Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad

Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

sábado, 31 de octubre de 2015

Sounya y Vadoma




Inmersos en una profunda tristeza, Sounya y Vadoma, se apearon al vagón de carga con otros cientos de personas en la estación de Zagreb. Al subir, el olor a muerte y suciedad provocaba espantosas arcadas a todos.
Cuando la compuerta se cerró los cientos de judíos y gitanos entendieron que la vida, tal como la conocían comenzaba a ser solo un recuerdo.
Los hermanos se abrazaron y en ningún momento dejaron de hacerlo, se mantuvieron así todos el tiempo, no se separaron ni aun cuando las incontenibles aguas se deslizaron por sus piernas.
Los gritos y llantos de muchos no los amedrentaron, tampoco los que caían muertos. Se habían juramentado estar juntos y nunca separarse.
Además el muchacho había le había prometido a su Bata cuidar a su Planó con su vida.
Luego de jornadas interminables y aterradoras, el muchacho vio por la pequeña abertura que estaban entrando a Jasenovac, el mayor campo de concentración nazi-croata, otrora fábrica de ladrillos.
Al detenerse el convoy, los vagones se abrieron y la muchedumbre cayó estrepitosamente al piso.
Algunos oustachis zamarrearon con violencia a los que tenían a mano para que se levantaran, mientras que otros mataron a los ancianos disparándoles en la cabeza sin dilaciones y entre carcajadas.
Semejante atrocidad aterrorizó a todos y corriendo formaron la fila con el fin de ser inspeccionados.
Los más fuertes  y jóvenes eran sacados de la hilera y conducidos a las precarias tiendas de campaña.
Los más débiles eran llevados a la vera del río Sava y  fusilados.
Luego regresaban por las mujeres y los niños para llevarlos a las instalaciones de la vieja fábrica donde desaparecían.
 A Sounya la llevaron a trabajar en la lavandería mientras que Vadoma fue llevado al campo para cavar canales de irrigación.
Aquel lugar era el infierno en la tierra, ningún resto de humanidad había sobrevivido, la matanza era diaria, cruel y despiadada, los métodos eran sanguinarios, cruentos, dignos de mentes débiles y enfermas.
Los hermanos, descalzos, casi desnudos, muertos de hambre y frío sobrevivían dada su juventud. Aunque no sabían por cuánto tiempo. El mañana era una utopía. 
Los Oustachis tenían sin embargo un profundo sentimiento por la música. Por ello, cuando descubrían algún músico lo obligaban a sumarse a la orquesta del Campo.
Al finalizar el tortuoso día, los hermanos se reunían y lloraban en silencio.
Fue una noche que ella dijo susurrando:
-No puedo más hermano, dejé de ser persona, quiero morir, no merecemos este infierno.-
A lo que él respondió de forma enérgica:
-Sounya, tú vivirás, se lo prometí a nuestros Dadas, no podemos rendirnos, hemos sobrevivido  semanas y sé que cada vez está más cerca la liberación, lo presiento. Por favor hermana, yo estoy aquí y juramos estar juntos.-  dicho esto la abrazó muy fuerte mientras un melodioso violín se escuchaba en todo el campo.
Se durmieron y al alba los disparos los despertaron. Esa mañana, Vadoma y su amigo Joka, debían levantar los cuerpos de los que murieron durante la noche para tirarlos en la fosa común cavada por ellos mismos.
Mientras lo hacían el Calo habló:
-Oye, tengo información; mi amigo Stevo, el violinista, escuchó ayer en la barraca, hablar a dos oustachis sobre la llegada de más de veinte vagones con más de tres mil de los nuestros.-
A lo que Vadoma respondió:
-No hay lugar para todos… nos matarán antes de que lleguen.-
-Así es mi amigo, por algo una cuadrilla está cavando tumbas cerca del río, nos aniquilarán esta noche seguramente. Debemos escapar hoy por la tarde.-
De pronto gritos de dolor estallaron en el lugar.
Miraron a su alrededor y con horror asistieron como muchos se retorcían, vomitaban y entre convulsiones morían. Habían sido envenenados con la infusión que pretendió ser el desayuno.
-No esperaron a la noche los hijos de puta. Dime cual es el plan.- dijo Vadoma preso de ira.
-Bien, llevarán a cuarenta más para unirse al grupo que está cavando, en cuanto los guardias se relajen un poco, saltamos la cerca, nos tiramos al río, salimos y corremos con todas nuestras fuerzas atravesando el campo. No todos lo lograremos pero vale la pena intentarlo. ¿Qué tenemos que perder?- terminó diciendo.  
-Cuenten con nosotros.- dijo Vadoma.
 -A medio día se armará el nuevo contingente acércate a la barraca de los suboficiales.
Y toma, esto es para tu Planó.- le dijo mientras depositaba en sus manos un pequeño paquete.
 El muchacho corrió eufórico para contarle a Sounya.
-No lo lograré hermano mío, estoy muy débil.- dijo sollozando.
-Si lo harás, tú vendrás conmigo. Y toma, come este trozo de queso que me regaló Stevo.-
Casi llorando por la emoción devoró aquel manjar, aunque estuviera un poco sucio y algo rancio.
En las primeras horas de la tarde, el grupo se encaminó hacia el Sava. Una vez en el lugar comenzaron con el rudo trabajo de cavar la fosa para ser enterrados esa noche.
En un momento los guardias comenzaron a bostezar, su somnolencia era evidente. Y fue el destino el que aportó su grano de arena ya que sin aviso, una torrencial lluvia se desató sobre la región. Parecía que el cielo se derrumbaba.
-Corred.- gritó Stevo en medio del caos.
Todos comenzaron a pasar por debajo de la cerca, se tiraron al agua y salieron corriendo bajo una cortina de agua.
Muchos fueron alcanzados por los proyectiles y murieron.
Solo doce llegaron al bosque y se perdieron allí. Esto les permitió tomar un poco de aire para seguir corriendo hacia la libertad.
Al llegar a Prodsara los aldeanos los escondieron…

