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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los anónimos en mis recuerdos... (MICRO)

Extraída de Google
“No sé quién dijo una vez, que las partes de un todo no retienen ese todo solo por ser sus únicos componentes, que siempre hay un criterio afuera intentando doblegar su integridad…”

Ariel estaba reflexionando sobre esta sita anónima impresa en un arrugado sobrecillo de azúcar, mientras verificaba en el móvil qué tiempo haría mañana. -Un profesional debe estar informado- le dijo una vez quien lo metió en un taxi cuando apenas contaba diecinueve años: la prensa, la meteorología, la liga de futbol (aunque solo sea por conversar) incluso, las casas de putas más limpias. Treinta años después seguía este criterio impertérritamente.
Casi una vida llevando y trayendo clientes entre los límites de su ciudad había forjado su apaciguador carácter y su peculiar y mundana sabiduría.

Es por eso que cuando la puerta del taxi se abrió y vio aparecer a una persona con su mismo rostro y aspecto, ni se inmutó.

-A las Torres Kio- dijo aquella voz que parecía salir de su propia garganta.

Una cosa es no inmutarse y otra, totalmente lógica, son las preguntas que le inundaban ya como una imprevista riada engullendo su habitual tranquilidad.

El pasajero, inmerso en la información que emitía su tablet, con la vista perdida entre el reloj y las nubes que amenazaban tormenta, tarareaba una melodía que para Ariel fue la gota que colmó su vaso de ansiedad.

-¿sabe que mañana habrá tormenta a partir de las 12:00h?-

El contenido de la pregunta no fue lo que distrajo su mirada del pequeño equipo informático, fue la voz, clara y nítida, de su aparente conciencia verbalizada por aquel taxista.

Cinco segundos en silencio, escrutándose cada gesto, cada arruga, cada expresión de aquel rostro que parecía mirarse en un espontáneo espejo, fue suficiente para entender el por qué de esa incrustada sensación de ausencia concebida desde críos.

“No sé quién dijo una vez, que los rincones están hechos para redirigir nuestra mirada hacia otra parte, que sirven de depósito de las preguntas más absurdas, que quien posa su mirada en ellos… encuentra aquello que un día brillo y que quedó en la zona oscura”

5 comentarios:

  1. Maravillosa entrada encantadora gracias por compartir Carlos Suarez saludos cordiales

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  2. Super Carlos. Me atrapó por completo. Dice tanto!!
    SALUDOS!!

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  3. El ensimismamiento en sí! me has dejado aletargado, gracias por escribir, feliz dia!

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  4. Como me pasa en todos tus relatos,como decimos por acá cuando te enganchas "Me quedé picada" ME ENCANTÓ espero haya continuidad :))) ¡Estupendo Carlos,gracias por compartir,un orgullo leer y compartir de tus letras...!!! ¡Besitos,que no son anónimos...!!!

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  5. Un relato entre luces y sombras donde la penumbra cobra un inusitado interés, Carlos. Muy interesante. Un abrazo y espero el siguiente.

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