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lunes, 26 de octubre de 2015

Escribiendo cartas de amor


Manual para escribir cartas de amor
Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, alberga el libro más antiguo sobre cartas de amor, un códice del siglo XII escrito por un clérigo llamado Guido. El texto, llamado Modi dictaminum, está en escrito en latín y sobre pergamino, y contiene consejos para todo tipo de cartas, entre ellas las de amor, que ocupan todo el cuarto capítulo.
Dichas recomendaciones van desde alabar la belleza de la amada comparándola con piedras preciosas hasta hacer referencia a versiones mitológicas de la pareja de enamorados, como Paris y Helena de Troya. Se enseña de esta forma tanto la manera en que la mujer debe escribir al marido como el modo en que deben hacerlo los amantes, cómo presentarse a la amada y cómo despedirse.
El autor aconseja también figuras retóricas que indiquen la incapacidad para expresar lo que se siente, como: "Cuán profundamente te amo no podría expresarlo con palabras, ni aunque todos los miembros de mi cuerpo pudieran hablar".
Despedirse con "tantos saludos como peces hay en el mar" o "como flores trae el verano", referirse a la amada diciendo que "vuestra belleza sabe", "vuestra dulzura conoce" y "ya es conocido a vuestra nobleza" o hablar de los momentos felices con expresiones como "el ánimo no soporta tanta felicidad" son otros de los consejos del manual.

Pero no todo en él es puramente platónico, sino que se alude también al amor físico: besos, abrazos y deseo. Para ilustrar sus enseñanzas, el clérigo utiliza ejemplos, entre ellos los de una epístola que podría ser, según los estudiosos, la primera carta medieval de amor de que se tiene constancia. En ella, un noble de quien sólo se conoce que su nombre empezaba por "G" escribe a su mujer, Imilde, desde la ciudad de Pisa.
En la misiva G. se dirige así a su esposa: "Tu afecto, amiga mía dulcísima, sabe que por el perfume de tu amor no me negaría a escalar montes o a atravesar a nado mares, e incluso afrontar peligros de muerte".Los campeones del verso
Seleccionamos fragmentos de algunas cartas de amor cautivantes que se han escrito a través de la historia; cartas que hablan de amores a primera vista, amores no correspondidos, amores secretos, amores imposibles; cartas sin terminar y cartas que, incluso, no siempre llegaron.
"Mi corazón y mi persona se rinden ante ti suplicándote que sigas favoreciéndome con tu amor", escribió Enrique VIII a Ana Bolena en 1528, ocho años antes de que ordenara encerrar a su esposa en la Torre de Londres y decapitarla.

Entre batalla y batalla, Napoleón Bonaparte volcó su vena romántica en sus cartas a Josefina. “Mi dulce Josefina, ámame, que estés bien y pienses muy a menudo en mí”, escribió el emperador en agosto 1796. Más tarde le escribe: "Es imposible estar más débil y degradado. Vuestros pensamientos envenenan mi vida, desgarran mi alma". Un tono muy distinto al utilizado apenas un par de meses después: “No te amo, en absoluto; por el contrario, te detesto, eres una Cenicienta malvada, torpe y tonta. Nunca me escribes, no amas a tu marido”, se lamentaba. Quizá el desdén de Josefina le arrojó en brazos de María Walewska, a quien en una breve y arrebatada carta Napoleón confiesa: “No he visto más que a usted, no he admirado más que a usted, no deseo más que a usted”.

Algo similar sugiere la misiva que un domingo de 1868 escribió el poderoso zar Alejandro II de Rusia a Katia, su amante y futura esposa. "Hola mi ángel, te quiero más que a la vida y tu adorable carta de anoche, que vengo de recibir y de leer con pasión y con felicidad, me volvió loco", expresó Alejandro II.
La carta que  Juliette Drovet dirigió a Victor Hugo es directa y simple, en ella puede leerse: "Te quiero, ante todo y después de todo, te quiero, te quiero, te quiero". En cambio, el autor de Los miserables escribió un texto más elaborado para otra amante, Léonie d´Aunet, el 9 de julio de 1843.  "¡Oh! ¡Piensa en mí! ¡Quiéreme! Sueña con el último minuto cuando nos vimos y el primer minuto cuando volveremos a vernos", expresó Victor Hugo. Y agregó: "¡Oh Dios mío! ¡Que es largo, y necesito verte! Ángel dulce, fija tus ojos adorables sobre mí. De aquí los sentiré. Esto me recalentará el alma. Te quiero. ¡Eres mi vida! Hasta el jueves, ¡oh qué largo es!".

