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martes, 27 de octubre de 2015

El titiritero




Un pueblo típico serrano, rodeado de vegetación abundante, donde las noches duraban más de lo normal, debido a que los habitantes cerraban temprano sus casas y dormían.
Calles empedradas y oscuras por donde solo se escuchaban los cascos de los caballos de quienes regresaban de labores del campo y algunas carretas de mercancías. Los arrieros eran de los últimos en llegar a este pueblo, provenientes de lo alto de la sierra con un grupo de mulas de carga, las cuales traían consigo en sus lomos cargamentos de de café, licor, prendas bordadas y productos elaborados por sus lejanas comunidades.
Era la única manera de comerciar y llevar otro tipo de mercancías para satisfacer sus necesidades dentro de aquella sierra, casi imposible llegar a ella.
Unos cascos de bestias, en una hora inusual, despertó a parte del pueblo que ya dormía, solo los perros eran los que solían hacer ruidos por las noches.

Un frío característico de la zona acompañado por una niebla semi espesa dejó entrever una gran carreta que poco se distinguía por su negro color, a bordo guiando los caballos, un hombre cuya silueta se dibujaba entre los pocos y débiles faros de la calzada. Quienes tras una rendija lo miraron se quedaron extrañados y con una sensación de cierto miedo. 
Los perros ladraban su paso, sin inmutar a aquel hombre mientras se perdían al final de la calle. A la mañana siguiente, cuando toda la gente iniciaba actividad, se percataron de una carpa instalada al lado de un viejo parque, junto a la cual se encontraba aquella extraña carreta negra que arribó al pueblo entrada la medianoche. Algunos llenos de curiosidad se acercaban para ver de qué se trataba.
Unas tablas amarradas en semicírculo parecidas a gradas de circo, un pequeño escenario montado al frente fue lo que lograron descubrir ante dos grandes cortinas abiertas, amarradas por unas cuerdas.

En contra esquina una vieja casona que funcionaba como posada para los arrieros y gente que llegaba al pueblo, donde la parte de frente era una fonda y cafetería. Mercedes Gómez la famosa viuda de Don Rogelio Gómez el cual había muerto de forma extraña, era la dueña de dicha casona y negocio.
Un espigado hombre delgado y no más de 50 años desayunaba pacientemente dentro del local, apenas y dejaba ver su rostro debajo de un sombrero de pelo y enfundado en una gabardina, todo de color negro.
Nadie le molestaba, sobre la mesa al costado de un café humeante, tenía una vieja libreta donde este personaje escribía. La viuda intrigada por el extraño, decidió entablar conversación. 
-Dígame qué le ha traído a este pueblo?.
-Heredé unos títeres y una carpa que mi propio padre construyó, aprendí su arte de manejar estos muñecos y montar historias con ellos.
-Historias? ¿como cuales?
-Leyendas, de esas historias que causan estrago y temor entre los pueblos. Cosas que la gente dice ver y escuchar, cosas de otro mundo según ellos.
-Por cierto, necesito enterar a la gente sobre mis funciones, que me sugiere?...
-En la tienda de raya hay un sonido local donde emiten recados y todo tipo de avisos.

Dio gracias a la viuda y salió hacia aquella tienda de raya para pedir que le anunciaran, lo cual a pocos minutos comenzó a escucharse "a partir de hoy funciones por la tarde, ha llegado el titiritero y sus muñecos contando historias de pueblos cercanos". "No falten solo serán pocos días de función".
Llamó bastante la atención de la gente y para asegurar asistencia colgó cerca de la entrada aquel grupo de títeres destacando la llorona, una muerte y un charro que si causaban miedo entre otros.
La primera tarde se llegó y con un lleno la función comenzó. La oscura carpa apenas iluminada por viejos candelabros y al titiritero vestido de payaso, causaba una sensación rara y de miedo.
Aquella tarde fue de éxito, los rumores no se hicieron esperar sobre lo contado y actuado por este raro personaje, fue una noche difícil para quienes estuvieron allí, no dejaban de pensar en cada historia y con el silencio aunado a ciertos ruidos por la calle les hacía sudar y sentir miedo.

