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martes, 18 de agosto de 2015

LA MAYONESA NO ES UNA CANCION

LA MAYONESA NO ES UNA CANCIÓN




Si los nacionalismos nacen en algún lugar entre el diafragma y las rodillas, bien se puede entender que el estómago tiene parte muy importante en ellos: ensaladilla rusa, tortilla francesa, hamburguesa, pabellón criollo... ¿Y qué me dices de las empanadas? Si tienes valor, ve y dile a un argentino que las inventó un chileno; o a un venezolano que la primera arepa la amasó un colombiano; o a un valenciano que las mejores paellas se hacen en Alicante... Nada mejor si quieres crearte alegremente una horda de enemigos.

La comida se convierte muchas veces en bandera, con todos los inconvenientes que se derivan de ello. Esto viene a cuento de la mayonesa, o mahonesa. Así, de primeras, el nombre anuncia su origen: Mahón, en la isla española de Menorca. Y, sin embargo, en muchas partes del mundo creen que nació en Francia, en la cocina de Mr. Hellmann o en los laboratorios de alguna franquicia de "comida basura".

Tomemos la máquina del tiempo y retrocedamos hasta la Edad Media. La dificultad para conservar los alimentos llevó a los cocineros de la época a elaborar salsas muy condimentadas que disimularan el tufo de lo que comían, muchas veces a punto de echarse a perder. En el levante español usaban ajo y aceite -alioli- para conseguir aromas y sabores agradables al olfato y al paladar, verdaderos disfraces de algún ingrediente no muy fresco. De hecho, los viajeros europeos que se atrevían a venir a España en los siglos XVIII y XIX se quejaban de los fortísimos condimentos empleados en posadas y mesones, amén del aceite, sacado habitualmente de los candiles para iluminar.

Saltemos ahora a 1708. Durante la Guerra de Sucesión Española, los ingleses toman la isla de Menorca, dominio que duraría casi un siglo. Hubo un paréntesis entre 1756 y 1763, durante la Guerra de los Siete Años, cuando tropas francesas al mando del mariscal Richelieu sitian las fortificaciones de Mahón y, finalmente, se hacen con la isla. Es entonces cuando nace la leyenda de la famosa salsa; el mariscal, cavilando por las calles mahonesas la víspera del ataque definitivo, entra en una taberna. Ya era tarde, así que el tabernero malamente pudo ofrecerle unas piltrafas que le quedaban:

-Mi señor, esto no es digno de Vuestra Excelencia -se excusó el buen hombre.
-Mesonero, bien lo puedo comer, en tiempos de guerra no hay pan duro.
El mesonero volvió a la cocina y, cuando salió, trajo aquellos restos de comida cubiertos con una deliciosa salsa de aceite, ajo y huevo. Richelieu, aristócrata y francés, quedó maravillado, así que, junto con el saqueo de las posesiones británicas, se llevó la mahonesa como botín, pero sin el ajo.

Años más tarde, tuvo el honor de aparecer en los primeros recetarios de la afamada gastronomía francesa -salsa a la mahonesa-, contribuyendo a que el mundo olvidara su verdadero origen. Cuando en España se reivindicó como propia hubo agrias polémicas entre intelectuales, incluidos Josep Pla y el premio Nobel Camilo José Cela. Ya ves, más o menos lo que te decía al principio: cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo. O enarbola una bandera, aunque sea gastronómica, y reparte soplamocos a discreción.

En mi blog personal no te hablaré de nada que te haga perder la línea, al contrario, te invitaré a un café: 
http://vientodemisvelas.blogspot.com.es/.




6 comentarios:

  1. Muy buen articulo me ha gustado mucho saludos cordiales

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  2. Lo importante es que esté buena. Vaya con Richelieu!

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  3. Siempre he tenido la duda de si lo de mahonesa y Mahón sería cierto o sería un bulo y realmente la salsa era francesa. Lo que cuentas me ha resultado muy interesante.
    Ah, y gracias por el café. Siempre es un placer visitarte.

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  4. Mi José Juan,estoy en aprietos que tus letras siempre fabulosas y a mi se me agotan los elogios :)))) ¡ME ENCANTAS...!!! Es una maravilla como nos llevas a través de la historia en tu muy particular estilo,¡Estoy FAS-CI-NA-DA...!! Un placer leerte,literalmente... ¡Besitos miles,infinitos..!!!

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  5. Fantástico, todo un deleite de entrada. Saludos, abrazos y GRACIAS por compartir.

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  6. Fantástico, todo un deleite de entrada. Saludos, abrazos y GRACIAS por compartir.

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