Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad



Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

viernes, 17 de julio de 2015

Y de repente tú 21.






















Miércoles, 24 de diciembre de 2012.

Nochebuena. El tiempo ha pasado volando y mi relación con Lucas va sobre ruedas, aunque Iceman sigue apareciendo frecuentemente. Mía está recuperada de su desengaño amoroso, entre todos la hemos ido animando y ha vuelto a ser la Mía risueña de siempre.
Gina y Giovani empezaron su relación a mediados de septiembre, cuando nuestros padres vinieron a visitarnos, y a día de hoy siguen juntos.
Leonor se ha empeñado en organizar una cena de Nochebuena todos juntos y ha invitado a mis padres, a los padres de Gina y a los padres de Giovani y su hermano Bruno, así que hoy cenaremos todos juntos.


Estoy nerviosa, todo esto está yendo más rápido de lo que yo hubiera deseado y tengo que confesar que estoy empezando a asustarme. Mi madre ya empieza a hablar de planes de boda y lo peor es que Lucas no la contradice, simplemente se limita a decirle a mi madre que primero tiene que convencerme a mí y mi madre se lo ha tomado al pie de la letra, así que cada vez que me llama por teléfono se pasa la mayor parte del tiempo recordándomelo. Lucas ha sido muy listo en quitársela de encima, pero me ha cargado a mí con toda la responsabilidad. Miedo me da lo que pueda llegar a pasar hoy con tanta casamentera junta. Sí, lo digo por Paola, pero también por Leonor, la cual también tiene ganas de que su hijo mayor se case. ¿Qué le pasa a todo el mundo? En fin, creo que todos se han vuelto locos.

     -  Cariño, ¿estás lista? - Me pregunta Lucas entrando en el dormitorio. - Gina y Giovani nos están esperando, iremos juntos en el coche de Giovani.
     -  Dame un segundo para que coja el bolso y nos vamos. - Le respondo.
     -  ¿Estás bien? - Me pregunta preocupado, acercándose y alzándome el mentón levemente para mirarme a los ojos: - ¿Por qué estás preocupada? Te has pasado toda la noche dando vueltas en la cama y todo el día nerviosa.
     -  Me da miedo juntar a tu madre con la mía. - Le confieso. - Y por si fuera poco, también estará Paola para meter baza. Espero que mi padre me eche un cable.
     -  Todo va a salir bien, no te preocupes. - Me dice besándome en la sien.

Llegamos a casa de los Mancini y las piernas me tiemblan. Mis padres y los padres de Gina, que han decidido volver a alejarse en el mismo hotel de la otra vez, han venido en el X6 con Thaison y ya están aquí.
Por supuesto, la invitación de Leonor incluye pasar la noche en su casa y quedarnos a comer en Navidad, a lo que ninguno nos hemos podido negar.
Saludo a Giorgio y Rafaella, los padres de Giovani, que como siempre se muestran abiertos y simpáticos. Bruno ha cambiado mucho, está más fuerte y atractivo, pero sigue siendo el mismo de siempre, pues nos saluda con un fuerte abrazo y una broma sobre bodas, lo cual a Gina y a mí no nos hace ninguna gracia, pero tratamos de disimular.
Durante la cena todos conversamos animadamente. Para mi sorpresa, todos se han compenetrado a la perfección. Cuando terminamos de cenar, los hombres salen al jardín a fumar y a tomarse una copa mientras nosotras nos quedamos en la cocina, haciendo unos mojitos bajo las órdenes de Mía.
     -  Este mojito está divino. - Dice Gina tras probarlo. - Mientras me bebo este me voy a ir preparando otro.
     -  ¿Se puede saber qué hacéis que no venís al jardín? - Nos pregunta en tono de reproche Lucas, que acaba de entrar en la cocina.
     -  Mía nos está enseñando a hacer mojitos, ¿quieres uno? - Le informa mi madre.
     -  No, pero gracias Martina. - Le contesta Lucas con su mirada irresistible. Se vuelve hacia a mí y añade susurrando en mi oído: - Señorita Milano, no tarde demasiado si no quiere que vuelva y la secuestre.