Llegando la mañana todo transcurrió normalmente, ante el frío que se dejaba sentir el titiritero decidió pagar por adelantado varios días en la posada, finalmente estaba siendo exitoso y con buenas ganancias.
La segunda tarde similar a la primera ya que el rumor llegó hasta congregaciones cercanas al lugar. Y también habían arribado un numeroso grupo de arrieros y comerciantes por la llegada de la temporada donde se celebra a los muertos.
Entre el rejuego de la actividad por la temporada, se hizo menor la sensación del temor que causaban aquellas leyendas contadas de una peculiar manera por el espigado titiritero.
La cuarta noche una neblina espesa descendió y un frío que calaba se dejó sentir, terminando la función el actor aseguró su carpa y carreta llevando a sus animales a un establo para evitarles aquella inclemencia del tiempo.
Todo el pueblo dormía y pasada la medianoche un galope seguido por ruido de cadenas arrastradas conmocionó a los habitantes y a los que se hospedaban en la casona. Un relinchido en un claro reparo de la bestia estremeció en el silencio de la noche, nadie se asomo, solo se cobijaron hasta la cabeza y el miedo se apoderó de ellos.

Al amanecer, todos los que habían escuchado comenzaron a comentar acerca de lo sucedido la noche anterior. No dudaron en rumorar que esto se debía a la llegada de el titiritero al pueblo ya que anteriormente nada de esto ocurría.
-debe tener pacto con el diablo.
-Esas historias que cuenta traen mala vibra solamente
Decían en un molino donde temprano acudían las amas de casa para moler su maíz y convertirlo en masa para tortillas.
-Esto no es de Dios
-sus muñecos deben ser diabólicos.
-Además, nadie lo conoce, llegó aquí de la nada.
Manifestaban en la panadería de don Goyo entre sus panaderos y clientela.
Mientras en la posada los comentarios fueron mínimos ante el hecho, el último
en salir fue el titiritero, atendido por la viuda Gómez.
-Qué noche señor, algo rara
-eso note mi señora, aunque el cansancio y frío me llevaron a profundo sueño
solo alcance a escuchar vagamente una bestia correr por alguna calle.

Después de desayunar partió hacia su carpa, barriendola y limpiandola para su
Tarde de función, la cual ya no resultó un lleno ante los rumores de la gente,
Solo dio una esa tarde y un poco intrigado volvió temprano a la casona
-nada bien esas funciones verdad? le comento a viuda al servir la cena
-no, al parecer ya todos estuvieron en mi carpa, creo me quedaré por tres días más
Nuevamente el frío intenso y la espesa niebla llegaron al pueblo. Por la noche la gente dormía con inquietud en espera de escuchar algo extraño de nuevo.
Y lo esperado llegó, nuevamente la bestia recorriendo otra calzada y su arrastrar de cadenas, solo que ahora acompañada de un grito que se fue perdiendo en el recorrido, nadie salió, solo rezos como murmullos en muchas casas donde escucharon tan tenebroso y escalofriante ruido.
Nuevo día y había noticias, Goyo el panadero desapareció, su último lugar, una
popular cantina del pueblo, de donde se retiró a la media noche bastante borracho.
-Seguro el grito era de Goyo, la bestia extraña se lo llevó.
-Algo anda mal y se debe a la llegada del raro muñequero, él debe de saber que es.

El titiritero fue requerido por la autoridad del lugar.
-Mire amigo… La gente atribuye los que se ha manifestado a su llegada y quiere que
se vaya de este pueblo, esas cosas raras pues no mas no sucedían aquí.
-Hay un hombre perdido mientras lo raro sucedía por la noche, sabemos que usted
no se movió de la posada de la viuda Mercedes, ella lo confirmó y le creemos.
El espigado hombre sin inmutarse solo encendió un puro y manifestó:
-Mire comandante, he estado en muchos pueblos y jamás habían sucedido este tipo
de situaciones, sé que mis títeres causan un poco de miedo y las historias que cuento acentúan más a este, pero esas leyendas son ciertas; tal vez comiencen a suceder en este lugar.
-Solo deme los dos días en que vence mi estancia dentro de la posada y a primera 
hora partiré de aquí.
Consciente de tal situación decidió ya no dar más funciones, levantó su carpa guardó todo en esa gran carreta la cual llevó a un costado de la posada.
Ya no salió más por temor a enfrentar a la gente, solo se dedicó a escribir lo que estaba aconteciendo durante esos días.

Esa misma noche el comandante salió para tratar de averiguar algo acerca de lo que sucedía, gente que escuchó sus pasos asomo por rendijas identificándolo conforme avanzaba hacia la posada, perdiéndole entre la humeante neblina con brisa.
Una vez más, el galope a alta velocidad y un grito aterrador, solo que ahora si algunos hombres se dieron el valor de ver por las rendijas y a lo lejos un caballo negro y la silueta del jinete con un cuerpo lazado colgando de la bestia perdiéndose en la calzada que llevaba hacia el panteón a la salida del pueblo.
Tan pronto aclaro la mañana no se hizo esperar la salida de la gente a las calles
-era una bestia grande, arrastraba un cuerpo pero no se distinguía al jinete, debe
ser el diablo.
-El comandante no aparece, yo lo vi caminando hacia el viejo parque rumbo a la posada. Seguro que era el a quien llevaba colgado.
-El muñequero trajo la maldición y los seres del mal, debemos pedirle que se largue
Medio pueblo se presentó a la casona lanzando consignas y pidiendo la salida del
titiritero, quien dando la cara les dijo que nada tenía que ver, lo que él hacía nunca
hizo daño en otros lugares.

La viuda salió en su defensa y les pidió que lo dejaran en paz, que solo pasaría esa noche y se marcharía al día siguiente.
Por la tarde se organizaron grupos de hombres que acordaron dejar ensillados sus caballos para salir detrás de aquel extraño jinete, el cual estaba causando terror en el pueblo.
Al anochecer todo en aparente calma, los hombres solo se recostaron para disipar el frío, algunos tomando tragos de aguardiente para mantener calor en el cuerpo,
llegandose la medianoche y su jinete de terror hacia su aparición, cruzaba el viejo parque y a mitad de este reparaba y hacia relinchar aquella enorme bestia negra,
cayeron las puntas de las cadenas contra las piedras de la calzada y de
inmediato salió en estampida rumbo a la salida del pueblo. No se hizo esperar la cacería, rápidamente comenzaron a salir en sus caballos todos aquellos hombres que esperaban este momento, con antorchas y armados con machetes y algunos
rifles emprendieron a todo galope en persecución. Todos lo más junto, no se separen porque no sabemos lo que es, debe dirigirse al panteón, gritaban mientras
recorrían la calzada de salida. Algunos se incorporaron sobre el camino
-Lleva a alguien alcance ver un cuerpo amarrado y colgado sobre la parte trasera de la bestia, decía uno de ellos. De prisa demos alcance que ya nos tomó ventaja.

Después de cabalgar a gran velocidad, la estampida de hombres se acercaba a una calle empedrada que llevaba hacia la colina, donde se encontraba el panteón del lugar.
-Debe ser el titiritero, es hora de desenmascarar y castigarlo. Apuntaban algunos
-Si, lo llevaremos a la horca para hacerle pagar sus crímenes.
Un silencio propio del miedo y la oscuridad acompañados de niebla muy espesa
solo se lograba distinguir la entrada a ese panteón, uno de los hombres bajó del caballo y miró hacia
el piso mojado y entre el lodo húmedo vio señas frescas de cascos, lo que indicaba claramente
que ese jinete se había internado al cementerio.
-Revisemos con cuidado toda la zona, haremos grupos de cinco y no se alejen demasiado
para saber si alguien se encuentra en peligro.
Tomaron diferentes caminos entre las tumbas, algunas ya abandonadas y viejas, el primer grupo
subió una pequeña loma donde se dispersaron entre veredas formadas por tumbas, uno de ellos
se detuvo ante un sonido poco perceptible, apenas volteaba cuando sintió una bolsa de tela entrar
por su cabeza y una angustia de no poder ver seguido por la asfixia que le propinaba.

Cayó del caballo y fue arrastrado en dirección contraria. Cuando su grupo se reunió nuevamente
solo encontraron a su caballo.
-Rápido muévanse y llamen a los demás debemos encontrarlo antes que le haga daño.
Replegando el grupo nuevamente decidieron recorrer el cementerio juntos en busca de su hombre y el aterrador jinete.
Más de media hora les llevó la búsqueda, llegaban al final del cementerio y una tumba grande antigua como pequeña casa, tenía entreabierta una reja de hierro forjado y oxidado, a la vez una lápida de piedra de cantera delgada deslizada dando paso a unas escaleras que bajaban hacia su interior.
Solo un grupo de diez hombres caminaron en silencio hasta esa entrada, los demás esperaron un poco alejados para evitar ser descubiertos ante los ruidos de sus caballos.
Empujaron la reja y uno a uno descendió las escaleras, era como un túnel donde al final se apreciaba una diminuta luz de una antorcha y el quejido de dos hombres en intentos de liberarse.

Llegando con un sudor por el cuerpo y llenos de miedo, los hombres descubrieron que se trataba del titiritero y su hombre perdido, ambos atados de pies y manos, con una bolsa de tela negra cubriendoles el rostro luchando por liberarse.
-Es el titiritero, también fue capturado, si él no es ese jinete extraño, entonces quién será?
Buscaron más al fondo de la tumba y sorpresivamente estaban los cuerpos del comandante y Goyo el panadero, quienes no corrieron con la misma suerte de ser liberados, habían muerto. Un ataúd gris llamó su atención y descubrieron en el los restos de don Rogelio Gómez, el marido de Mercedes la viuda, que había sido embalsamado y conservado en esa fría tumba.Mientras los demás esperaban con angustia la salida de estos hombres, un galope y relinchido los alertó unas veredas más adelante, acudiendo casi en su mayoría a la caza.
Persiguiendo y guiándose por el sonido de los cascos recorrían el panteón hacia la salida, de pronto una tumba medio hundida hizo tropezar a la bestia negra, provocando que su jinete volará sin control y terminando incrustado en unos barrotes de hierro que rodeaban una tumba.
La gran sorpresa que al quitarle un sombrero de charro y un paliacate que cubría la mayor parte de su rostro, era ni más ni menos que la viuda Mercedes Gómez, Aquella mujer alta de un porte fino y semblanza rígida pero de carácter temperamental y decidido.

Al siguiente día la noticia corrió como agua, nadie imaginaba y creía que la viuda una mujer tan conocida y respetada fuera la temida historia de su pueblo.
La gente se disculpó con el titiritero por dudar de él, a la vez que les contó lo sucedido
- La viuda aprovecho mi llegada y actividad en el pueblo, para lograr su cometido y que pensaran
que yo había traído cosas malas o que fuera el autor de los acontecimientos.
- Me raptó cuando descubrí su fino caballo negro en un establo escondido cerca de donde yo dejaba
mis animales, entré esa noche para ver que estaban seguros y no pasaran frío. De repente escuche
alguien montar un caballo más al fondo y descubrí a la viuda saliendo en la bestia.
- la cual sin darme tiempo a nada me encapucho mientras me empujaba con el animal hasta caer, después
me ató de pies y manos subiéndome al caballo tomando rumbo desconocido para mi.
- Dentro de la tumba me dijo que yo no era objetivo, pero al descubrirle no tenía opción que desaparecerme, que sus actos eran por venganza. A su marido le había matado por infidelidad y pretendía dejar
parte de sus propiedades a su amante, la cual a su desaparición se fue del pueblo.

- A Goyo y el comandante porque tuvo amoríos escondidos con ellos y comenzaron a chantajearla
con sacarle dinero para no delatarla ante el pueblo, ya que ambos conocieron el destino de Rogelio
Gómez.Y no tuvo mejor coartada para llevar a cabo su venganza que mi llegada con mis raros títeres
e historias y leyendas de miedo.
Dicen que en el pueblo ahora por las noches cercano al cementerio se escucha el relinchar y galope
de un caballo que arrastra cadenas y a la vez un largo quejido de mujer.
Juran que es la viuda Gómez en su eterno penar...


FIN


10 comentarios:

  1. ¡Fabuloso Xavier...!!! Me has llevado en suspenso en cada línea ,muy propicio para las fechas que se avecinan de la cosecha de la calabaza y el día de los fieles difuntos ME HA ENCANTADO... ¡Gracias por compartir...!!! ¡Te mando mis besitos,nunca pocos sino in-fi-ni-tos..!!!

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    1. Gracias amiga, un escrito del año pasado que quise compartir aprovechando la época

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  2. Muy hermoso Lleno de mucha ternura gracias por compartir estas maravillas gracias

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  3. Xavier, I enjoyed your story. It was well framed and I like the twist of plot with the widow. You did quite well. Thank you so much for sharing your talent at weaving a tale. Kisses!

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  4. Me encanto la forma en que nos metes al relato, la descripción del pueblo, la neblina y la noche.
    Me sorprendió el asunto de que fuera la viuda... creo que lo que me saltó de veras fue la justificación de los amoríos... Tal vez me quedé con ganas de ver títieres diabólicos o algo así... jejeje...
    Lo leí hasta el final esperando desentrañar el asunto.

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    Respuestas
    1. Diana un gusto verte por aquí. Te falle con los títeres diabólicos pero el asunto era distinto, así se dió la idea. Un abrazo

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  5. Muy buen relato.
    Magnificamente narrado.
    Felicitaciones.

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