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lunes, 12 de octubre de 2015

No tientes al diablo 2.
















A las ocho en punto de la tarde, salgo de mi nueva habitación vestida con un precioso vestido rojo con escote palabra de honor, ceñido hasta la cadera donde empieza a caer más vaporosamente. Lo complemento con unos zapatos rojos con tacón de aguja y un bolso de mano del mismo rojo que el vestido y los zapatos. Me he ondulado el pelo y he dejado mi larga melena rubia suelta y sin recoger, al más puro estilo salvaje. Para rematar el atuendo, me he puesto una gargantilla de oro blanco con un pequeño colgante de rubí con forma de lágrima.

     -  Joder Megan, estás buenísima. - Me dice Judith divertida. - Si no me gustaran tanto los hombres, esta noche te seducía.
     -  Tranquila, creo que esta noche vas a seducir a muchos hombres con ese vestido. - Le respondo al verla guapísima con un precioso vestido turquesa que resalta su tono de piel dorado a juego con sus apatos y su bolso de mano. Se ha hecho un semirecogido dejando su cara completamente al descubierto y su melena oscura y rizada cayendo a su espalda. - Si esta noche ninguna de las dos liga, estoy dispuesta a enrollarme contigo solo por no echar a perder nuestro atuendo. - Bromeo.
     -  Calla y no me tientes que ya no me acuerdo ni de lo que se siente al practicar sexo. - Me dice Judith cuando entramos en el ascensor. - Hace tanto tiempo que no lo practico que creo que vuelvo a ser virgen.
     -  No te creo. - Le contetso entre risas.
     -  Créeme. Entre las interminables jornadas de trabajo y el poco tiempo que tengo libre para dormir, limpiar y comer, mi vida sexual se ha convertido en una meta inalcanzable.
     -  ¡Oh, vamos! ¿Es que no tienes algún amigo especial al que recurrir cuando tienes ciertas necesidades sexuales? Ya sabes, un amigo con derecho a roce.
     -  No, desde que lo dejé con mi ex porque a penas nos veíamos debido a mi trabajo, mi vida sexual es nula. - Se lamenta Judith. - Pero ahora que tú me vas a ayudar a pagar el alquiler y a limpiar la casa, no voy a tener que hacer más horas extra en el trabajo ni malgastar mi tiempo limpiando, así que espero recuperar mi vida social y sexual.
     -  Así que soy tu salvavidas. - Bromeo.
     -  Sí, economicamente, socialmente y sexualmente. - Bromea.

Ambas bromeamos y nos reímos de camino a la gala benéfica en su Mercedes CLK de color plateado. Me alegro de haber venido con Judith, echaba de menos su buen humor y su peculiar forma de ver la vida.
A las ocho y media llegamos al hotel donde se celebra la gala y nos guían hasta el salón principal donde nos hacen tomar una copa de champagne mientras esperamos al resto de invitados antes de pasar al gran comedor. Sé que mi padre, los padres de Judith y también Rubén asistirán a la gala, pero no los vemos or ninguna parte. Por una parte mejor, porque sé que mi padre no me dejará en paz hasta haberme presentdo a todos y cada uno de sus amigos y clientes. Si voy a trabajar en el bufete, voy a tener que prestar atención a sus nombres  a todo lo que me digan, tener información y estar al día de lo que ocurre en la sociedad siempre es una buena baza.
A Judith la interrumpen constantemente para saludarla, dbido a su trabajo como periodista, conoce a casi toda la alta sociedad de la ciudad y se siente como pez en el agua. Sé que Judith tiene que trabajar, así que decido dar una vuelta por el salón a ver siencuentro a mi padre.

