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jueves, 26 de noviembre de 2015

26 de noviembre de 1812 - Las tropas de Napoleón, son masacradas por los ejércitos rusos durante el cruce del río Berézina.

La batalla del Berézina (o Berésina, del bielorruso Бярэ́зіна) tuvo lugar entre el 26 y el 29 de noviembre de 1812, entre el ejército francés de Napoleón Bonaparte, en retirada después de su invasión de Rusia y los ejércitos rusos dirigidos por el almirante Pável Chichágov, Mijaíl Kutúzov y Peter Wittgenstein.


Pável Vasílievich Chichágov
(8 julio 1767 - 20 agosto 1849) Hijo del almirante Vasili Chichagov y su esposa inglesa, en 1790 ingresa a la Royal Naval Academy. Allí conoce a Elizabeth Proby, la hija de un comisionista en el puerto de Chatham, y se comprometen. Al regresar a Rusia en 1796, solicita permiso para casarse con ella pero Pablo I le responde que "existen suficientes novias en Rusia; no existe necesidad de buscar una en Inglaterra." Hubo a continuación algún incidente violento y Chichágov fue enviado a prisión. Pronto se lo perdona, y se le otorga el permiso para que se case con Elizabeth, y es ascendido a Contraalmirante.

En 1802, Alejandro I, el sucesor de Pablo I, asciende a Chichágov a Vice Almirante y lo designa miembro del Comité de Reorganización de la Marina. En 1807, fue ascendido a Almirante y designado Ministro de la Marina. 

En 1812, Alejandro I lo designa Comandante General del Ejército del Danubio y Gobernador General de Moldavia y Wallachia. Se lo acusa de dejar que Napoleón se escape en el río Berézina. En 1813, le es retirado el mando y se traslada a Francia. Nunca más regresa a Rusia. Se convierte en ciudadano del Reino Unido y pasa el resto de su vida en Francia e Italia. Fallece en 1849 en París.


Mijaíl Kutúzov
(16 de septiembre de 1745 - 28 de abril de 1813) Goleníshchev-Kutúzov (normalmente abreviado como Kutúzov) nació en San Petersburgo, y entró en el ejército ruso en 1759 ó 1760. En 1791 era ya teniente general y ocupó sucesivamente los cargos de embajador en Constantinopla, gobernador general de Finlandia, comandante de los cuerpos de cadetes de San Petersburgo, embajador en Berlín y gobernador general de San Petersburgo.A lo largo de su carrera militar Kutúzov ocupó diferentes cargos en la cadena de mando. Se le consideraba una persona de mente fría y calculadora que sabía esperar y no apresurarse.

Comprendiendo que sus ejércitos serían por desgracia necesarios en la inminente guerra con Francia, concluyó precipitadamente la guerra ruso-turca con el Tratado de Bucarest, el cual estipulaba la incorporación de Besarabia al Imperio ruso. Por este éxito fue nombrado kniaz (príncipe).


Peter Wittgenstein
(17 enero 1769 – 11 junio 1843) Nacido Conde Ludwig Adolf Peter de Sayn-Wittgenstein-Ludwigsburg, provenía de una familia de condes independientes cuyo asiento era Berleburgo (actualmente Renania del Norte-Westfalia, Alemania).

En 1793 fue ascendido a mayor del regimiento de caballería liviana ucraniana. Fue ascendido a coronel en 1798, y a general mayor en 1799; en 1800 tomó el control del regimiento de húsares Mariupolski.

En la guerra de 1812 comandó el ala derecha del ejército ruso, posición en la que combatió en la Primera y Segunda batalla de Polotsk. Fue la batalla que decidió el destino de San Petersburgo, y que le valió el título de "Salvador de San Petersburgo".Después de colaborar con Pável Chichágov, en la Batalla de Berézina, trabajó en forma conjunta con el cuerpo del ejército prusiano a las órdenes de Ludwig Yorck von Wartenburg.

