Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad

Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

domingo, 30 de agosto de 2015

Cállame con un beso 10.













MIGUEL.

A la mañana siguiente cuando bajo a la cocina, mi padre, Lety y Daniel ya están desayunando. Mi padre, que ayer por la noche me vio llevando a Silvia en brazos a su habitación tras quedarse dormida en el jardín, me mira con recelo al mismo tiempo que musita:
     -  Tenemos una conversación pendiente.
     -  No hay nada de lo que hablar, papá. - Le digo haciendo un gesto con la mano para restarle importancia. - Se quedó dormida en el jardín, me supo mal despertarla y la llevé a su habitación.
Daniel y Lety me miran sorprendidos hasta que finalmente Lety logra decir medio aturdida:
     -  ¿Estás hablando de Silvia? - Asiento con la cabeza y Lety, sonriendo de nuevo, me dice: - A penas ha dormido desde que llegamos, tu padre le envió todos esos expedientes que leyó por las noches y yo no he parado de pedirle que me acompañe a la playa, de tiendas y todo lo demás. - Dice arrepentida.
     -  Necesita descansar. - Sentencia mi padre. - Alejandro me ha contado que hace una semana regresó de Colombia, donde ha estado infiltrada dos meses. Cuando regresó sucedió todo lo de Abel y decidió irse de vacaciones a Isla del Sol, pero solo llevaba un par de días de vacaciones cuando le pedí que viniera y, dado lo que pasó ayer, tiene que estar agotada.
     -  Más que agotada, debe estar insoportable. - Nos advierte Lety. Se vuelve hacia a mí y, con una naturalidad que me sorprende, me advierte directamente: - No la hagas cabrear, si de buen humor tiene ese carácter no querrás verla de mal humor.