     -  Meg, ¿te estás divirtiendo? - Oigo la voz de Rubén a mi espalda.
     -  Por el momento, no mucho. - Confieso. - Había olvidado lo aburridas que son estas fiestas, sobretodo si no conoces a nadie.
     -  Acabo de ver a tu padre, ¿quieres que te acompañe a saludarlo?
Asiento y Rubén, como el perfecto caballero que es, me acompaña hasta donde está mi padre hablando con un hombre de mediana y la que supongo que será su esposa.
     -  ¡Hija, llegas justo a tiempo! - Me dice sonriendo en cuant me ve. - Quiero presentarte al señor y la señora McQueen. Son propietarios del club de campo más lujoso de la ciudad y probablemente del país el cual tenemos el honor de getionar sus asuntos legales.
     -  Soy Megan Moore, encantada de conocerles. - Les respondo en inglés.
     -  Igualmente, señorita Moore. - Me dice el señor McQueen estrechándome la mano. - Tu padre nos estaba diciendo que vas a formar parte del gabinete de abogados de su bufete, debes de ser muy buena abogada.
     -  Lo es. - Sentencia mi padre orgulloso. Se ha licenciado con honores en la univesidad de Oxford y ha rechazo una oferta del bufete má importante de Londres para venir a trabajar aquí.
     -  Creo que prefiero que a prtir de ahora sea tu hija la que venga al club de campo para encargarse de los asutos legales. - Bromea el señor McQueen.
Acto seguido, saludan a Rbén, al cual conocen ya que él y su familia son socios del club de campo de los McQueen, al igual que el resto de invitados.
Entonces aparecen Catalina y Rafael y la charla se empieza a animar. En cuanto podemos, Rubén y yo nos descartamos para dirigirnos a un lugar más tranquilo de la estancia donde poder hablar.
     -  ¿Has venido solo? - Le pregunto.
     -  He venido con mis padres. - Me dice sonriendo. - En cuanto se han enterado de que venías con Judith me han obligado a venir para que no estuvieras sola mientras mi hermana trabaja.
     -  ¿Me estás diciendo que te he arruinado la noche? - Le pregunto haciéndome la ofendida.
     -  En todo caso, me han dado la excusa perfecta para estar contigo. - Me dice sonriendo.
     -  Eres muy guapo, simpático y tienes dinero, ¿cómo es que no tienes un séquito de mujeres deseosas de obtener tu compañía?
     -  La única chica que me interesa ni siquiera sabe que existo. - Se lamenta. - ¿Por que sois tan complicadas las mujeres?
     -  Define complicada, por favor. - Le pido entre risas. - En cuanto a lo de tu chica, cuéntame todo con pelos y señales y te daré mi sincera opinión y, si lo deseas, incluso un consejo.

