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domingo, 1 de noviembre de 2015

Gorronas de postín

GORRONAS DE POSTÍN




Dos reinas españolas llevaron a París el chocolate que Hernán Cortés trajo de México. Ana de Austria, hija de Felipe III, lo tomaba en la corte del Louvre tras su boda con Luis XIII. Al Rey Sol, su hijo, no le gustaba, pero sí a su esposa, María Teresa, hija de Felipe IV. Sus médicos achacaban a la hispánica bebida "la podredumbre de su dentadura"; de ser así, sus caries se deberían al azúcar con que lo endulzaba, y no al cacao.

Una dama francesa que viajó a España en 1679, la condesa de Aulnoy, cuenta unas divertidas anécdotas a expensas de la muy hispana costumbre de las chocolatadas. De una merienda en casa de la princesa de Monteleón nos dice que fue servida por dieciocho doncellas "con grandes bandejas de plata rebosantes de confituras de albaricoque, cerezas, ciruelas y otras varias frutas, envueltas de una en una en papeles dorados y recortados por las puntas como un fleco". A la Aulnoy le pareció aquello muy limpio porque no se pringaba los dedos y porque "es posible guardar algunos, como se acostumbra, sin ensuciarse los bolsillos. Porque hay señoras que después de atracarse hasta reventar sacan seis o siete pañuelos que para esos casos llevan y los llenan de dulces".

La cortesía mundana obligaba a la anfitriona a mirar para otro lado y, aun más, a volver a ofrecer bombones a sus invitadas, muy de postín, pero muy gorronas: "Las que así se portan anudan sus pañuelos y los dejan atados al miriñaque con un cordón".

Tras los dulces, la princesa manda servir el chocolate. Sigue la condesa de Aulnoy: "Había chocolate frío, caliente y hecho con leche y yemas de huevo. Lo tomamos con bizcocho; hubo una señora que sorbió seis jícaras, una después de otra, y algunas hacen esto dos o tres veces al día. No me extraña que las españolas estén flacas, pues no hay cosa más ardiente que el chocolate, del que tanto abusan; además cargan de pimienta y otras especias cuanto comen, del modo que debieran abrasarse".

Debido a las teorías médicas en boga en el XVII, que aún eran las antiguas de los humores -flemático, sanguíneo, colérico y melancólico-, los alimentos podían ser húmedos o secos, calientes o fríos, y de ahí establecían los doctores sus efectos sobre el cuerpo. Así que ya sabes, déjate de dietas y atibórrate de chocolate y picante. Y mejor si es en casa ajena, que te saldrá más barato.

Si quieres conocer otras opiniones sobre España de viajeros europeos de los siglos XVIII y XIX te invito a mi blog personal: 
http://vientodemisvelas.blogspot.com.es/

14 comentarios:

  1. ¡La condesa de Aulnoy! Llevaba muchísimo tiempo intentando recordar quién había dicho esto: "No me extraña que las españolas estén flacas, pues no hay cosa más ardiente que el chocolate, del que tanto abusan; además cargan de pimienta y otras especias cuanto comen, del modo que debieran abrasarse". Qué alegría me has dado, José Juan. Por cierto, es verdad que el chocolate puro elimina grasas: por curiosidad, después de leer la frase que me has recordado, se lo pregunté a un médico y me lo confirmó. Y si es chocolate puro con pimienta, mejor que mejor, además de que está riquísimo.

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    1. Pues no sabes cuánto me alegro, por el reencuentro y por las propiedades del chocolate confirmadas por el doctor. Tú y yo sabemos que lo bien se come, bien sienta, sin más pamplinas.
      ¡Buen fin de semana!

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  2. Interesante, curioso,, me encanta el chocolate..
    Un abrazo

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    1. Y estoy seguro de que ahora más. Gracias, Suni, un abrazo.

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  3. A partir de mañana me dejo de monsergas y empiezo mi dieta en serio. ¡Nada de dos onzas por dia y con remordimiento! A tutti plen!. Ya me imagino mañana ante el expositor de la pastelería tratando de ver el que menos engorda por llevar más chocolate. ¡Qué equivocada estaba! Por fin alguien se ha atrevido a decir lo que siempre pensé sin atreverme a pronunciar: "No todo lo bueno engorda y además no es pecado".
    Lástima que todas mis amigas son de las que creen lo contrario y en sus casas invitan a ensaladas insípidas y pollo a la plancha. (Yo para eso no me pongo ni miriñaque).
    Gracias, Picos Freire, me acabas de alegrar el resto de mi existencia. Buen domingo para tod@s.

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    1. ¡Jajajajaja! Me alegro mucho. Es que la condesa de Aulnoy era mucha condesa. ¡Buen domingo y mejor semana!

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  4. Ay! José Juan, ¿Qué has hecho? Todas empezaremos a comer chocolate puro (que es el que más me gusta, al menos, todo lo puro que se encuentra) y, como no tengo yo muy claro lo de los humores, igual empezamos a engordar. Xd, y encima con pimienta. Añadiré además un poco de clavo y cardamomo. ya estoy salivando.
    A la porra mi dieta, también, Elisenda.

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    1. Mira, no me cargues a mí con la culpa, que ya bastante culpable me siento. Al final os subiréis a la báscula y vendréis luego a lincharme.

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  5. ¡¡¡Qué bueno!!! Si al final va a resultar que el chocolate adelgaza y yo sin saberlo. Nada, nada, será cuestión de investigar y ver a quién le gorroneo por que claro, podría comprarlo yo pero seguro que así la dieta no funciona igual de bien. ¡A gorronear se ha dicho!
    Me ha encantado tu entrada. Un beso

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    1. ¡Jajaja! Creó que has captado perfectamente el mensaje. Muchas gracias, un beso.

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  6. Una entrada deliciosa,con la exquisitez de tu pluma... Yo soy adicta la chocolate ME ENCANTA..Así como también me encantan tus letras ¡Estupendo mi José Juan..!!! ¡Besitos y un gran abrazo...!!!

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    1. Otro para ti, muchas gracias. Creo que hoy he quedado muy bien con la audiencia femenina...

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  7. Una gran entrada muy dulce llena de simpatía gracias feliz semana saludos cordiales

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