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domingo, 16 de agosto de 2015

La Nigromante 1 Lazos familiares

Hola!! Me gustaría compartir en este blog la historia en la que estoy inmerso ahora, La Nigromante, ya que he visto que otros blogueros también suben historias por partes, me he animado, espero que os guste el comienzo y sigáis con la historia.

Diana caminó por la zona pantanosa donde había sido arrojada, cual rata que muere en una cloaca apartada de todo rastro de civilización. Llegó por fin a la ciudad, con un aspecto horrible, su pelo pelirrojo como la sangre, lo tapaban motas de barro, su cara redonda con una tez tan blanca como la propia nieve, estaba manchado por manchas marrones y su blanco vestido manchado por la sangre que le había salido del pecho cuando su madre, le clavó su propio puñal.

Cuando llegó a la casa de su madre la ira se apodero de ella, sus ojos azules, se tiñeron de un negro tan oscuro como el que tiñe la muerte en el día de nuestro camino al más allá. Con un gesto de manos hizo añicos la puerta y se apresuró a entrar a la casa de aquella, que ya no era su madre.


Apareció por las escaleras una mujer, de semblante duro, las bajó como si nada hubiera pasado, como si no le impactara ver a su hija muerta de nuevo allí con ella. Diana no le importó que fuera su madre, levantó las manos y de repente su energía se sintió en toda la casa, elevó a su madre y la arrojó contra la pared. 

Adriana no movió ni un musculo de su joven y bello cuerpo, pese a tener más de 300 años. A pesar de la fuerza con la que la arrojó su hija, únicamente un hilo de sangre se desprendía por su nariz. Se intentó defender, pero su hija, resucitada de entre los muertos, había superado a su más cruel maestra. Ni la telequinesis, ni el fuego, ni el control mental podían someter la voluntad de Diana, era imparable, ahora el rostro duro de su madre se tornó de tristeza, de incredulidad y sobre todo de ingenuidad.

-¿Dónde queda la bruja despiadada que no dudó en clavarme un puñal por la espalda?-le preguntó en tono severo Diana.
Adriana no contestó, estaba sangrando por la boca, por la nariz, sus piernas temblaban, ya no podía ni mantenerse en pie ante su hija, se cayó de espaldas, intentaba retroceder a sabiendas de que su destino ya estaba descrito.

Diana agarró el cuello a su madre, y sin mostrar rasgo de compasión, la ahogó, hasta que sus ojos azules se volvieron blancos y sus piernas dejaron de retorcerse.

Luego apareció entre una nube negra, otra mujer con un rostro entrado en vejez y que con un simple gesto acabó con Diana, aquella que tan solo horas antes la había resucitado, pero suponía un enorme coste de energía mantener a una difunta en el reino de los vivos. Quien da la vida…puede quitarla en cuestión de segundos.

Aquella extraña mujer desapareció entre otra nube negra, dejando atrás los cadáveres de madre e hija. 


Espero que os haya gustado, si queréis continuar la historia encontraréis todos los capítulos en La Nigromante y como siempre os invito a mi blog Susurro en la noche 
¡Gracias por pasaros!

4 comentarios:

  1. preciosa un buen relato gracias saludos cordiales

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  2. ¡ME ENCANTA Fran...!! Me hace mucha ilusión nos compartas de tu novela,no es un genero sencillo por ello valoro mucho tu incursión ne ello y además nos tomes en cuenta en tu proyecto..¡Enhorabuena..!!! Me dejas EN-CAN-TA-DA.... Un orgullo tenerte con nosotros,besitos,muchitos..!!

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    Respuestas
    1. A mí también me hace ilusión compartir mi proyecto con todos vosotros. Me alegro mucho que te haya gustado el comienzo de mi historia. Saludos!!

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