Lucas se marcha dejándome ruborizada y excitada. Por suerte, todas continúan concentradas en preparar su próximo mojito y no se dan cuenta de mi estado.
Continuamos preparando y bebiendo mojitos hasta que nos damos por satisfechas y decidimos salir al jardín con los chicos, que sonríen burlonamente al vernos aparecer.

      -  Quiero hacer un brindis. - Dice Fabio. - Por nuestros hijos y por nuestras familias, que puede que dentro de muy poco nuestros hijos se encarguen de unir.
      -  ¡Eso sería fantástico! - Exclama mi madre.
      -  Siempre y cuando los chicos lo decidan, Martina. - Le recuerda mi padre.
      -  Estoy segura de que así será. - Sentencia Leonor.

Tras pasar la noche en el jardín bebiendo mojitos, nos retiramos a nuestras habitaciones. Leonor iba a darme una habitación para mí sola, pero Lucas ha insistido (más que insistir ha exigido) en que yo durmiera con él en su antigua habitación.

     -  Cariño, ya sé que habíamos acordado darnos los regalos por la mañana, pero uno de los regalos que tengo preparados prefiero dártelo ahora, en privado. - Me susurra al oído.
     -  ¿Quieres que me desnude o prefieres desnudarme tú? - Le pregunto pícaramente.
     -  Cariño, estoy hablando de un regalo real, no de sexo. - Me dice besándome en la sien y cogiéndome de la mano para sentarse sobre la cama y colocarme sobre su regazo. - Quiero darte algo y, antes de que digas nada, quiero que pienses, ¿de acuerdo?
     -  Me estás asustando. - Le confieso.
     -  Te quiero, Mel. - Me dice entregándome una cajita de terciopelo negro. - Feliz Navidad.

Lo abro temblorosa sin saber con certeza lo que hay dentro, pero pudiéndomelo imaginar. Un precioso anillo de oro blanco con un enorme diamante en forma de pentágono en el centro rodeado por diminutos zafiros aparece ante mis ojos.

     -  Lucas...
     -  Se que hace poco que nos conocemos. - Me interrumpe. - Pero ya te dije que tenía muy claro lo que quiero y tú eres lo que quiero. Apareciste de la nada una noche y has estado constantemente en mi cabeza desde entonces. No te pido que te cases conmigo ahora, sólo que lo hagas algún día, cuándo tú estés preparada para hacerlo. Dejarás de ser mi novia para ser mi prometida, hasta que quieras que nos casemos. ¿Qué me dices?
     -  Si te digo que sí, ¿no tendremos que casarnos en un futuro próximo? - Le sondeo.
     -  Si dices que sí, nos casaremos cuándo tú quieras, dónde tú quieras y cómo tú quieras.
     -  Supongo que es una oferta demasiado tentadora como para decir que no. - Le respondo divertida.
     -  Ya sabes lo que opina Óscar Wilde, "la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella."
     -  Sí.
     -  ¿Sí? - Pregunta confuso.
     -  Sí, quiero casarme contigo. - Le respondo.

Lucas se levanta sosteniéndome entre sus brazos, abrazándome y besándome con una euforia y una pasión que jamás le había visto. Ambos reímos hasta que nuestras bocas se encuentran y se funden en un beso apasionado. Las caricias se vuelven cada vez más tórridas y Lucas me deposita suavemente en la cama. Me besa en los labios con ternura y me susurra:

     -  Cariño, ahora sí que voy a hacerte ese regalo que tanto deseas.
     -  Creo recordar que me prometiste que si un día pasábamos la noche en esta habitación no me dejarías dormir y eso es lo que espero que tengas en mente. - Le digo pícaramente.




                                                                           FIN

2 comentarios:

  1. Aplausos Aplausos!! plas plas plas plas, me ha gustado, ademas con final felíz. Es maravilloso contar con una escritora de tu talla en BH, yo he sabido areciar el talento de todos los autores, cada uno en su línea, pero tus relatos son emocionantes, pícaros, sensibles y encantadores. Gracias!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias a ti Juan Carlos, es un placer para mí poder formar parte de Blogger House. Me alegra que te haya gustado. En breve comenzaré a publicar otra (me faltan horas al día, jejeje).
      Un besazo enorme, feliz sábado!

      Eliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: