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lunes, 5 de octubre de 2015

El Cuentacuentos, Zeus, la Mona y la Monita



 
"Señores y señoras, niños y niñas, vengan y escuchen, tengo cuentos, cuentos maravillosos, vengan y escuchen...” 



Marcial era un cuentacuentos magistral, original y atípico, que solía situarse en la esquina entre Colón y la calle de Correos, casi siempre en uno de esos días que más prisa tenías. Solías verle ubicado con afán profesional en su rincón imaginativo de prosa y verso, muy atareado con sus rimas y leyendas y sus historias de la vida, generando corrillos, expectación y muchedumbres de fans y oyentes por doquier, que se paraban a escucharle para ofrecerle después, solo alguna moneda a cambio de su sabiduría. Pero él, fiel a sus principios los mismos de una gloriosa estirpe de contadores de historias –según tenía costumbre de decir- , no aceptaba jamás donativo alguno. Te estrechaba la mano, te abrazaba y te expresaba lo agradecido que estaba por haberle escuchado y te animaba a que tú mismo extrajeras alguna enseñanza o moraleja. Daba la impresión de ser un loco errante, un bohemio sin oficio ni beneficio, “a saber de qué viviría y dónde”, aunque había algo en él que desconcertaba. 
Despistada yo que habiéndole invitado en alguna ocasión a café o a un vinito en el centro de la ciudad, no logré averiguar jamás de dónde venía ese espíritu libre e inconformista, que lo mismo narraba un fragmento de una novela de García Márquez, que recitaba una jarcha medieval. Resoluto, un rato largo, tenía repertorio para cualquiera, memoria sobrada y cuentos para dar y vender. “Hoy no está, me voy directa al Corte Inglés y le compro el regalo a Ana”. Me lo crucé sin esperármelo al salir del Parterre. Un grupo de guiris equipados con mochilas se habían parado y le escuchaban en inglés. “Qué arte, dios mío, hasta sabe idiomas. Voy a acercarme”. Creo que esta vez se trataba de un trozo de “El Mercader de Venecia” de Shakespeare
y vaya, descubrimiento, casi seguro que lo contaba en el inglés arcaico de la misma época del autor. Al terminar, me dirigí a él, sorprendentemente, iba yo muy contenta por habérmelo encontrado. 


-Y bien, Marcial, ¿qué vas a brindarme hoy?
- Escucha esto. Pero no es para ti, sino para tu marido, cuéntaselo tú a él y que saque sus propias conclusiones. Esta es una fábula de Esopo, tenemos que aprender mucho de los griegos, de hecho, son nuestros anteriores padres culturales. Te diré-:
 “Hizo Zeus una proclama a todos los animales prometiendo una recompensa a quien su hijo sea juzgado como el más guapo.
Vino entonces la señora mona junto con los demás animales y presentó, con toda la ternura de madre, un monito con nariz chata, sin pelo, y enfermizo, como su candidato para ganar el premio.
Una gran risa fue el saludo general en su presentación. Y ella orgullosamente dijo:
-Yo no sé si Zeus pondrá su premio sobre mi hijo, pero sí sé muy bien, de que al menos en mis ojos, los de su madre, él es el más querido, el más guapo y bello de todos.
Debemos estar siempre orgullosos de lo que amamos, y no tener pena en publicarlo”. 


-Si, muy bonito. ¿Pero qué tendrá que ver Rubén con este cuento? ¿Qué sabes tú de mi familia? 


-De allí de donde vengo lo sabemos todo, también ayudamos a aquellas almas que no saben encontrar su camino, quizá solamente por pereza o excesiva dedicación mundana, no se hayan parado a pensar. No hablo de ti, sino de tu hija y el padre. Pero bien está. Tú díselo a tu marido. Hazme caso, nada de lo que te pueda yo contar será

en vano. Y ahora dejémoslo así. 


-No, espera, hay algo muy extraño en todo esto. Déjame que te invite hoy a ese vinito de la tierra que tanto te gusta. Vámonos. Hablemos. Me has dejado muy intrigada. Yo jamás te he contado nada de mí y de los míos. Creo en las señales y en que no nacemos y vivimos lo que vivimos por casualidad, ¿sabes? 


-Cierto. Todos tenemos una misión en esta vida y también sin saberlo buscamos y buscamos sin hallar los tesoros perdidos. Cuando las cosas importantes permenecen siempre cerca de nosotros. No hace falta mirar hacia el horizonte, puede ser que lo que buscas esté delante de tus pies, en la orilla del mar, si miras más allá de lo inmediato entonces no alcanzas el conocimiento-. 

Pero en esta ocasión, el viejo sabio cuentacuentos no quiso aceptar la invitación, escudándose en que tenía prisa y debía volver a su casa se fue y le perdí de vista. 


Me quedé pensando con tranquilidad en la fábula de “Zeus y la mona madre”, para hallar aquello que podía quedar resguardado en algún punto de mi corazón y no había sabido reconocer, acerca de mi hija, Anita.
El cumpleaños fue precioso. Una turba de niños y niñas amiguitos del cole se pasaron por casa, yo le ofrecí mi regalo, una estupenda tablet, los compis de Ana hicieron lo propio, y también los papás que venían con ellos, siendo una monumental tarta de chocolate la gran protagonista tras la recepción de los regalos. Me daba mucha rabia que Rubén no hubiera podido venir este sábado pero lo intenté disimular como pude delante de los niños. Lo refrendó vía telefónica con la típica excusa y un remilgado y cursi:

-Lo siento, querida, no sabes cuánto deseaba estar allí, pero he de viajar a Bruselas por el trabajo. Ya sabes cómo son los de la competencia. El proyecto tiene que salir adelante y lo debemos promocionar con acierto y un márketing efectivo para conseguir la externalización. Mi regalo lo habrás recibido ya. Creo que le gustará mucho. De veras que lo siento desde lo más profundo de mi corazón, excúsame ante la chiquilla. Un beso-. 


Estoy regando las plantas del jardín. Mícaro, el gato juguetea con Anita en el salón. Parece ya más tranquila. Junto a ella, la tablet y el inseparable mini ordenador de colores, regalo de Rubén, el papá distante e imperturbable. Y entre mis pensamientos reiterativos la figura de Marcial, el asceta pensador y cuentacuentos y sus fábulas y narraciones, todas esas joyas de la literatura de nuestras vidas, que no han cesado de recorrer mi mente desde ayer, y constituyen todo un paisaje vitalista lleno de imágenes. Son como diapositivas que van pasando por mi cabeza y que me intentan decir algo. 


Pero, ¿el qué? Algo tan bello, caramelizado con una voz tan perfecta de declamador de teatro o doblador de películas y que encierra una moraleja. Hacía algún tiempo que le escuchaba con interés cuando me lo encontraba paseando por el centro o el casco antíguo. Historias que parecían insólitas cuando eran contadas por él, originales vivencias que iban desde Sherezade y los Cuentos de las mil y una noches, las fábulas y obras del teatro clásico griego, fragmentos de novela contemporánea como, clásicos españoles de todas las épocas, narrativa hispanoamericana y tantas otras recopilaciones literarias, innumerables, la capacidad de Marcial para transmitir su arte era inabarcable. Y él conseguía darle otra vuelta de tuerca, tanto que todo parecía cotidiano, real, como la vida misma. "Pobre hombre inadaptado de la tierra y el sistema explotador en el que vivimos. O quizá privilegiado por no querer pertenecer a él". 

Las cosas inmediatas, eso es, meditar mientras arreglo los geranios y corto las malas hierbas. Creo que ya entiendo el mensaje, pues me ha venido por inspiración una conclusión: Zeus representa a Rubén, mi ex marido, la mona madre soy yo y la monita desvalida y fea es mi hija Ana. A Rubén al parecer no le importa demasiado su educación y cuidado, con pasarme una suculenta pensión, no escatimar en regalos a la niña y pagarle el colegio está convencido de que cumple con su deber de padre y que eso es suficiente. Hablaré con él como me aconsejó el narrador de cuentos. Pero, ¿cuándo? Si siempre anda viajando. Claro que no podía ser de otra manera, precisamente ese es el motivo por el cual nos separamos-. 


Extraño que hoy domingo no estuviera en el punto de encuentro. Ayer tampoco ni anteayer. Extraño, ¿le habrá ocurrido algo? Justamente ahora, que es cuando necesito hablar con él, para que me oriente en la decisión que quiero tomar… Bueno, será mejor que me conecte al skipe, Rubén me ha prometido que hablaríamos por aquí y se acerca el momento. 

Ah, mira está en verde. 


-Hola Rubén. 


-Hola, Juana. ¿qué tal va todo? 