-¿Porque lloras Batí Purí?- le preguntó Luminitsa a su abuela que estaba sentada en el sillón con una vieja foto entre sus manos.
-Por nada, cosas de viejos, recuerdos.-
-Esa foto la conozco, eres tú, cuéntame por favor.- insistió la niña.
-Nada Chabi, solo recordaba mis días en aquel campo de concentración…y a tu Kakó Vadoma, que dio su vida para salvarme pues una bala lo alcanzó mientras huíamos...él corría detrás de mí, protegiéndome...- Luego de un profundo silencio ella dijo:
-Ven, ayúdame a levantarme que iremos las dos solas a la juguetería.- terminó diciendo.
La pequeña comenzó a saltar de alegría.
Ya en la calle, la anciana miró al cielo y dijo desde lo más profundo de su corazón: "GRACIAS"
                                                              
                                                                F      I      N   


    

8 comentarios:

  1. Una entrada maravillosa llena de encanto con muchas vivencias de sus personajes gracias por compartir saludos cordiales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Isidro, muy amable. Tus comentarios son por demás apreciados.

      Eliminar
  2. Este relato trae recuerdos, aquellos q otros vivieron y nos contaron y no deja de emocionarme siempre q leo algo q haga referencia a esos hechos.
    Gracias.
    Te sonrío con el Alma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, aprecio mucho tu sonrisa.
      Que tengas una buena tarde/noche.

      Eliminar
  3. Uffff....DIOS SANTO....Y pensar que eso que nos describes es apenas lo imaginable que el pueblo judío sufrió ante el demencial movimiento Nazi....Me has conmovido demasiado,tengo anudadas las lagrimas en mi pecho....G R A C I A S mi querido Richard,tintas como la tuya me hacen recordar porque estoy aquí.... ¡Besos y un gran abrazo cargado de mi cariño y admiración....!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola María, conociendo tu sensibilidad era de esperarse tu emocion. Muchas gracias por la calidez de siempre.
      Beso grande.

      Eliminar
  4. Wao, excelente relato, me ha llegado al alma. Felicitaciones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Andrés. Me alegra saber que te gustó. Abrazo.

      Eliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: