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sábado, 15 de agosto de 2015

Los deseos son como los peldaños de una escalera, que cuando más subes, tanto menos contento te hallas






¿Por qué no podemos dejar de desear?
El deseo nos empuja llevándonos cada día al mismo campo de batalla donde el día anterior fuimos derrotados. Cada mañana nos hace construir aunque vayamos a morir al día siguiente, como si, aún conociendo la próxima caída, no alterara en nada nuestro comportamiento. Por el contrario, nos alienta el seguir queriendo lo que no podemos poseer. Es como si el deseo nos forzara a amar lo que nos hará sufrir, abandonando lo que disfrutamos para correr detrás de lo que no tenemos.

Para algunas personas, el deseo es la causa de sufrimiento y de infelicidad. Para otros, da sentido a su vida y es el móvil para levantarse cada mañana. Nuestra mente desea conocer, pensar e incluso necesita buscar elementos que no tiene y que le hacen falta para existir. Una vez conseguido, la inquietud queda aplacada, recuperamos nuestro equilibrio interior, el placer es la gratificación por ese esfuerzo, pero que cesa con la búsqueda de otro nuevo vacío.
Entonces, el deseo no es mas que una carencia de necesidad de equilibrio. Todo este proceso es un circulo cerrado, en el momento en que se acaba, comienza de nuevo a rotar. "Los deseos son como los peldaños de una escalera, que cuando más subes, tanto menos contento te hallas" Arturo Graf.

¿A qué nos conduce ésto? El deseo no acaba con la satisfacción de la necesidad, sino que aumenta. Queremos abarcarlo todo, poseérlo todo, estar en todo, el sentimiento de carencia es continuo y como resultado aspiramos a un placer sin búsqueda.

Para bien o para mal, muchos de nuestros deseos no se cumplen llevándonos a la frustración y a situaciones conflictivas en nuestras relaciones aumentando nuestro mal estar. Terminamos teniendo miedo al deseo mismo y al dolor de haber perdido la esperanza, con lo cual, el impulso queda detenido pudiendo llegar a desaparecer el empeño, pero no la necesidad.

No hablo necesariamente del deseo material. Cuando es inmaterial, el ser demasiado perfeccionista nos causa el deseo de lo perfecto, o lo que percibimos como bello, justo, verdadero; incluso el deseo de ser tú la perfecta, la más eficaz, la más bella... !Agotador! realmente nunca estaremos satisfechas porque siempre habrá algo que corregir, aún sabiendo que la perfección no existe, y que tampoco es tan malo no hacer todas las cosas bien. Es curioso, podemos convivir con un mundo imperfecto, injusto y violento, y nos es casi imposible convivir con nosotros mismos aceptando nuestros errores.

Creo que debemos encontrar el tan ansiado equilibrio, esta muy bien desear para poder superarse una a si misma y los obstáculos que asaltan nuestro vida...Pero también hay que saber parar y decir !hasta aquí!. ¿Cuántas veces nos hemos enzarzado en conseguir algo y no ha resultado? con la consecuente pérdida de energía y tiempo. Y al contrario, sin perseguir nada, sin esperar nada, andando por nuestro camino nos ha asaltado la alegría en cualquiera de sus formas, reconfortándonos en el momento en que realmente lo necesitabamos. 

Deberíamos confiar más en la vida y dejar en manos de la Providencia la solución a todos los problemas.

A veces es menester cerrar los ojos y dejarse llevar.


Maryflor


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Las palabras más hermosas son las que aún no te he dicho
          



2 comentarios:

  1. un buen relato precioso encantador gracias por compartir saludos cordiales

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  2. Muy bello y muy edificante escrito,creo que todos en determinado momento de nuestra vida debemos "Dejarnos llevar" ¡PRECIOSO Maryflor..!! Me ha gustado mucho,es un orgullo seas parte de BLOGGER HOUSE,Besitos miles linduraaaaa..!!!

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