En 1828 fue designado para dirigir al ejército ruso en la guerra contra Turquía. Pero su salud debilitada pronto le obligó a retirarse. En 1834 el rey de Prusia le otorgó el título de Fürst (Príncipe) zu Sayn-Wittgenstein.

Para los ejércitos franceses era vital el cruce del río Berézina cerca de Borísov, actual Bielorrusia, y la batalla terminó con un resultado incierto. Los franceses sufrieron fuertes pérdidas pero lograron cruzar el río y evitaron ser atrapados y aniquilados. Desde entonces, el término "Bérézina" se ha utilizado en francés como sinónimo de "desastre".

El plan de Napoleon Bonaparte era cruzar el río para dirigirse hacia Polonia, mientras que sus enemigos desearon atraparlo allí y destruirlo. La idea original de Bonaparte de cruzar el río congelado demostró rápidamente ser imposible, debido a que el canal generalmente congelado había deshelado y era infranqueable.

El día 26 de noviembre, la fuerza francesa al mando se encontraba estacionada junto al río Era comandada por Michel Ney, Nicolas Oudinot y Jean Baptiste Eblé.


Jean-Baptiste, Baron Eble, 
(1 de diciembre de 1758 - 31 de diciembre de 1812) Hijo de un soldado de fortuna, que sirvió en el regimiento de Auxonne , se unió a nueve años el 21 de diciembre de 1767, como artillero en el regimiento que sirvió como su padre.

En 1791, después de veinticuatro años de servicio, es el segundo al mando. Sirvió en el ejército de Dumouriez hasta julio de 1793. Elegido general de brigada enel 29 de septiembre de 1793, su conducta en la batalla de Wattignies dos semanas más tarde hizo lo premió con el rango de general de división el 25 de octubre de 1793, Fue durante la campaña contra los Países Bajos que concibió la idea de compartir armas entre las diferentes divisiones del ejército, formando parques de reservas y depósitos de municiones en todas las líneas de operación, sistema que la experiencia ha demostrado su utilidad, que es seguida desde entonces.

El 7 de febrero de 1812 , fue nombrado comandante de ingenieros en la Grande Armeé ejército se movía para invadir Rusia. Su papel es crucial para el paso de la Berezina. Es el responsable de la construcción de dos puentes.


Murió el 31 de diciembre en Königsberg. La noticia de su muerte aún no ha llegado a Francia el 3 de enero de 1813, cuando Napoleón lo nombró Primer Inspector General de la Artillería. Napoleón nombró a su viuda "Condesa del Imperio". Su corazón fue trasladado a la cripta de Los Invalidos y su cuerpo descansa en la Iglesia Católica de Königsberg


Michel Ney 
(10 de enero de 1769 - 7 de diciembre de 1815) fue hijo de Pierre Ney, un  veterano de la Guerra de los Siete Años, por lo que el joven Michel supo por su boca cómo era la vida del soldado, aunque éste nunca la quiso para él. Al ser su madre de origen alemán, siempre fue perfectamente bilingüe. Duque de Elchingen y príncipe de la Moscova (Saarlouis), "le Brave des braves" ("el valiente de entre los valientes"), fue mariscal del ejército de Francia y luchó en las Guerras Revolucionarias Francesas y en las Guerras Napoleónicas. Su nombre está escrito junto al de los grandes mariscales napoleónicos en el Arco del Triunfo de París.

Desde su entrada en el Ejército, en 1787, encarnó fielmente todas las virtudes del soldado: valiente, generoso, abierto y solidario con sus compañeros, que le adoraban. Además demostró desde el primer momento una gran capacidad para entender los mecanismos de una batalla, en especial la caballería y la infantería de primera línea, por lo que su ascenso en la jerarquía militar fue meteórico. 

