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lunes, 26 de octubre de 2015

CAMPOMALDITO



Dicen que hay un lugar, en alguna parte de las llanuras más escondidas de Galicia, donde existe encantamiento. Pocos son los que en la actualidad se atreven a traspasar la espesa niebla que se va formando al comenzar el bosque abrupto y que conduce a los confines de Campomaldito. 

También dicen que por los alrededores pululan brujas, seres mitológicos oscuros y la Santa Compaña. Es en estos parajes donde la frontera entre lo real y lo imaginario se confunde y difumina. Muchos hombres, mujeres y niños de las aldeas más próximas al valle cercano a Campomaldito y a su Iglesia, fueron despareciendo misteriosamente a lo largo de cientos de años, se cree que raptados por el hombre del saco y por las meigas, comidos por hombres-lobo, convertidos en criaturas vampíricas por chupasangres o hipnotizados por las feiticeiras (hechiceras que cantan dulcemente).



Cuenta la leyenda, que durante la  noche, las almas que han muerto violentamente o han sido raptadas a manos de los espectros infernales de la oscuridad, se levantan y resurgen de entre la árida tierra para dirigirse a la Iglesia, coger velas y colocarse un sudario blanco o negro, dispuestos a marcar el recorrido del viacrucis. Por eso, esta vasta extensión de campo y bosque ha quedado prácticamente deshabitada. Ahora es un lugar fantasma que va recogiendo a las personas que desorientadas o perdidas se adentran en su frontera. Tan desconcertante como desalentador, es no conocer su ubicación en el mapa, ni su situación geográfica, tampoco sus límites, diluídos entre la oscuridad de la carretera, la autovía que va de santiago a Lugo, una vía fundamental para conectar el interior, completamente desatendido y por el cual no pasaba ninguna infraestructura de importancia hasta hace poco. Dicen que en esos confines se puede hallar una invisible puerta de acceso hacia esos parajes extraños, densos e inhóspitos, que resultan ajenos al sentido cristiano de la existencia y que fueron conjurados por el propio infierno, hace siglos.


Allí donde no se escucha el canto de gallo, ni de la gallina, ni de voces humanas se hallan surcando los caminos los biosbardos, que adoptan a menudo la forma de pájaro o de adonis. Hacia principios de 1800, Saturnino salió de su aldea, a altas horas de la madrugada, para acometer la empresa de buscarlos y adquirir mucha suerte en la vida, tal era lo que se otorgaba si alguien valeroso conseguía cazar a uno de ellos. La familia denunció su desaparición, tres días después. Un labriego que fue por la noche a regar las tierras del pazo, a muchísima distancia del lugar descrito, por un camino que conduce a su huerto, justo en el umbral que cruza el bosque y la civilización, creyó aparecérsele Saturnino, más pálido y empequeñecido de lo normal, empuñando la cruz del ejército de los muertos, la de la Santa Compaña. El labrador, avezado y curtido en los dichos populares, pensando que aquél andaba buscando quién le reemplazase, ejecutó la acción de tumbarse en el suelo y hacerse el muerto, nada más contemplar de lejos el séquito de aparecidos. Relató después, con toda crudeza y animadversión, porque pudo vivir para contarlo, que los muertos le ignoraron pasándole por encima y rompiéndole dos costillas.Éstas y otras anécdotas fueron transmitiéndose de generación en generación y sembrando un clima de hostilidad y desconfianza, que propició el éxodo de los lugareños hacia otras zonas que no estuvieran relegadas de la mano de Dios. Tambien cuentan que estos seres desangelados, los condenados y los seres míticos y demoníacos, son devueltos durante el día a la misma tierra maldita que los ampara y cobija. Su desarraigo con los ángeles y el Todopoderoso, con las Sagradas Escrituras y la misericordiosa piedad, impide que existan cruces ni féretros por encima de sus nichos. El contacto de sus cuerpos etéreos con la tierra yerma es directo. Y este campo maldito ha dado como fruto de vida, hierbas venenosas, matorral seco y broza asilvestrada. Pero durante la vigilia, habitan otros seres campestres que no viven exclusivamente en la actividad nocturna, como los Trasnos (hombres pequeños que visten con sotana oscura y tienen cuernos), los Urcos o Canes do Mar (con forma de perro también con cuernos que salen del mar arrastrando cadenas con el objetivo de anunciar la muerte), las fadas malignas y vengativas que cambian de aspecto y otros tantos que no han sido vistos aun con absoluta nitidez.  Si véis un animal doméstico, perro o gato, pasear por un sendero, no os dejéis engañar y salid corriendo, porque puede tratarse de una meiga que emprende su camino para participar en un akelarre o tener una reunión en la que pactar con el diablo. Cuidaros también de que no os entregue su escoba y os convierta en otra bruja, u os transforme en alimaña.

Hace muchos lustros, una curandera solía visitar la Iglesia de Campomaldito, cuando todavía vivían los hombres en las aldeas y en los pazos. Era respetada por el cura y los fieles, que creían que poseía un poder de origen divino y grandes conocimientos acerca de plantas y de hierbas medicinales con las que elaboraba pócimas que curaban el mal de ojo, el dolor de reuma y de muelas, y actuaban como reconstituyente. Delante del altar de la Iglesia  realizaba rituales sagrados a los aldeanos y les rociaba con agua bendita, curándoles de sus peores males. Hasta que un día desaparecieron tres pequeños rapaces de sus casas y toda la culpa del supuesto delito fue a recaer sobre la curandera, que fue expuesta en público con el pelo rapado y posteriormente quemada viva, sin atender a ningún juicio condenatorio. Antes de morir maldijo a los aldeanos con toda una sarta de insultos e invocaciones al demonio, a cada cual de ellas más macabra. Desde entonces, cada una de las personas que moraban cerca del valle fueron muriendo tras haber experimentado fiebres altas y unos dolores musculares terribles. Sufrieron horribles padecimientos, siendo condenados a una lenta y dilatada agonía. Los supervivientes de la maldición finalmente terminaron por huir. Fueron considerados los últimos habitantes humanos.


En pleno corazón, allí donde ocurren los sucesos más inimaginables, se erige el templo. Éste se compone de tres naves interiores, comunicadas entre sí por arquerías de medio punto sobre las que discurren sendas galerías, decoradas con imágenes invertidas de santos, al igual que las cruces que penden de sus paredes. La estructura se sujeta por amplios pilares, sobre los que se apoya el crucero y sobre el que se ubica el prebisterio y el coro. En una pequeña capilla aún se conserva un antíguo confesionario. Mucho antes de la llegada del mal, en esa misma estancia se guardaban las obleas consagradas y en el altar donde se celebran las actuales misas negras, se sigue depositando el cáliz de la sangre de los inocentes sacrificados en los rituales. Se trata de las ceremonias de luna llena cuando todos los seres oscuros se levantan de la tierra para ofrecer su culto a Belcebú.



En el valle boscoso se observa un prado repleto de flores que consiguen abrirse paso y nacer a la mañana, pero que son elemento de un día, pues nada más anochecer se amustian y marchitan. El espeso matorral y la hiedra salvaje que se enreda por entre las piedras de los muros de la Iglesia, ubicada en la pradera, le confieren al paisaje un carácter siniestro, de naturaleza muerta. 

Se aconseja a los peregrinos y paseantes, por estas y otras muchas razones que escapan al entendimiento de la razón y a la lógica sensatez, que no crucen jamás la entrada que se horada al caer la oscuridad y que permite adentrarse en el bosque y el valle de Campomaldito, pues nadie que lo haya hecho, aun por error divino o humano, ha logrado regresar jamás a su lugar de origen o de residencia. Al menos no se les ha vuelto a ver nunca. Recomiendan los más ancianos y los supersticiosos, que si a lo lejos se vislumbran dos sendas filas de espíritus, encabezadas por algún desdichado hombre que porte un caldero y una cruz, que se eche inmediatamente a correr, se imite a los cadáveres, o se dibuje un círculo con una cruz sagrada adentro, con tal de no ser poseído. 

Se dice que todos aquellos entes errantes que vagabundean por Campomaldito, intentan desesperadamente robarles su espíritu a los mortales, conviertiéndolos en cautivos y así continuar alimentando su maligna esencia. Por eso no es aconsejable bajo ningún concepto  salirse del contorno del hogar. 

Como le ocurrió a Saturnino cuando decidio cazar biosbardos. Una bandada de estos seres transformados en bellos colibrís, le rogaron al bueno de Saturnino que traspasara la espesa niebla. Una vez hubo rebasado la puerta y entrado en el bosque, más allá del límite entre el bien y el mal, vió, a través de la hondanada, un alegre pastizal, y un riachuelo ubicados en la llanura, donde crecían suntuosas turquesas y amapolas silvestres, cayendo rendido bajo el hechizo. -¡Ven, Saturnino, ven con nosotras!- le gritaban, entre trinos-. -Ven a resguardarte a la Capilla, pues pronto caerá la noche.


Y Saturnino entró.



Entonces le fue entregada la cruz.

(Advertencia: este es un cuento cuyo parecido con la realidad representa una de las quimeras del mundo imaginativo de los sueños. Quizá alguien lo soñó alguna vez. O puede que lo haga en un futuro. ¿Quién sabe?)


Si te apetece puedes entrar en mi blog: Nuevo Viaje a Ítaca
 

8 comentarios:

  1. ¡Maravilloso Marisa...!!! Nos llevas de la mando entre sendas de naturaleza muerta pero de amapolas y suntuosas turquesas....Me quedo con esta parte :
    "Se dice que todos aquellos entes errantes que vagabundean por Campomaldito, intentan desesperadamente robarles su espíritu a los mortales, conviertiéndolos en cautivos y así continuar alimentando su maligna esencia.." Cuantos seres no existen así verdad? Me sentí... ¡Flor de día y de noche alma en pena confundida..!! ,Magistral amiga mía.... ¡Gracias por compartir..!!! ¡Un orgullo compartir de tan buena letra...!!! ¡Besitos linduraaaaa..!!!

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    1. Muchas gracias por tus palabras y valoración. Escribí el relato hace un tiempo, y lo hice desde el máximo cariño y respeto, porque hablar de Galicia es hablar de misterios, cuentos y leyendas de la tierra, ancestrales, mágicos y al mismo tiempo maravillosos. Un legado de historia y de belleza sin igual. Lo sé de buena tinta porque viví durante tres meses entre la ciudades de Vigo y Pontevedra y me enamoré de su cultura y tradiciones y la manera de ser de sus gentes, a quienes considero cautivadoras, muy nobles. El relato es romántico, como ese romanticismo misterioso y profundo que nos transmitía Becquer en sus leyendas del romanticismo de la primera mitad del XIX, salvando las distancias, claro. Becquer es Becquer, eso lo sabemos.
      Todo mi agradecimiento por tu apoyo.
      Un besito

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  2. waoo! me sentí desnuda entre parajes y con el corazón en sobresalto,sin palabras ! hermoso manejo del misterio y el dibujo adornado con tu narrar, lo disfruté mucho ,te confieso que el suspenso y el miedo no es mi fuerte ,pero aprecio el manejo de tu prosa misteriosa, hermoso paisaje, gracias por hacerme viajar. chocobesos para ti!

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    1. Hola Ady,
      Muchas gracias por tu amabilidad, me alegro enormemente que te haya hecho viajar a un mundo misterioso, es lo que tienen las leyendas mágicas y antiguas y la mitología. Precisamente los personajes mitológicos están sacados del conocimiento popular, de las historias de miedo propagadas de generación en generación y para contarlo en forma de relato, tuve que documentarme acerca de ello.
      Yo también te mando chocobesos, preciosa!!

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  3. Una entrada muy hermosa llena de mucha ternura ,salida de tu pluma maravillosa Gracias Marisa por traer estas maravillas

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    1. Hola amigo Isidro,
      Me complace que te haya gustado mi humilde cuento, que habla de los miedos ancestrales del hombre, de personajes del bajo astral legendarios, fantasmas del imaginario popular, historias de apariciones en noches de tormenta en el bosque gallego, y todo aquello que hace sentir temor, un temor arquetípico que forma parte de ese inconsciente colectivo generacional.
      Mi gratitud por haberme dedicado tu tiempo en leer el cuento.
      Un beso

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  4. Thank you for sharing a fine recounting of a local legend. I read a comment above concerning literary romanticism and you have most assuredly followed that line of writing in your intricate, fascinating retelling of the tales of Campomaldito. Kisses to you, Marisa!

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    1. Paula thank you very much, very grateful for your words.
      I like the literature of the nineteenth, full of mysterious, dark, dark landscapes ... and that I've wanted to reflect on the influence of idiosyncratic and mythology of Galicia, a region of Spain which is neat in such legends magical.
      I'm glad you liked the story.
      kisses

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