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jueves, 1 de octubre de 2015

Victima de una pesadilla

Sus ojos negros se posaron en el cuerpo de la joven muchacha. Sus piernas temblaban y su respiración era cada vez más rápida. El cuchillo que poseía aquella mujer acariciaba lentamente sus labios. El acero de esa afilada arma brillaba con tan solo la luz de una pequeña lámpara, la cual, iluminaba aquella estancia fría y oscura en la que la había encerrado aquella extraña fémina.

La joven era observada por la mujer, cuyos ojos parecían los del mismísimo diablo. Nadie con sentido común osaría mirarla, pues tan solo con su mirada te llevaría a la mismísima muerte. Su vestido rojo ceñía su viejo cuerpo y su rostro, con unas pocas, pero marcadas arrugas, inspiraba el terror más profundo, de quien tiene la sangre fría de asesinar a unos indefensos niños.  

La joven, atada de pies y manos estaba en esa silla, indefensa, muerta de miedo ante la mirada de aquella mujer, que con toda probabilidad acabaría con la vida de aquella niña de no más de 16 años.

El cuchillo rozó el cuello de la niña. La mujer paseaba una y otra vez alrededor de la silla, mirando, observando el cuerpo y el rostro de la joven, con una sonrisa diabólica. Y finalmente, pasó, después de una hora de tortura y de espera a una muerte que ya estaba predestinada. La sangre empezó a derramarse por el cuerpo, ya inerte de la joven, cayendo varias gotas en el suelo, que tiñeron de un rojo tremendamente oscuro el claro ocre de la madera.

Los gritos de la joven, empapada en sudor, atormentaron la casa, mas sus ojos se fueron abriendo a la luz del día. De estos, se escaparon lágrimas, que ya había derramado, en la que había sido la peor pesadilla que recordaba. Desconcertada, fue elevando su cuerpo, pero sus gritos no cesaban, su histeria no paraba y aun, aumentó cuando su madre, con un camisón rojo, entró en la habitación. La joven se asustó tanto que su inconsciente hizo que su cuerpo reaccionara. Sin que su madre pudiera hacerla entrar en razón ni agarrarla, la muchacha, rompió el cristal de la ventana con su delicado cuerpo convulsionado. Ahora, el cuerpo destrozado de la muchacha yace en la calle, contemplado, desde un tercer piso, por una mujer, ya muerta en vida.






6 comentarios:

  1. Desolador pero de una calidad asombrosa, felcidades Fran!

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    1. ¡Muchas gracias Juan Carlos! Me alegro de que te haya gustado ^^

      ¡Un abrazo!

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  2. Una entrada excelente un poco desoladora gracias por compartir felicidades Fran! saludos cordiales

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  3. Gracias por el comentario Isidro! Quería una entrada oscura, espero haberlo conseguido. ¡Un abrazo!

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  4. Un relato triste ,pero de gran profundidad,nadie puede leerlo sin llevarse algo dentro ¡Felicidades Fran..!!! Sabes ya lo mucho que me gustan tus letras ¡Un orgullo seas parte de BLOGGER HOUSE...!!! ¡Besitos,muchitos..!!! :)

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    1. Muchas gracias por tu comentario Maria ^^. Es un honor pertenecer a esta comunidad. ¡Besos! Y feliz inicio de semana

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