, desde que te conozco solo pienso en ti y cuando estás conmigo solo pienso en pasar el resto de mi vida a tu lado. - Me dice con seriedad. - ¿Te vale con esos o quieres un anillo de compromiso?
     -  De momento, creo que me conformo con eso. - Le contesto entre risas. - ¿He conseguido derretir al hombre de hielo?
     -  Completamente, cariño. - Me contesta divertido. - Por cierto, he descubierto que puedo llegar a ser muy celoso y posesivo, creo que deberías saberlo.
     -  Como si lo hubieras podido ocultar. - Le contesto burlonamente.
     -  ¿Tanto se me ha notado? - Me pregunta divertido.
     -  Eres como el perro de Hortelano, ni come ni deja comer. - Me mofo.
     -  Nena, no tientes al diablo. - Me advierte.
     -  Lo siento, pero no pienso en otra cosa que no sea tentar al diablo desde que te conozco. Vamos a tener que dejarnos arrastrar por esa tentación a ver si así nos libramos de ella. - Le propongo divertida.

Ángel suelta una carcajada y yo le beso en los labios, dando el primer paso para derribar la barrera física que aún nos separa. Ángel me agarra de los muslos y me sienta sobre su regazo de cara a él sin dejar de besarme. Nuestras manos recorren cada centímetro de nuestros cuerpos con urgencia, ambos estamos hambrientos y no de comida precisamente. Pero de repente Ángel deja de besarme y me agarra con firmeza de las manos al mismo tiempo que me mira directamente a los ojos y me dice:
     -  Espera, antes tenemos que hablar.
     -  Creía que ya habíamos hablado de todo. - Le replico haciendo un mohín.
     -  No hemos hablado de nuestro acuerdo, nena. - Me dice sonriendo. - No quiero prescindir de mi abogada.
     -  Sexo y negocios. - Medito. - No puedo prometerte que vaya a salir bien, pero podemos intentarlo.
     -  Amor y negocios. - Me corrige. - Obviamente, dentro del amor incluyo mucho sexo.
     -  Ángel, puede que te estés precipitando. - Trato de hacerle entender. - A penas nos conocemos y, teniendo en cuenta no has tenido una relación estable en tu vida...
     -  Estoy seguro de esto, Meg. - Me interrumpe con seriedad. - Casi me volví loco cuando tu padre le dijo a Dylan que Jeff era el único al que tú necesitabas a tu lado en el hospital. Casi me he vuelto loco hoy al verte bailar con ese tipo en la pista del Edén. Quiero que solo seas mía igual que yo solo soy tuyo desde que te conocí.
     -  ¿Te estás declarando? - Le pregunto estupefacta.
     -  O no prestas atención cuando hablo o yo no me estoy explicando bien, pero no debería quedarte ninguna duda de que te quiero a mi lado, nena. De hecho, he pensado en pagar a alguien para que te amenace y así podré tenerte otra vez en casa.
     -  Creo que eso lo podemos resolver sin necesidad de que contrates a alguien para secuestrarme. - Le respondo riendo. - Y ahora, ¿podemos seguir con lo que estábamos haciendo?
     -  Aún no, nena. - Me contesta disfrutando por hacerme esperar. - Tendremos que decírselo a tu padre y me gustaría que me dijeras cómo crees que se lo tomará.
     -  Vamos a tomarnos esto con calma, nene. - Le contesto divertida. - De momento, creo que lo mejor es que esto quede entre nosotros y, cuando estemos más seguros de que lo nuestro va adelante, ya se lo diremos a todo el mundo.
     -  De eso nada, nena. - Me contradice. - Quiero que tu padre sepa que el hombre al que quieres a tu lado soy yo. Eres mía, nena. Quiero que todo el mundo lo sepa.
     -  Mi padre ha organizado una barbacoa en su casa y ha invitado a todos sus amigos, entre los que se incluyen tus padres. De hecho, creo que a ti también te ha invitado y le dijiste que no irías. - Le reprocho haciéndome la ofendida. - Iremos juntos, si eso lo que quieres.
     -  Eso es lo que quiero. - Me contesta satisfecho. - Ven aquí, nena. Te he echado mucho de menos y estoy como loco de tenerte aquí.
Ángel me besa apasionadamente y yo le devuelvo el beso. Nos besamos, nos acariciamos y nos desnudamos para acabar haciendo el amor en el mismo suelo del salón. De allí pasamos a la habitación para meternos en la cama y hacer el amor una y otra vez hasta quedarnos dormidos por el agotamiento.

Me despierta el sonido del móvil de Ángel y, sin abrir los ojos, le digo medio dormida:
     -  Apaga ese trasto.
     -  ¡Mierda! - Le oigo musitar y se levanta de la cama de un salto al mismo tiempo que contesta al teléfono y sale de la habitación para hablar. Un par de minutos más tarde, me da un beso en la mejilla y me susurra al oído: - Nena, me acaba de llamar Álvaro. Han llegado ya todos a casa de tu padre y todos se están preguntando dónde estamos.
     -  No, quiero dormir. - Le digo escondiendo mi cabeza bajo la almohada.
     -  Dúchate conmigo. - Me pide con la voz ronca al mismo tiempo que me coge en brazos y yo le abrazo con gusto. - Voy a tener que hacerte el amor antes de irnos si quieres que me comporte como una persona y no como un animal delante de tu padre.
     -  Me parece una idea estupenda. - Le susurro al oído.

Ángel entra en la ducha conmigo en brazos, regula la temperatura y el agua empieza a correr por nuestro cuerpo como si de caricias se tratara. Me deposita con cuidado frente a él y me besa en los labios, baja por mi cuello, recorre mi clavícula y desciende hacia mis pechos para besar, lamer y mordisquear mis pezones con verdadero erotismo mientras yo me dejo hacer.
La lujuria se apodera de nosotros y, a pesar de que todo el mundo nos espera en casa de mi padre, nosotros volvemos a hacer el amor.

2 comentarios:

  1. una entrada Maravillosa llena de de acción me a encantado gracias Rakel feliz semana

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  2. ¡Que calor...!!! ¡Mira que tanto andarlo tentando ya cayó el diablo..!!!! Aajajajajaja...ME ENCANTA la historia mi Rakel ¡Gracias por compartir...!!! ¡Besitos linduraaaaa...!!!

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