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viernes, 23 de octubre de 2015

No tientes al diablo 8.
















Odio madrugar. Tengo muy mal humor por las mañanas, sobretodo cuando no son ni las ocho. Y aquí estoy, en el ascensor del edificio donde en la última planta se encuentra la empresa de publicidad del hijo de los Ferreira, vestida con un vestido rosa palo ceñido al cuerpo y una chaqueta torera de manga 3/4 del mismo color del vestido, combinado con unos zapatos negros con tacón de aguja. Al salir del ascensor, echo un rápido vistazo a la planta donde está situada la oficina. Tiene un amplio hall, una bonita pero profesional decoración y todo tiene aspecto de ser muy caro. No le debe ir nada mal porque el alquiler de una oficina en un edificio céntrico y lujoso como éste debe costar bastante.

Me acerco a la chica de recepción y le digo:
     -  Soy Megan Moore, el señor Ferreira me está esperando.
La pelirroja me mira de arriba abajo y, sin decirme nada, coge el teléfono y anuncia mi llegada. Tras escuchar indicaciones por el auricular, cuelga el teléfono y, sin mirarme a la cara, me dice:
     -  El señor Ferreira la recibirá en su despacho, puede pasar.
Estoy a punto de preguntarle dónde está su maldito despacho a la gilipollas pelirroja cuando oigo la voz de Álvaro a mi espalda:
     -  Megan, ¿qué estás haciendo aquí?
     -  Álvaro. - Murmuro sorprendida de encontrarlo aquí. - Oh no.
     -  ¿Qué ocurre? - Me pregunta preocupado al ver mi cara.
     -  Dime que esta no es tu agencia.
     -  Pues claro que es mi agencia, ¿por qué? - Me pregunta Álvaro sin entender nada. - Megan, ¿has venido a ver a Ángel?
     -  No, bueno sí.
     -  ¿En qué quedamos?
     -  Joder, mi padre no ha podido venir a una reunión y me ha mandado a mí, pero no sabía que esta era vuestra empresa y, de haberlo sabido, te aseguro que no estaría aquí. - Al ver que Álvaro tuerce el gesto ante mis palabras, le aclaro: - No te ofendas, no es nada personal. Es... Es complicado.
     -  Un momento, ¿eres la hija de Frank Moore? - Me pregunta Álvaro divertido.
     -  Así es. - Le respondo.
     -  ¡Qué fuerte! Te acompaño al despacho de Ángel, no me perdería su cara al verte ni por todo el oro del mundo. - Se mofa. - Por cierto, el hermano de Ángel no deja de hablar de ti y Gloria está convencida de que serías la nuera perfecta. Ya verás que cara pone cuándo te vea entrar en el despacho...
     -  Basta ya. - Le interrumpo furiosa. - Si no quieres que tu socio acuda a esa reunión sin abogado, te aconsejo que mantengas esa bocaza cerrada.
     -  Vale, cierro la boca. - Me dice intentando ocultar sin éxito una sonrisa. - Te acompaño a su despacho y, después de ver la cara que pone, desaparezco.

Atravesamos un largo pasillo hasta llegar al otro extremo de la oficina, donde Álvaro golpea suavemente con el puño la puerta del despacho de Ángel para abrirla segundos después sin esperar respuesta. Con la sonrisa en los labios, Álvaro entra en el despacho y tira de mí para que Ángel me vea al mismo tiempo que anuncia:
     -  Ángel, mira quién está aquí.
El pobre se pone blanco en cuanto me ve, pero rápidamente se pone la máscara y vuelve a ser el hombre inescrutable que conozco. Me estudia con la mirada y, finalmente, me pregunta con frialdad:
     -  ¿Qué estás haciendo aquí?
     -  Eso mismo me estoy preguntando yo. - Refunfuño. ¿Es que nada me puede salir bien?
     -  Ambos conocíamos a Megan, pero al parecer, desconocíamos que Megan es la hija de Frank Moore y, en su defecto, nuestra abogada. - Le aclara Álvaro y, con una fingida sonrisa, añade: - Os dejo para que podáis trabajar.

