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viernes, 30 de octubre de 2015

Un elefante en el tranvía



Hace poco leí en una revista un artículo sobre una actriz española que pretendía ser la voz de quienes no pueden hablar por sí mismos: los perros. Y, al parecer el suyo debe decirle que quiere viajar en tranvía. ¡Que guay entender tan bien a tu mascota! La mía debe ser más simplona porque cuando dice “guau” es para pedir comida, la pelota o para llamar la atención de sus congéneres.
Vamos a ver, a mi me encantaría que Fibi viniera conmigo a todas partes. Entre otras cosas, las visitas al veterinario me saldrían casi 20 euros más baratas, que es lo que pago por los dos taxis que tengo que coger para ir hasta allí, pero entiendo que si todo el mundo pretendiera llevar a sus mascotas en el tranvía, no habría sitio para las personas (ya casi no lo hay), además de los jaleos que se organizarían si subiera más de uno a un mismo vagón, o de los problemas que se pudiera causar a la gente que es alérgica.
En Zaragoza ha salido una nueva ordenanza municipal por la que se permite que los perros viajen en el tranvía y en autobús, aunque con ciertas limitaciones, a saber: 
“En los buses, los perros de menos de 10 kilos podrán entrar colocados en un trasportín, mientras que en el tranvía los animales más grandes, atados y con bozal, subirán al último vagón. Solo se permitirá un can por tranvía para evitar peleas entre los animales”. Vale, genial. Mi perra no podría subir al bus, porque pesa 18 kilos (¡nos discriminan por gordas!) y en el tram habría tortas para coger la plaza. Si hay más de dos personas con chucho esperando en la parada ¿quién decide cual de ellos ocupa el sitio? Creo que el ayuntamiento de Zaragoza se ha metido en un buen berenjenal, que Dios les coja confesados.
Siguiendo con lo que leí en el artículo, la actriz afirma que “ellos”, refiriéndose a los canes, también tienen sus derechos. Bien, bien… entonces, por esa regla de tres, cualquier persona se vería licitada a llevar a su mascota consigo en el tranvía, independientemente del animal de que se trate. ¿O sólo tienen derecho los perros? ¡¡¡Eso es discriminación racista, o chauvinismo, o xenofobia… o todo a la vez!!! ¿Por qué a los perros se les TIENE que permitir viajar en tranvía y no puede hacerlo, por ejemplo, mi cerdo vietnamita, o mi gato, o mi tití… o ya puestos un elefante?
Estoy de acuerdo con la afirmación de que el perro es compañero del hombre desde tiempos inmemoriales (en un estudio publicado en la revista «Current Biology» se afirma que la relación entre humanos y perros comenzó hace unos 30.000 años, y no hace 16.000 años, como se pensaba hasta ahora) pero ¿acaso tiene que ser forzosamente así para todo el  mundo? ¿No podría querer del mismo modo y considerar “compañero inseparable” a un gato, a una cobaya… o a mi elefante?
           En fin, yo creo que se trata de defender lo indefendible y por eso me permito dar, a pesar de que no me lo ha pedido, un consejo a la actriz en cuestión: la próxima vez que tu perro te “diga algo” escúchale bien. Seguro que en vez de “quiero ir en tram” lo que te dice es “¡mueve el culo y dame un buen paseo, que necesito ejercicio!”.


http://lavozdelasolas.blogspot.com.es/

11 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gua, guaguá!!! (Mil gracias). Un beso enorme.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Una entrada maravillosa encantadora en lo que comentas de Zaragoza no lo tomamos con humor gracias por compartir Chari BR7

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    2. Me alegro de que te haya gustado, Isidro. Un beso enorme

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  3. I love it, Chari! Satire wins the day! Have you walked Fibi today?

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    1. Me alegro de que te haya gustado, Paula, me encanta escribir con ironía, según me dicen es lo que mejor se me da. Tengo en mi blog una sección dedicada a eso, "el latiguillo"... pero aún tengo pocas entradas porque hace tan sólo dos meses que empecé con el blog. Un beso enorme, gracias por tus comentarios.

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  4. Ajaajajajajaja....¡Buenísimo mi Chari...!!! Yo a veces dudo de algunas peticiones de ciertos artistas pues no se si sea por llamar la atención con alguna excentricidad o sea un deseo cargado de humanidad..Para mi todos los seres vivos tienen los mismos derechos y la libertad de ser y estar siempre y cuando esa libertad no afecte la mía.... ME HA ENCANTADO tu entrada,me has hecho reír,pensar....¡Eres fabulosa...Gracias por compartir...!!! ¡Besitos linduraaaaa...!!!

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    1. Qué bien que te he hecho reír, María del Socorro, me alegro mucho. Yo también creo que muchas veces los artistas piden cosas por hacerse notar, aunque en este caso concreto, pienso que más bien se trata de expresar un deseo de un amante de los animales. Lo que muchas veces no tienen en cuenta es que sus palabras van a ser juzgadas, simplemente por el hecho de ser personajes públicos, y sería conveniente que midieran un poco lo que dicen o el lenguaje que emplean. Como digo en la entrada, a mi me encantaría que Fibi viniera siempre conmigo, pero por respeto a los demás sé que eso es poco viable. Un beso enorme, María, gracias por tus comentarios

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  5. Buen argumento, pero no estoy seguro sobre el elefante aunque jejeje. Muchas gracias por compartir esta entrada humorística querido amigo. Chari 😊

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    1. Gracias a ti, Cindy, por leer. Jejeje... ¿¿¿te imaginas realmente a un elefante en el tranvía??? Sería digno de verse. Feliz sábado y muchos besitos

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