En la batalla de Berezina, todos los hombres de Ney caen presas del pánico y huyen en desbandada, mientras que él queda solo en su posición armado con su sable y una bayoneta. Su lugarteniente echa en cara a los soldados su cobardía y les conmina a volver, pero sólo consigue que doce de ellos permanezcan en la línea de batalla. Rápidamente montan una trinchera tras la que se parapetan y desde ella logran retrasar el asalto de los cosacos, lo que permite huir a la mayor parte del ejército.

Cuando los artificieros franceses vuelan los puentes para evitar que los rusos sigan la persecución, Napoleón no sabe aún si Ney ha podido escapar o no, por lo que exclama: "Tengo 300 millones de francos en las Tullerías. Bien... los daría todos con tal de que me lo devuelvan". Pocas horas después, Ney consigue presentarse ante el Emperador, informándole que ha sido el último soldado francés en cruzar el crucial puente de Kovno, justo antes de su voladura, por lo que un emocionado Napoleón exclama: "Francia está llena de hombres valientes, pero ciertamente Ney es el más valiente de entre los valientes."

Al ser Napoleón derrotado, destronado y exiliado por segunda vez en el verano de 1815, Ney fue procesado por traición ante un Consejo de Guerra. Luis XVIII encarga la misión a militares que sintiesen animadversión por Ney. El 20 de noviembre de 1815 es llevado por una patrulla al muro trasero de los jardines de Luxemburgo. Rehusó ponerse una venda en los ojos y se le dio el derecho de dar la orden de disparar, a la que añadió: «¡Soldados, rechazo ante Dios y ante la Patria el juicio que me condena! He luchado cien veces por Francia y nunca contra ella. Apelo ante los hombres, ante la posteridad, ante Dios. Apuntad directo al corazón. ¡Viva Francia!».

La ejecución de Ney fue un castigo ejemplar que pretendía intimidar a los demás mariscales y generales de Napoleón, muchos de los cuales fueron exonerados por la monarquía borbónica. Víctor Hugo dijo de él: «¡Ah, infeliz! Tantas veces expuesto a balas enemigas, estabas destinado a balas francesas».

Una de las más coloridas leyendas de Ney, que crecieron tras su muerte ante el pelotón de fusilamiento, afirma que quien murió ejecutado fue un doble y que el verdadero Ney consiguió escapar a Estados Unidos. Los seguidores de esta teoría argumentan que el mariscal tenía lazos con la masonería que incluían al mismísimo Duque de Wellington, quien le habría ayudado a falsear su ejecución y a huir en un barco. La base de estos rumores fue la presencia en los Estados Unidos de un tal Peter Stuart Ney, un hombre de edad similar a la del mariscal que procedía de Francia y que además hablaba un perfecto alemán.


Nicolas Charles Oudinot
(25 de abril de 1767 – 13 de septiembre de 1847) Desde muy joven se decidió por la carrera militar, sirviendo en el regimiento de Medoc desde 1784 hasta 1787 cuando, sin tener opción alguna a ascenso por su nacimiento plebeyo, se retiró con el grado de sargento. La Revolución francesa cambió este estado de cosas, y en 1792, con el inicio de la guerra, fue nombrado teniente coronel del tercer batallón de los voluntarios del Mosa. Su defensa del pequeño fuerte de Bitsch, en 1792, centró la atención sobre él, siendo transferido al ejército regular en noviembre de 1793. Tras servir en numerosas acciones en la frontera de Bélgica, fue ascendido a general de brigada en junio de 1794 por su conducta en la batalla de Kaiserslautern. Con el establecimiento del Imperio obtuvo la Gran Cruz de la Legión de Honor, pero no figuraba en el primer nombramiento de mariscales.

Sin embargo, fue elegido miembro de la Cámara de Diputados, aunque tuvo poco tiempo para dedicar a la política. Desempeñó un papel relevante en la guerra de 1805, comandando la famosa división de los «granaderos de Oudinot», formada por tropas seleccionadas y organizadas por él, con las que alcanzó los puentes de Viena y recibió una herida en Hollabrünn, y con las que participó de forma decisiva en la victoria de Austerlitz. 

