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miércoles, 30 de septiembre de 2015

El tesoro de la perdición

Érase una época triste y lejana, de feroces piratas y crueles batallas; donde el valor de una persona se medía por el botín de su rescate y la mar desafiaba a los bravos marineros. Fue en uno de aquellos días en que el capitán Darksoul y sus esbirros decidieron por fin desenterrar su escondido tesoro.

Darksoul: Abran el cofre

Se abrió la caja mostrando los bienes mal habidos. Dijo el capitán.

-Vamos a repartir hoy las dádivas de nuestro trabajo.

Los demás gritaron a coro

¡¡¡Darksoul, Darksoul, Darksoul!!!

Luego uno dijo

- Oh gran Darksoul, dame a mí  la mejor parte; yo ayude a escapar a la nave del puerto de Tunisia

- El siguiente protestó

- ¡¡¡Cállate tú, yo asesiné al gobernador de Jamaica y secuestre a su hija!!!!

Y otro culminó diciendo

-¡¡¡¡Yo salve al capitán más veces que cualquiera de ustedes!!!

Y el capitán les increpo.

¡¡¡¡Señores por favor, yo decido aquí quien tiene qué!!!!

Y aquella tripulación, de alegres compañeros, quedaron convertidos en acérrimos enemigos, movidos por la codicia; se dio inicio así a una sangrienta batalla en la que incluso murió el capitán Darksoul, aquel que ni los cañones del Morro lograron perforar. Uno a uno fueron muriendo y sólo uno de ellos logró reaccionar a tal desgracia: era Henry Blake.

¡¡¡ Qué inútil es pelear por este botín; mejor huiré antes que me mate a mí!!!!

Y se abrió paso entre aquella multitud, no sin derramar la sangre de algunos viejos compañeros con su deslumbrante cimitarra, cuyo brillo letal opacaba al mismo sol. Finalmente, se logró esconder entre un bosque de palmeras donde, ya nadie se acordó de él. 

Quedó un último pirata cerca del botín, pero al intentar mover el cofre murió, producto de sus muchas heridas y  último esfuerzo. 

Henry Blake salió de el bosque de palemeras, sólo para ver el mar de muertos y el tesoro intacto.

-¡¡¡Oh ahora que haré, de qué me vale tener este tesoro que no puedo levantar y que casi me cuesta la vida!!!!!

Luego de mucho pensar, se decidió por enterrar nuevamente el tesoro, para que nadie lo matara por culpa de él; luego, hizo una pira con los cuerpos de sus compañeros para después prenderles fuego, lo que al final hizo que la tripulación de un barco lo viera y finalmente fuese rescatado.

Después de poner en orden sus ideas al estar a salvo, recordó un pasaje que le escuchó a un viejo predicador cuando era niño, algo que desde entonces nunca olvidó.

- ¿De qué me vale ganar el mundo si pierdo mi alma?











4 comentarios:

  1. Una linda historia gracias por compartir saludos cordiales me a gustado mucho gracias

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  2. ¡Padrisima historia Alberix...!!! Denotando tu gran versatilidad ¡Gracias por traerla...!!! ¡Besitos,muchitos...!!!

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  3. Hermoso cuento, amigo, gracias por compartir.

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