En cuanto Álvaro desaparece, Ángel y yo nos retamos con la mirada, ninguno de los dos se fia de las intenciones del otro y se supone que tiene que haber confianza entre un abogado y su cliente, pero me temo que este no va a ser el caso.
     -  ¿Estuviste comiendo en casa de mis padres ayer? - Me pregunta sin apenas mover los labios.
     -  No tenía ni idea que era tu familia, como tampoco sabía que esta era tu empresa y la de Álvaro.
     -  Esto no es lo que había planeado. - Me dice molesto.
     -  Ni yo tampoco, pero creo que no te queda elección, a menos que quieras llegar a un acuerdo con tu posible cliente sin abogado. - Le digo mostrándome lo más profesional posible. Debo centrarme en mi trabajo, para eso he venido. - Lo más sensato es que tratemos el asunto con profesionalidad y, para serte sincera, trabajaría mejor si dejas de mirarme de esa manera.
     -  ¿Con quién saliste el sábado por la noche? - Me interroga.
     -  Eso no es ser profesional. - Le corto de inmediato. - He estudiado el contrato que tenéis previsto presentar y no es bueno. De hecho, dudo mucho que consigas que alguien lo firme. Creo que deberíamos reescribir las cláusulas.
     -  Necesito blindar ese contrato, no puedo prescindir de esas cláusulas.
     -  Me he tomado la libertad de redactar otro contrato que engloba todas tus cláusulas sin especificarlas tan abiertamente, más práctico de presentar y, sobretodo, más confiado que este  otro. - Le digo sacando una copia del nuevo contrato. - Échale un vistazo antes de negarte en rotundo.

Por extraño que parezca, Ángel hace lo que le pido y punto por punto le voy aclarando las distintas salidas legales que pueden llegar a tener las escasas cláusulas. Finalmente, Ángel accede a cambiar el contrato. Tras dos horas encerrados en su despacho trabajando, Álvaro llama a la puerta y, con el semblante serio, nos dice:
     -  El señor Black acaba de llegar.
Y entonces entra en el despacho John. ¿Se trata de una cámara oculta?
     -  John. - Susurro al verlo.
     -  ¡Meg! ¿Eres su abogada? - Me pregunta mirando a Ángel. - Has jugado sucio, pequeña. Juegas con ventaja.
     -  No tenía ni idea que hoy iba a estar aquí y mucho menos sabía que me iba a reunir contigo, parece que hoy es el día de las sorpresas. - Le digo a John besándolo en la mejilla.
     -  ¿Os conocéis? - Me pregunta Álvaro.
     -  Meg y yo somos buenos amigos. - Comenta John. - Os habéis buscado a la mejor de las abogadas, me temo que esas no son buenas noticias para mí.
Ángel y John se dan la mano y puedo notar la tensión en los músculos de Ángel. Los cuatro tomamos asiento y Álvaro empieza a exponer la parte creativa mientras Ángel y yo los observamos y escuchamos en silencio. En cuanto empezamos a hablar de la parte legal, expongo las condiciones del contrato y John, que me conoce muy bien, me dice:
     -  Puede que seamos amigos, que hayas redactado un contrato asombrosamente aceptable para ambas partes y seas la mejor abogada de Londres, pero la visión de publicidad con la que representáis a mi empresa no me acaba de convencer.
     -  Creo que, si como tú dices, las condiciones son aceptables para ambas partes, también podríamos llegar a un acuerdo en cuanto a eso. - Interviene Ángel.
     -  ¿Qué propones? - Pregunta John.
     -  Necesitamos saber exactamente cómo queréis enfocar vuestra empresa desde un punto de vista publicitario para poder presentar la mejor publicidad y la que vosotros deseáis. - Le dice Ángel. - Es la campaña del año que viene, si no te gusta nuestra propuesta final siempre tendrás el tiempo suficiente para buscar otra agencia de publicidad.
     -  Me voy a saltar todo el protocolo de actuación, pero acepto el trato. - Accede John. - Tenéis un mes para presentar la propuesta final. A lo largo de esta semana os enviaremos toda la información necesaria para que podáis comenzar con el proyecto. - Se vuelve hacia a mí y añade: - Ahora tengo que irme para organizarlo todo, pero más tarde te llamo y hablamos.

John se despide y Álvaro lo acompaña a la salida de la oficina, dejándonos a solas a Ángel y a mí. No habla, pero su mirada de reproche lo dice todo: Está furioso, furioso conmigo.
Con fingida inocencia, me siento de nuevo en el sillón que había estado ocupando y ordeno todos los documentos, clasificándolos en distintas carpetas, mientras Ángel continua mirándome furioso.

2 comentarios:

  1. Un buen relato impresionante y muy interesante lleno de aventura Gracias Rakel feliz fin de semana

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  2. ¡Ay que emoción..!!! Ese Ángel esta endemoniado de celos...!!!! Ajaajajajaja...Fabuloso Rakel ¡Gracias por compartir..!!! ¡Besitos linduraaaa...!!!

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