No menos arrebatado parece Lord Byron en su relación con Caroline Lamb, una dama de la alta sociedad pero casada con otro: “Prometo y juro que ninguna otra, de palabra y obra, ocupará jamás el lugar en mi afecto, que es y será el más sagrado para ti, hasta que yo sea nada”. Las promesas de Lord Byron se desvanecieron rápidamente a juzgar por su correspondencia con la joven Teresa Guiccioli, a quien confiesa un “amor apasionado” y en cuyas manos pone su destino con la promesa de que “nunca dejaré de amarte”.
Pero si de pasión se trata, Oscar Wilde superó a Byron: “Niño mío”, comienza una de sus cartas a lord Alfred Douglas, “es una maravilla que esos labios de pétalo de rosa rojos tuyos sirvan igual para la música del canto que para la locura del besar”.
Se enamoró a los 25 años de Martha Bernays, una amiga de su hermana y llevó un romance victoriano. Él era muy tímido y no tenía experiencias sexuales. Freud la vio seis veces en cuatro años, pero le escribió más de novecientas cartas de amor, donde la llamaba "princesita".Te quiero y te amo y te necesito
Las cartas que Antoine de Saint-Exupéry dirigió a su último gran amor son desgarradoras. La mujer, una joven de 23 años, casada y embarazada, cuyo nombre fue mantenido en reserva, nunca correspondió la pasión de Saint-Exupéry, quien desesperado por los desaires le envió un sombrío último texto en mayo de 1944.

"No hay más Principito, hoy día ni jamás. El Principito está muerto o se volvió totalmente escéptico. Un Principito escéptico no es más un Principito. Estoy resentido con usted por estropearlo", escribió.  "No habrá más cartas, teléfono ni señal. No fui prudente ni pensé que arriesgara pena, pero me lastimé en el rosal cogiendo una rosa. El rosal preguntará: ¿Qué importancia tenía para usted? Ninguna, rosal, ninguna. Nada importa en la vida. No más vida. Adiós rosal", agrega.

Dos meses después de escribir esto, Saint-Exupéry desapareció misteriosamente para siempre cuando pilotaba un avión sobre Francia, en una misión de reconocimiento durante la Segunda Guerra Mundial.

"Te amo únicamente a ti, no tengo nada; ni capacidad, ni inteligencia, nada, nada, tengo el amor. Es terrible. Y es por eso que si te perdiera me perdería a mí misma y ya no sería entonces Gala, sería una pobre mujer como hay miles y miles.Tienes que comprender que no tengo nada mío, tú me posees enteramente. Y si me amas cuidarás preciosamente tu vida, porque sin ti sería como un sobre vacío", le escribió Gala a Paul Eluard, su esposo, casi las mismas palabras que luego le dirá a Dalí.

James Joyce le aseguraba a Nora Barnacle: "No volveré a separarme de ti nunca. No sólo deseo tu cuerpo (como sabes) también deseo tu compañía. Sálvame y ampárame. Soy tu niño y debes ser severa conmigo, madrecita mía. Castígame cuando gustes, me gustaría que me dieras una bofetada, que me azotases incluso".Besos de tinta

¿Quieres más? en la página principal de mi blog: Cartas de amor

Este un fragmento del articulo escrito por :
Patricia Rodón
FUENTE:''Amada mia''





6 comentarios:

  1. Una entrada Maravillosa llena de reflexiones sobre el amor gracias por compartir Ady Alonit

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    Respuestas
    1. Gracias a ti por leer, más que reflexiones diría yo que son sencillas muestras de cartas y algunas anotaciones para tener en cuenta ,deberíamos aniamrnos y escribir mas cartas de amor, que a mi ver, no tendrían que se solo para la pareja, ¿por qué no escribirlas a un hijo, hija, un aigo, una amiga, a mamá, a papá?.
      aprecio que hayas leido esta entrada. besos!

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  2. El romanticismo de las cartas de amor ha estado impreso a lo largo de la historia ME HA GUSTADO MUCHO tu entrada,colmada de palabras amorosas que se han inmortalizado a través del tiempo ¡Estupendo Ady..!!! ¡Gracias por compartir,besitos preciosa..!!!

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    Respuestas
    1. Claro que si, ha estado impreso y esperemos que no se pierda totalmente,Gracias por tu amable lectura, chocobesos!

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  3. Me parece que ya nadie escribe cartas de amor... un mensaje de texto, cuando mucho. Qué lástima.

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    1. Lastimosamente, yo escribo todavía cartas de amor...no solo cuando he tenido pareja, si no para amigas o personas especiales en mi vida, hay que rescatar esta forma maravillosa de expresar sentimientos...
      Gracias por leer este articulo. besos!

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