Fue hecho Duque de Reggio y recibió una amplia concesión económica en abril de 1810. Tras la abdicación de Napoleón, se adhirió al nuevo gobierno y fue nombrado «Par de Francia» por el Rey Luis XVIII. Al contrario que muchos de sus antiguos camaradas, no desertó para servir a su antiguo señor en 1815. 

Oudinot no fue un gran comandante, ni tuvo pretensiones de serlo, pero fue un gran general de división. Fue el ideal de belleza de un general de infantería: enérgico, detallista, resuelto y hábil en la batalla como cualquiera de los mariscales de Napoleón.


El puente cercano a Borisov había sido destruido apenas unos días antes, y la mayoría de los equipos destinados a construir pontones habían sido también destruidos sólo unos pocos días antes.

Únicamente la compañía del general Jean Baptiste Eblé había mantenido materiales y herramientas de zapadores. Él se arroja al agua helada en primer lugar para dar el ejemplo a sus hombres.

Para permitir que Eblé construyera el puente,  era necesario distraer a las fuerzas del almirante Cichágov, por lo que al mariscal Nicolas Oudinot le fue encomendada la misión de distraer a las fuerzas rusas  y su tropa hizo un movimiento hacia el sur. El plan funcionó, y los ingenieros franceses tuvieron tiempo de trabajar duramente en las heladas aguas del Berézina para construir el vital puente de cien metros.

La caballería lo cruzó rápidamente, seguida por la infantería para mantener la cabeza de puente. La infantería de retaguardia sufrió terribles pérdidas (de los cuatro regimientos suizos del cuerpo de Oudinot, sólo sobrevivieron 300 soldados), pero consiguieron mantener sus posiciones y cubrir la retirada.  Una segunda estructura fue levantada en cuestión de horas, y los cañones fueron trasladados a través de ella justo a tiempo para reforzar el perímetro defensivo. Su llegada se produjo en el momento en que Chichágov se dio cuenta de su error y atacó a los 11.000 soldados franceses.

El desastre se hace inevitable cuando la caballería cosaca alcanza al grupo de ejércitos franceses cercados al otro lado del río, cruzando el río Berézina el 27 de noviembre de 1812.

A pesar de que Napoleón Bonaparte y sus principales generales consiguieron atravesar el río y ponerse a salvo, la desbandada de buena parte de la tropa francesa causó una monumental masacre entre sus soldados. En su intento por alcanzar el puente, cientos de ellos cayeron a las heladas aguas del río pereciendo por hipotermia, otros fueron aplastados por sus propios compañeros y otros alcanzados por el fuego enemigo.

Para asegurar la retirada del contingente que había conseguido cruzar el puente, el alto mando francés decidió volarlo para retrasar su cruce por los ejércitos rusos, dejando al resto (hombres, caballos y armas) al otro lado a merced del enemigo. Al mediodía del día 28 apareció la temida caballería cosaca, que aniquiló a todos los que habían quedado allí. Se calcula que 30.000 soldados de la Grande Armée perdieron allí la vida. Algunos decidieron huir hacia el norte, pero sus esperanzas de sobrevivir eran escasas.

El cruce del río Berézina fue la catástrofe final de la campaña francesa de Rusia, diezmó al ejército de Napoleón y marcó un punto de inflexión en el devenir de las Guerras Napoleónicas.

A pesar de la tragedia del  Berézina, su paso por la Grande Armée, -desde un punto de vista estratégico-, es una victoria francesa, en la medida en que el ejército ruso tenía como objetivo principal impedir que los franceses cruzaran el río.

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2 comentarios:

  1. FA-BU-LO-SO Tanto imágenes como el artículo ¡Felicidades El Kronoscopio más que estupenda entrada...!!! ¡Gracias por compartir,besitos...que buscan la paz y no la guerra..!!!

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  2. gracias, Maria... no quieres casarte conmigo??

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