Rubén me cuenta que está enamorado de una chica que trabaja en su oficina y se llama Sofia Casanovas. Al parecr, es una chica sencilla pero muy inteligente y, cuando él intenta ablar con ella, ella se ciñe únicamente al tema laboral, comportándose como una verdadera profesional pero que a Rubén le saca de quicio.
     -  Nunca he tenido una relación más allá de lo profesional con alguien del trabajo, así que no puede pensar que trato de seducirla. - Me dice Rubén. - Lo cierto es que he sido muy sutil para no asustarla, quizás ni se haya dado cuenta de lo que siento.
     -  Díselo claramente y sal de dudas. - Le animo. - Invítala a cenar, llévala a tomar un par de copas, baila con ella y, si la cosa va bien y ves que sonríe constantemente, bésala.
     -  ¿Y si me rechaza?
     -  Si te rechaza te disculpas, le aseguras que no volverá a ocurrir y que en el trabajo todo seguirá igual quehasta ese momento. Y te la quitarás de la cabeza. Pero eso no va a ocurrir, no hay mujer que se pueda resistir a tus encantos.
     -  Pues tú lo haces.
     -  Eso es porque eres como un hermano para mí, pero aún así soy consciente de tu atractivo. - Le contesto divertida.
Judith consigue escabullirse de todo el que quiere saludarla y logra llegar hasta a nosotros con una sonrisa en los labios.
     -  Acabo de obtener todo el material que necesito sobre los invitados, en cuanto cenemos y den el discurso, podremos marcharnos. - Nos dice Judith. - Mis padres ya me infomrán de lo que pase después.
     -  Eso es vocación, Pocahontas. - Le dice sonriendo un tipo muy atractivo.
     -  Genial, ya han llegado los payasos a la fiesta. - Le contesta Judith con sorna.
Entre estos dos hay química además de una tensión sexual no resuelta. Ambos se retan con la mirada y, finalmente, el tipo saluda a Rubén amistosamente y después detiene sus ojos en mí.
     -  No sabía que te habías reformado. - Le dice a Rubén.
     -  Megan es una buena amiga, como de la familia. - Le contesta Rubén. Se vuelve hacia a mí y añade con una sonria: - Megan, te presento a Álvaro Martínez, un buen amigo. Íbamos juntos al instituto.
     -  Sí, toda una joya. - Murmura Judith.
     -  Encantado de concerte, Megan. - Me dice Álvaro. - ¿Eres inglesa?
     -  No, nací en Barcelona. - Contesto. - Pero mis padres son ingleses y he vivido en Londres los últimos ocho años, así que no ibas desencaminado.
     -  Da gusto hablar con una mujer tan cordial. - Me dice dirigiendo una rápida mirada a Judith. - Ha sido un placer conocerte.
     -  Igualmente. - Respondo.
Álvaro se despide de Rbén e ignora con descaro a Judith. En cuanto ya no puede oirnos, le digo a Judith:
     -  Desembucha. ¿Qué te traes con ese tipo?
     -  Básicamente, se hacen la vida imposible desde hace años. - Me contesta Rubén. - Aunque yo creo que en el fondo están enamorados.
     -  No sé si será amor, pero está claro que entre ellos hay una tensión sexual no resuelta. - Bromeo.
     -  Mi hermano y mi mejor amiga riéndose de mí, ¡qué bonito! - Protesta Judith. - Ese tipo es un idiota, un hijo de papá mimado y prepotente.
     -  Y a ti te vuelve loca. - Opino.
     -  ¡Pues sí! - Grita Judith. - Y no lo entiendo, la verdad. ¡Si lo odio!
     -  ¿Has escuchado eso de que del odio al amor hay solo un paso? - Le pregunto burlonamente.
     -  Me alegra saber que mi desgracia hace feliz a alguien. - Dice Judith haciéndose la ofendida.

Nos hacen pasar al comedor y nuestra charla se ve interrumpida.
El comedor es todavía más lujoso que el salón y las mesas están abarrotadas de invitados. Rubén, Judith y yo nos sentamos en una de las mesas donde aparecen nuestros nombres y donde también está el nombre de Álvaro, a Judith le va a dar algo cuando lo vea.

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola Linda, es una novela por capítulos, le capítulo 3 será publicado en breve por Rakel, feliz lectura!

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  2. ¡Exquisito Rakel...!!!! ¡Ya quiero que aparezca el diablo o es Álvaro? Lo sabré mas adelante :))) Ya haciendo fila para la siguiente entrega ¡Gracias por compartir ..!!! ¡Besitos linduraaaa...!!!!

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  3. Una maravilla de relato se pierde uno por estas letras tan maravillosas gracias Rakel feliz día

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  4. Muchísimas gracias a tod@s, es un placer poder compartir mis historias con todos vosotros!

    Linda, acabo de subir el capítulo 3 con la continuación de la historia. Intento subir un nuevo capítulo cada dos o tres días como mucho. ;-)

    Isidro, mil gracias por estar siempre apoyándome y animándome, leer tus comentarios siempre me dan la fuerza que a veces voy perdiendo en el camino!

    María, en el capítulo 3 podrás descubrir quién es el "diablo". Estoy segura de que te gustará, aunque posiblemente tengas que conocerlo un poco más para entenderlo! ;-)

    Juan Carlos, mil gracias por estar siempre ahí, al pie del cañón! No sé de dónde sacas el tiempo para todo, pero aún así siempre estás dispuesto a echar una mano a todo el mundo.

    Muchos besos a tod@s!!!

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