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domingo, 6 de septiembre de 2015

MELINA



Te encuentras serena, en paz y en armonía recorriendo el río en busca del mar, mientras los rayos del sol se filtran entre las hojas y el viento suave y cálido acaricia tu rostro y mece tu delgado cuerpo..  
Sientes el arrullo del agua, el piar de las aves, el crujido de las ramas, el roce de las piedras en su lecho. 
Estás con tu mejor vestido blanco y un corazón rojo en el pecho.
Y recuerdas...

aquellos días de muñecas, no muy lejanos; de las amigas invisibles, de las conversaciones con la abuela que aunque senil y alocada, eras la única que entendía siempre lo que intentaba decir.
Los juegos con tu perro Zanahoria, las carreras de velocidad con tus hermanos, la rayuela con Irene, Clara y Cecilia, el colegio que te aburría, el dolor de la trenza que tejía tu madre en tu cabello largo hasta la cintura. 

Y llegó la primavera a tu vida: los días de adolescencia te invaden, veloces, turbulentos, con cambios, con otras necesidades; las historias de niña que empiezan a quedar atrás para que los juegos de mujer asomen impetuosos e irrefrenables.
Y el cuerpo de chiquilla que cede su lugar.
En poco tiempo la metamorfosis hace que una bella y vital adolescente surja cual mariposa cuyo solo anhelo es ser acariciada por los rayos del Sol. 

Y recuerdas el primer beso, la primera vez que hiciste el amor, la primera desilusión cuando él se alejó.
Y saliste en busca del amor, valiente, decidida. 
Y un día lo encontraste pero era tan solo un imberbe adolescente que no supo comprenderte ni sentirte. Y te alejaste.
Y continuaste en la búsqueda que te llevó a encontrar hombres mayores que tú, con más experiencia en las lides de la vida, pues creíste que tal vez hallarías en ellos lo que tu corazón anhelaba; amor, solamente eso.
Pero no todos los hombres quieren amar…

Y tu viaje continúa, el mar está cada vez más cerca, la eternidad está allí.
Y nadie te buscará en él, te convertirás en un recuerdo, lejano con el tiempo, doloroso y triste siempre. 
Y serás libre Melina, y dejarás tú vestido blanco con la mancha de sangre en el pecho para navegar desnuda, despojada, sin ataduras por siempre, con el sol acariciando tú alma y la luna iluminándola con sus rayos plateados.
Para quien te hundió la daga en el pecho esa noche, la vida será su cárcel por muchos años. 
Ojalá sea suficiente castigo.
                 
                                                             F      I       N


    

5 comentarios:

  1. Ay....Me has movido tantos recuerdos....El nombre,Melinna fue mi nombre artístico cuando grabé mi material musical,el grupo de bohemia al que pertenecía lo eligió por la canción de Camilo Sesto,dicen que yo soy esa Melinna...El sólo titulo me llegó....Y luego,al ir recorriendo el llano de tu poesía estremeciste mi corazón....Sublime....Triste,pero a la vez tu pluma es un cáliz para cualquier herida.....ME HA ENCANTADO ...¡Eres grande mi Richard ..!! ¡Gracias por compartirnos de tan buena letra..!!! Ah y claro para ti mis besitos tronadores en esa cara de ángel..!!! ;)

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    1. Hola María, buenas noches.
      Que lindo es esto! Siempre tan cordial y cálida en tus comentarios.
      ¡Muchas gracias maravilloso ser humano! Sos muy especial María.
      Besos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. un gran relato gracias por compartir saludos cordiales

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Isidro, siempre tan cordial con tus comentarios.
      Buenas noches.

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