-A nosotras nos va muy bien, ¿Y a ti? Por lo que veo estás muy ocupado, como es habitual, que ni siquieras puedes venir a visitar a tu hija en un día tan especial como el de su cumpleaños. 


-Mira Juana, ya te dije que lo sentía. Pero me fue imposible acudir. Cosas de negocios. ¿Le gustó el regalo? 

-Si, no se separa de él. Parece ser que todavía te recuerda, cosa complicada, porque no suele verte nunca. La última vez fue hace tres años. 


-Me lo dices en un tono y unas formas que parece más bien un reproche por tu parte. Esperaba encontrarte más agradable, la verdad…


-¿Agradable? ¿Voy a ser agradable con un tío que ni siquiera es capaz de llamar por teléfono a su propia hija para felicitarla, en el día más esperado para ella? Menudo cara dura. 


-De todos modos, sabes perfectamente que Ana no tiene la capacidad de recordar demasiado a las personas. Su memoria es muy selectiva, debido a su alto grado de síndrome de down. 


-Ella es perfectamente capaz. Sus notas van acordes a su etapa cronológica. Otra cosa es su inteligencia emocional. De todos modos y precisamente por eso en mi opinión tu actitud está sobrepasando la situación. Está creciendo sin un padre que la guíe y le demuestre afecto. No sé hasta qué punto puede eso retrasarla en su madurez afectiva o confundirla. Después de terminar la celebración, estuvo llorando todo el tiempo sin saber decirme por qué. Pero ten en cuenta una cosa, voy a luchar con uñas y dientes para que nadie ni nada sea un impedimento en su formación ni en su desarrollo psicológico. Y en eso incluyo tu relación con ella. 


-Pero, Juana…¿qué has querido decir con ello? No entiendo a que viene…
-Te lo diré claramente: ya que eres una presencia invisible y nociva en la vida de nuestra hija, creo mi deber apartarla de cualquier influencia negativa. 

-Sigo sin entender…¿me estás diciendo que no voy a seguir siendo su padre? 


-No. Lo que quiero es el divorcio. Voy a luchar por la custodia completa. Por mi parte, además quiero que nunca vuelvas a acercarte a ella.



Mecano - Fábula 


Si te apetece puedes visitar mi blog: Nuevo Viaje a Ítaca 


5 comentarios:

  1. Una decisión drástica por parte de ella, a pesar de que él no lo merezca, la niña necesita saber quien es su padre, supongo que el relato no ha terminado, si es así espero el siguiente capítulo con ansia, si ha terminado así, es muy doloroso para padre e hija que una madre por venganza les retire por completo una relación que siempre es recuperable. Es mi modo de pensar, el entendimiento es la base incluso de una familia separada, si ella se cierra en banda nada ya es recupperable, malo para la niña. Un relato duro y conmovedor. Gracias por compartir Marisa!

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  2. Hol Juan Carlos,
    Cierto, es duro y desgarrador, nadie tiene derecho a privar a una niña de su padre, a no ser que éste sea un maltratador y no es el caso. Juana no escuchó a su corazón ni tampoco la sabiduría ancestral del anciano Marcial Cuentacuentos...No iba a hacer una segunda parte, pero...me has dado una idea. También pienso que así la historia queda inconclusa, gracias por ser tan ávil observador e inteligente lector. Y sobre todo, gracias por tenerme siempre en consideración y por tu gentileza, que es impagable. Me quedo muy contenta por tus amables palabras
    Un beso, amigo

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  3. UN cuento precioso encantador, un poco triste que un niño se vea privado de su padre me a encantado gracias Marisa feliz semana

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    Respuestas
    1. Así es, es injusto como tú dices, Isidro, quizá el final desaliente sobremanera, pero puede que haya una segunda parte...
      Muchísimas gracias por tu siempre amable cortesía y compañerismo, querido amigo.
      Un fuerte abrazo

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  4. Una entrada que me llega muy hondo....Mi padre biológico me abandonó antes de nacer...Sin embargo mi madre nunca habló ni ha hablado mal de él creo los hijos no tienen que pagar los enojos o diferencia o incluso traiciones de los adultos...Yo creo mientras un padre desee ver y quiera estar con su hija no debería negársele ese derecho a menos se trate de alguien verdaderamente nocivo...Estupenda entrada Marisa...Una entrada que me ha tocado los recuerdos,el corazón,muchas emociones Gracias por traernos de tus sensibles letras ¡Besitos miles linduraaaaaa...!!!

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