     -  No te preocupes, tengo el mejor remedio para para alegrarle el día. - Dice mi padre divertido.
     -  ¿De qué estás hablando, Fernando? - Le pregunta Lety arqueando una ceja. - Te recuerdo que la última vez que dijiste eso le regalaste una pistola y casi mata al vecino.
     -  Eso fue una estupidez. - Reconoce mi padre encogiéndose de hombros. - Pero tenía doce años y estaba triste porque su perro había muerto, claro que tampoco me dijo que lo había atropellado el vecino y que usaría la pistola para vengarse.
Todos nos reímos a carcajadas. Con doce años y vengándose de su vecino pistola en mano por haber atropellado y matado a su perro.
     -  ¿De qué os reís? - Pregunta Silvia entrando en la cocina con su cara de pocos amigos.
     -  Estábamos recordando el día en que te regalé una pistola y casi matas a tu vecino. - Le dice mi padre sin poder para de reír.
     -  Pobre Juan, aún sigue cambiando de acera para evitar toparse conmigo. - Se lamenta Silvia. - Pero la culpa es tuya, ¿a quién se le ocurre regalarle una pistola a una niña de doce años? Menos mal que no llegué a matarle, aunque se pasó una buena temporada en el hospital.
     -  ¿Le llegaste a disparar? - Le pregunto sorprendido.
Silvia asiente arrepentida, aún se siente culpable pese a que su vecino atropelló a su perro, y, con una sonrisa forzada me explica:
     - Le disparé en la pierna y la bala alcanzó la femoral, casi se muere desangrado, pero por suerte sobrevivió.
     -  Vaya con la señorita Silvia Torres, es toda una caja de sorpresas. - Se mofa Daniel.
     -  Fernando dice que tiene algo que te va a alegrar el día. - Le dice Lety a Silvia divertida.
Silvia mira a Fernando y, tras un intercambio de miradas cómplices, Silvia le dice:
     -  Fernando, con veinticinco años ya no podrás impresionarme dándome una pistola, ¿qué se te ha pasado por la cabeza?
     -  Nada de armas, aprendí la lección, aunque a tu padre le pareció divertido. - Le contesta mi padre sin dejar de reír. Después de mirar por la ventana y de ver como un tipo se baja del coche con Thor y entra en casa, le dice: - Tenéis visita, chicas.
En ese momento se abre la puerta de la cocina y entra un tipo alto, moreno y fuerte, sonriendo y mostrando su perfecta dentadura y, tras echarnos un rápido vistazo, les dice a las chicas:
     -  ¿Cómo están mis pequeñas?
Ambas gritan de alegría y se arrojan a sus brazos. Se besan y se abrazan de una manera fraternal, pero aún así descubro que me molesta. ¿Quién es este tío? ¿Por qué lo trae mi padre a casa? ¿Eso que trae es una maleta? ¿Pretende quedarse? ¿Aquí? ¿Por cuánto tiempo?
     -  Os presento a Alan Vargas, el hermano de Lety. - Nos presenta mi padre.
El aludido nos sonríe y nos estrecha la mano educadamente hasta que finalmente dice:
     -  ¿Ya os han vuelto loco estás dos?
     -  Están en ello. - Le respondo cruzando mi mirada con la de Silvia.
Alan sigue la dirección de mi mirada y sonríe y, con disimulo pasa a mi lado y me dice:
     -  Estás apuntando muy alto, amigo.
No lo ha dicho con tono amenazador, más bien con un tono de comprensión y de ánimo. ¿Acaso cree que Silvia es suya?
Cuando terminamos de desayunar, mi padre se levanta y, antes de salir de la cocina, le dice a Silvia:
     -  Silvia, cuando termines estaré esperándote en mi despacho.
     -  Estaré allí en cinco minutos, Fernando. - Le contesta.
Silvia termina de beberse el zumo de melocotón con desgana y Alan, que la observa como si de una verdadera diosa se tratara, le dice sonriendo burlonamente:
     -  Pequeña, ¿por qué estás de tan mal humor? ¿No te tratan demasiado bien por aquí? - Esta vez, su tono si que es bastante amenazador y me mira a mí directamente.
     -  No estoy de mal humor y si has venido a fastidiarme ya te puedes largar, aquí ya hay quien se encarga de hacer tu labor. - Le responde molesta. - Hablando de eso, ¿podemos hablar un minuto, Miguel?
Me coge desprevenido. ¿Quiere hablar conmigo? ¿A solas? ¿De qué?
     -  Claro, tú dirás. - Logro contestar.
     -  Salgamos al jardín. - Me dice al mismo tiempo que camina hacia la puerta trasera de la cocina y sale del jardín mientras yo la sigo con curiosidad. - Anoche...
Así que era eso. Se había despertado en su cama sin saber cómo había llegado y venía dispuesta a conseguir explicaciones, aunque su tono de voz distaba mucho del usual tono amenazador que solía utilizar conmigo, parecía estar incómoda.
     -  ¿Anoche, qué? - Insisto.
     -  No sé cómo preguntarte esto sin parecer idiota. - Me dice resignada. - Creo que me dormí en el jardín estando contigo, pero no recuerdo haber llegado a la cama. ¿Sabes cómo llegué?
No puedo evitar reírme y ella me fulmina con la mirada. Decido contestar antes de que me grite o me ataque, sé muy bien de lo que es capaz de hacer.
     -  La verdad es que no fue nada educado por tu parte, pero sí, te quedaste dormida en el jardín estando conmigo. - Le digo divertido. Ella se ruboriza y agacha la mirada, así que, compadeciéndome de ella, le confieso: - No quise despertarte, parecías cansada, así que te llevé a tu habitación.
Eso ha llamado su atención. Me mira fijamente a los ojos, supongo que buscando alguna señal de que estoy bromeando o me estoy riendo de ella, pero no ha debido de encontrar nada porque me dice:
     -  Gracias... Supongo.
     -  ¿Supones? - Le pregunto arqueando las cejas. - ¿Qué has querido decir con eso?
     -  Joder, no me negarás que cómo mínimo es raro. - Me espeta.
     -  ¿Deduzco que si te vuelves a quedar dormida debo dejarte sin más?
     -  No, bastaría con que me despertaras sin gritarme. - Me contesta.
     -  ¿Eso es todo lo que querías preguntar? - Le pregunto fingiendo estar molesto.
     -  Sí, supongo que sí. - Me responde antes de dar media vuelta y volver por dónde ha venido.
Me quedo en el jardín un rato más, sé que Silvia ha debido de entrar en el despacho de mi padre y tardará un buen rato en salir y no me apetece ir a la cocina con el recién llegado.
Me siento en el suelo del jardín bajo la sombra de un árbol y me lío un cigarrillo de hierba, me vendrá bien para soportar el día.





4 comentarios:

  1. Precioso Rakel ME HA ENCANTADO..Gracias por compartir linduraaaaaa..!! ¡Besitos,muchitos..!!!

    ResponderEliminar
  2. Maravilloso Rakel como nos tienes acostumbrados. GRACIAS por compartir. FELIZ semana.

    ResponderEliminar
  3. Maravilloso encantador gracias por compartir saludos cordiales

    ResponderEliminar
  4. Muchísimas gracias a los tres, vosotros sí que sois geniales! Besotes!

    ResponderEliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: