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jueves, 6 de agosto de 2015

1001.

Me han quedado tantas cosas por hacer antes de perderme. Y ahora aunque las recuerde no se como volver.
Volver a verme, y verme viéndote, y verte para volver a ser. No nosotros.
Volver a ser yo.
He asesinado con mis propias manos a todas las esperanzas tontas, y aun así, sigo pensando que llamarás.
Y si no lo haces, creo que voy a obligar al suicidio con el cable del teléfono a todos los papeles donde escribí tu número.
No he caminado descalza por mi tejado, jugando a ser un gato callejero que se relame los bigotes porque aun cuelgan de ellos su último almuerzo.
Apagar el despertador y jurar que no voy a salir de la cama hasta que alguien me recuerde a que sabe el verano cuando no te sientes invierno.
Descolgar los pies por un precipicio imposible en el que siempre estoy a punto de caerme por última vez. Y volver. Volver siempre para jugar con aviones de papel justo al borde, mientras apuesto fuerte por mi equilibrio, aunque llevemos meses sin hablar.
Jugar con una bala que aun huela a corazón, y dejar que mi parte maligna quiera vestirse de puta con la bala en el bolsillo, y decidir, a descarte, que caja torácica vamos a follarnos hoy. Y hundirla.
Hundir la bala tan adentro que sepa de memoria que mis pecas dibujan una flor sin pétalos.
Dolerle a alguien tanto, pero tanto, que solo pueda leer poesía y maldecirme.
Romper un espejo mientras paso por debajo de una escalera, y tentar a la mala suerte con una falda corta y un escote más largo que los siete años de mal fario.
Que vuelvan París y sus luces, y que a todos los suicidas de la Torre Eiffel se les encienda la vida, de color violeta.
Besar en los labios a algún paralítico emocional y acelerarle de tal forma los latidos, que sienta como explosiona un corazón dentro de una ciudad dormida que ha olvidado que hay edificios que se levantan con poesía.
Mover los dedos desnudos por un piano que suene a tristezas y llorar encima de él hasta humedecer la madera y jurar que lloraba conmigo.
Comprar flores para el alféizar  de una ventana que tapé hace siglos, y hacerle de sol.
Salir de noche con unos tacones con los que no sepa caminar, que cuando la Luna me vea asomar las rodillas en Enero, se ponga hasta arriba y me recuerde a una erección astrológica en la que se recolocan las estrellas y me invitan a bailar.
A bailar mucho. A bailar sin pararme ni un segundo. A bailar aunque no haya pista, aunque no haya música. A bailar tanto que termine por necesitar unos tobillos nuevos que no sepan nada de los pasos que había desde la puerta hasta tu cama.
Y olvidar el sonido de mi voz recitando de memoria cuantas baldosas me faltaban para llegar a tu boca y que empezase el declive.
Sentir la libertad escalando por mi espalda desnuda, desatándome todos los lunares y llenándome los huesos de días de independencia y revolución.
Contar estrellas bajito y quedarme dormida en la mil uno para volver a despertar un par de firmamentos después y encontrarme.
Encontrarme tan bonita que pueda volver a colgar el espejo en la pared que queda frente a la cama, y hacerme el amor cuando me visite el insomnio.
Y no tener miedo cuando de madrugada no haya tráfico en una ciudad que duerme.





7 comentarios:

  1. Mi preciosa Amparo....Un fuerte oleaje tu inspiración,musa juguetona de falta corta :))) ...Que aunque dice querer perderse sabe muy bien donde encontrarse...ME ENCANTA...¡Haces de la metáfora tu mejor juguete..!! 1001 deseos furtivos entre suelo,espejo y paraíso....¡Gracias miles linduraaaaaa.....!!

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    1. Como siempre María del Socorro, mil gracias! Me encantan las metáforas porque creo que con ella puedas dotar al texto de un poco de relatividad, y así, que cada cual que lo lea, pueda darle el matiz que más le convenga.
      De nuevo, gracias a ti bonita!

      Un abrazo enorme.

      Amparo.

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  2. Joder, Amparo, lo tuyo es mágico. Mi admiración sin condiciones. No conocía este sitio. Una alerte sobre lo que públicas me ha avisado. Lo intentaré conocer. No redundaré sobre lo que pienso de tu escribir, porque ya lo sabes. Me encanta


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    1. Te encuentro siempre en los sitios más bonitos, debe ser que eres como ellos.
      Muchas gracias Salvador, para mi es un verdadero honor saber que te gusta, porque yo también siento mucha admiración por lo que haces y por tu persona, en general.

      Amparo.

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  3. Un buen relato gracias por compartir saludos cordiales

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  4. Joder, Amparo, lo tuyo es mágico. Mi admiración sin condiciones. No conocía este sitio. Una alerte sobre lo que públicas me ha avisado. Lo intentaré conocer. No redundaré sobre lo que pienso de tu escribir, porque ya lo sabes. Me encanta


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