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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Travis (1)

Extraída de Google

Me llamo Travis Snow, tengo dieciséis años, y he venido a denunciar un crimen.


Somos todo oídos. Tú dirás.

Pasó tras el terremoto... ayer. Yo había salido a ver que pasaba. En casa todo se movía, y mi madre estaba verdaderamente asustada. Nunca había vivido uno y da bastante miedo. Fueron a penas treinta segundos, pero se hizo interminable.

¿Ayer dices? No he oído nada.

¡calla! Continúa...

Como decía, en casa había mucho miedo. El suelo de las habitaciones estaba plagado de cosas desparramadas. Comida y cristales en la cocina, champú y cristales en el baño, ventanas y crist... bueno, muchos cristales sobre todo.
Cuando salí fuera habían tres personas delante de casa. No conocía a ninguno... hasta esta tarde, claro.
Los tres se miraban como se estudian los que van a intervenir en un duelo a muerte.
Mientras todos corrían de un lado para el otro, sin rumbo ni sentido, ellos parecían vivirlo a cámara lenta.

¿Un terremoto?

¡Calla!, déjale terminar... adelante.

¿Es sargento, verdad?... Ok. Mire sargento, estoy aquí por mi madre, si fuera por mi estaría callado hasta el día de mi muerte. Casi nadie dice nada que tenga un poco de sentido o que no tenga que ver con los consabidos programas de televisión basura. Estoy haciendo un gran esfuerzo, y además, creo que a usted le debería interesar, por la cuenta que le trae.

¡¡¡¡¡¿Qué?!!!!!

CALLA.... sigue por favor.

El hombre que estaba frente a los otros dos sacó una placa de su bolsillo y la mostró levantando el brazo. Antes de que pudiera decir nada, el más corpulento de los otros dos preguntó: ¿Qué quieres? a lo que éste le respondió: inmunidad, mientras el tercero soltaba una carcajada. Entonces el corpulento le mandó callar. El que se reía se enfadó muchísimo, su cara estaba roja de ira, saco una pistola con el mango nacarado y se cargó a los otros dos a sangre fría.

¿Y tú vistes todo eso?

Claro.

¿Y ellos te vieron a ti?

No podían.

¿Estabas escondido?

No.

¿Pero lo viste?

Sí, aunque tuviera los ojos cerrados.

¿Qué?

Sí, cuando tengo estas visiones, tengo que cerrar los ojos. Las veo mejor.

¿Visiones? ¿Estás de broma?

Ya le dije a mi madre que no me creeríais.

¡Mierda!

Espera un poco... ¡a ver! ¿Dónde están los cadáveres?

En ningún sitio todavía.

¿Cómo que todavía?

Sí, la visión la tuve ayer, pero el crimen se cometerá hoy, si no no se llamaría visión, si no realidad.

Y además gracioso el crío.

¡Espera, espera!, es muy bueno. Entonces ¿el terremoto se producirá hoy?

¡Dentro de dos minutos!

Ja, me parto.

CALLA...

Estoy hasta los huevos de ti y del crío, voy a fumar.

Sí, sal a que te dé el aire.

Un minuto....

¿Todavía sigues con eso, chico? Tiene su gracia, pero te estás pasando.

Es su pellejo el que está en juego...

¡¡¡¿Qué has dicho?!!!....
Joder, que está pasando. ¡Mierda! ¡Salgamos, cuidado con los cristales!

Teniente, teniente.. se ha escapado Joe.

¡¡¡¡¡¡¡¿Queeeeeé?!!!!!!!

6 comentarios:

  1. Que emocionante. Estoy deseando descubrir como continua el relato. GRACIAS por compartir Carlos. FELIZ miércoles.

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  2. Lo que más me encanta es la versatilidad con que trabajas,lo mismo nos traes un poema que este buenísimo relato ..¡Fabuloso Carlos ..!!! ¡Gracias por compartir,besitos muchitos..!!!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias María. Un honor para mi.

      Un enorme abrazo. Buen día.

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  3. precioso relato me ha encantado gracias por traerlo saludos cordiales

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