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domingo, 16 de agosto de 2015

Ojo por Ojo



-¡Hummm...…pero que bien dormí, hace años que no duermo así!- dijo la joven.
-Voy a levantarme así soy la primera en darme un buen baño, reconozco cuando lo necesito.- Continuó diciendo mientras olfateaba sus axilas. 
-¡Pero que oscuro está aquí!- gritó fastidiada. 
Al intentar levantarse, su cabeza chocó contra algo.
-¡Auch!-
Comenzó a tantear en la oscuridad y llegó a la conclusión que tenía encima una tapa de madera, también a los costados. 
-Al menos el colchón se siente mullido.- exclamó.
De pronto, una terrorífica idea la asaltó.
-¿Pe..pero...que…estoy en un ataúd…estoy muerta acaso? No puede ser, no recuerdo haber muerto.- dijo mientras se impulsaba hacia arriba con tanta energía que quedó flotando en el aire, aterrada.
Consternada comenzó a bajar con lentitud y se dirigió hacia la única cabaña cerca.   
Se refugió en el ático, el cual estaba abarrotado por trastos viejos y mucho polvo.
Encontró una vieja mecedora y se sentó en ella.
-Debo saber que diablos me ocurrió, solo recuerdo que mi nombre es Carolina- dijo para si misma.
Pero su mente estaba en blanco, no podía recordar nada. 
-Ya sé, revisaré el lugar, debo haber vivido aquí por lo que algún recuerdo surgirá..., espero.- pensó.
Comenzó a mirar y tocar todo lo que allí había; juguetes, muñecas de porcelana antiguas, caballitos de madera, muebles de todo tipo, una cuna, mantas, cristalería, libros antiguos, espejos…pero nada, no recordaba nada en absoluto.

-Bien, tengo que ir al fondo de esto, debo conocer a los moradores.-
Ya en la planta baja se encontró con una mujer de unos cincuenta años, muy delgada y el esposo, un tanto obeso y con cara de pocos amigos.
Se acercó y se escondió detrás de un mueble para no ser descubierta.
-¿Quieres más papas Pedro?- le escuchó decir a la mujer.
-Un poco más estará bien, Ana.- le respondió el hombre.
Eso fue todo lo que hablaron durante la cena. Luego él salió a caminar un rato y encendió un toscano.
Sin haber logrado esclarecer su situación y por demás confundida, Carolina fue hasta la planta alta donde estaban los dormitorios.
Abrió una de las dos puertas y a pesar de la penumbra pudo ver que le pertenecía a un niña a juzgar por la decoración y las muñecas. 
-¿Será mi cuarto? dijo en voz alta y angustiada. 
-¿De quien sino?- Pensó, ya más segura.
Absorta en sus cavilaciones de pronto escuchó pasos entrando al cuarto contiguo.
Se asomó de forma sigilosa, se escondió otra vez y escuchó.
-No puedo más Pedro, no quiero vivir con esta culpa, estoy muy triste.- dijo con la voz quebrada y ahogada en lágrimas.
-Cálmate Ana, por favor, no es tu culpa lo que sucedió, tampoco mía, solo sucedió, estas cosas pasan, sabes que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance por salvarla pero no contábamos con los medios suficientes para ello.- dijo él en un vano intento por consolarla.
Carolina, furiosa salió volando de aquel cuarto para refugiarse en el ático.
-Así que fueron ellos, no hay duda, me mataron o dejaron que muera, deben ser mis padres, o no, tal vez me adoptaron…o me raptaron...¡COMO PUEDE SER QUE NO RECUERDE NADA POR EL AMOR DE DIOS!- exclamó.
-Solo una cosa sé y es que ellos tienen la culpa de que esté muerta. Solo espero no haya sido mediante una golpiza, no de un disparo ya que me aterran las armas.- dijo y comenzó a revisar su pequeño cuerpo buscando golpes u orificios de balas.
Estuvo toda la noche dando vueltas por la casa mientras sus padres dormían, colérica.
En un momento no resistió la tentación y comenzó a descolgar ollas y sartenes en la cocina provocando un enorme estruendo en medio de la noche.
La pareja estaba aterrada. 
-Debe ser el fantasma de ella.- gritaba Ana mientras lloraba en forma desconsolada. 
-Se lo merecen, esto y mucho más, matarme a mí, ¿Qué se han creído?- dijo Carolina fuera de sí.
-Y basta, ya jugué bastante, debo vengarme de ellos. Tengo que pagarles con la misma moneda.-
Entre dudas y cabildeos llegó a la conclusión que la única forma de revancha era prendiendo fuego la cabaña con ellos adentro.
Fue entonces que entró en la casa y se acercó a la chimenea donde algunos leños todavía crepitaban. Comenzó a soplar de adentro hacia fuera para que las chispas saltaran sobre la alfombra que estaba muy cerca; esta tomó fuego, siguieron las cortinas y todo ardió todo en cuestión de minutos, las llamaradas llegaban al cielo.
Carolina, sentada en la rama de un árbol contemplaba extasiada su obra, los gritos desgarradores de Pedro y Ana no le hacían mella.
-Ojo por ojo.- dijo satisfecha.
Al amanecer las llamas comenzaron a extinguirse, solo el humo blanco elevándose tapando el sol que comenzaba a mostrarse tímidamente.
Carolina, satisfecha, decidió regresar al lugar donde se encontraba su cuerpo muerto y vio algo que antes no había visto; dos lápidas.
-Que tonta he sido, ¿Porque no la vi antes? Seguro aquí están las respuestas.-
Dijo y comenzó a leer la de la derecha.
“Querida Carolina, hija, te amaremos por siempre, descansa en paz. Tus padres y tus ocho hermanos. 1872 – 1881.”
Se quedó petrificada. Cuando pudo reaccionar se puso a leer la lapida de la izquierda que parecía más nueva. 
“Querida Lola, vieja perra labradora que te ahogaste en el río, perdónanos por no haber podido salvarte, te amaremos por siempre, Ana y Pedro. 1974 – 1988.”
Salió corriendo hacia la casa en busca de un almanaque, el cual lo encontró en la cocina. Estaba marcado el día: 24 de marzo de 1988.
Según cuentan los lugareños, por las noches se escucha el lamento desgarrador de una niña pidiendo Perdón.
                       
                       
                                                F     I      N




6 comentarios:

  1. Que historia más bella y con un final impredecible...ME HA ENCANTADO mi Richard,no pierdes el toque y eso es grandioso...Es un orgullo seas parte de BLOGGER HOUSE...¡Besitos mucho,mucho más que infinitos...!!!

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  2. Me gustó la historia, especialmente por el final, no me esperaba que acabara así. Un placer leerte. Además, me gustó el formato con el que has subido el relato, gracias por compartir tu gran historia.

    Saludos y abrazos!!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Fran. Me alegra saber que te gustó.
      Abrazo para vos.

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  3. Muy buen relato encantador gracias por compartir saludos cordisles

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  4. Me ha encantado!!
    Buenas noches.
    Te sonrío con el Alma.

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