Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad


Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

jueves, 16 de julio de 2015

Y de repente tú 20.
























Viernes, 14 de septiembre de 2012.

Cuando dan las tres en punto de la tarde, me despido de Álvaro y salgo a la calle donde Thaison, como lleva haciendo desde hace dos semanas, me espera para llevarme a casa de Lucas. Thaison es el escolta personal de Lucas, un tipo que mide cerca de los dos metros y cuyos bíceps tienen el mismo tamaño que mi cabeza. Es bastante atractivo, pero es muy serio y poco hablador, siempre me trata de señorita Milano y nunca le he visto sonreír. El caso es que Lucas dice que así es cómo debe ser un escolta y no me extraña, se podría decir que son tal para cual. Saludo con la cabeza a Thaison y justo cuando estoy entrando al BMW X6 que Lucas ha puesto a mi disposición (siempre y cuando conduzca Thaison, por supuesto), mi teléfono móvil empieza a sonar.


 Después de la fiesta de los Mancini y que mi cara saliera en la prensa de todo el país, tuve que cambiar de número de teléfono, pues no sé cómo media ciudad se hizo con mi número de teléfono, el caso es que tuve que cambiarlo y se sólo he dado el número nuevo a mis padres, los padre de Gina, a Gina, Giovani y Lucas, obviamente, a la madre y a la hermana de Lucas y a Gonzalo. Contesto sin mirar en la pantalla quién es el emisor, no me hace falta saberlo:
     -  Acabo de salir ahora mismo, ya voy para casa.
     -  Mel, soy Mia.
     -  Oh, Mía perdona. Pensé que sería Lucas. - Me disculpo. - ¿Cómo estás?
     -  Necesito hablar contigo, ¿podemos comer juntas? Sé que esta tarde vienen tus padres y estarás ocupada, pero prometo no robarte mucho tiempo. - Me dice nerviosa.
     -  Mía, ¿qué ocurre? ¿Estás bien? - Le pregunto preocupada. - Dime donde estás y voy a buscarte.
     -  Estoy en el Bistro, ¿lo conoces?
     -  Sí y estoy bastante cerca, tardo cinco minutos. - Le digo antes de colgar. Me inclino hacia adelante y le digo a Thaison: - Thaison por favor, ¿puedes llevarme al Bistro?
     -  El señor Mancini me ha dicho que la lleve directamente a casa, señorita Milano.
     -  Llévame al Bistro, Thaison. - Le ordeno. - Yo me encargo del señor Mancini.
Thaison me obedece, pero no sin antes ladear la cabeza en señal de desaprobación. Para Thaison lo que diga Lucas va a misa, como para a la mayoría de los humanos. Ignoro la mirada de advertencia que me lanza Thaison y decido enviarle un mensaje a Lucas, así no tengo que enfrentarme a él directamente, al menos no de momento. Le escribo algo breve y sencillo, únicamente informándole que voy a comer con Mía al Bistro y después iré a su casa para ir a buscar a mis padres al aeropuerto.
Cinco minutos más tarde, entro en el Bistro y uno de los camareros me acompaña amablemente a una mesa apartada del resto de mesas donde Mía está sentada. La saludo con un fuerte abrazo al ver que tiene los ojos hinchados de tanto llorar.
     -  Mía, ¿qué ha pasado? - Le pregunto sentándome a su lado. - ¿Quieres hablar de ello?
     -  Acabo de enterarme de que el chico del que llevo toda mi vida enamorada y con el que llevo un par de meses saliendo me ha engañado con mi mejor amiga. - Logra decirme entre sollozos. - ¿Cómo es posible que me hayan hecho algo así? Sobre todo Ruth, que ha sido mi mejor amiga desde la guardería y sabía lo que siento por él.
     -  Ahora te sientes mal y estás destrozada, pero cuando logres superarlo agradecerás que todo esto haya pasado, de otra manera le hubieras dedicado tu vida a un idiota. - Intento animarla. - Respecto a tu amiga Ruth, quizás no es la amiga que imaginabas.
     -  Es mi única amiga de verdad, el resto son chicas a las que conozco por coincidir en bares o discotecas, no son amigas. - Se lamenta Mía. - Me he quedado sin novio y sin amiga. Siento haberte llamado, supongo que tendrás mejores cosas qué hacer y más importantes.
     -  No tenía nada importante qué hacer y, si lo hubiera tenido hubiera venido igualmente, Mía. - Le digo abrazándola de nuevo. - Sé lo que es tener el corazón roto y puedes contar conmigo para lo que quieras, sea la hora que sea, ¿de acuerdo? De momento, vamos a comer un poco.
Mía y yo nos quedamos charlando en el Bistro hasta que a las cinco en punto de la tarde, aparece Lucas acompañado por uno de los camareros. Mía me ha pedido que no le cuenta nada a nadie, ni siquiera a Lucas, lo cuál a mí me va a complicar un poco las cosas, pero no me importa.
     -  Creo que has olvidado que tenemos que ir a buscar a tus padres al aeropuerto. - Me reprocha Lucas furioso, con su mirada de Iceman. - Gina y Giovani ya han
     -  ¡Estardísimo! - Exclamo al mirar mi reloj. - Mía, ¿te apetece acompañarnos? Después cenaremos todos juntos.
     -  No quiero molestar...
     -  No molestas, todo lo contrario. - La interrumpo. - Venga, que no llegamos.
Le doy un beso en los labios a Lucas y le sonrío, pero con todo y eso su cara de Iceman no desaparece del todo.
Llegamos al aeropuerto con el tiempo justo. Nos unimos a Gina y Giovani cuando mis padres y los padres de Gina salen por la puerta de llegadas. Nada más vernos, sus sonrisas salen a la luz y también las nuestras.
     -  ¡Estáis guapísimas, cómo siempre! - Nos dice Paola.
     -  ¡Mel, no me puedo creer que tuvieras escondido a semejante muchacho! Pero si es guapísimo. - Dice mi madre abrazándome a mí y mirando a Lucas, al que saluda acto seguido: - Lucas, encantada de conocerte personalmente.
     -  Lo mismo digo, señora Milano. - Le responde Lucas con su sonrisa irresistible.
     -  Por favor, llámame Martina. - Le dice mi madre riendo tontamente. Afortunadamente, mi madre continúa saludando a Gina y Giovani.
     -  Pequeña, ¿cómo va todo por aquí? - Me pregunta mi padre abrazándome. - ¿Se están portando bien contigo o tengo que matar a alguien? - Añade mirando a Lucas.
Mi padre es el mejor padre del mundo, lo cual no quiere decir que sea el mejor suegro del mundo. Para él, como para cualquier padre en el mundo, no hay nadie lo suficientemente bueno para su hija.
     -  De momento, no puedo quejarme. - Le digo guiñándole un ojo divertida. - Papá, quiero presentarte a Lucas. Y ella es Mía, la hermana de Lucas.
     -  Encantado de conocerlo, señor Milano. - Le saluda Iceman tendiéndole la mano.
     -  Igualmente. - Le responde mi padre. Se vuelve hacia a Mía y le dice: - Encantado de conocerla, señorita.
     -  Igualmente. - Responde Mía volviendo a ser la chica risueña que acostumbra a ser. - Toda la familia estábamos deseando conocerle.
     -  Mía, ella es mi madre, Martina. Y ellos son Enrico y Paola, los padres de Gina. - Hago las presentaciones oportunas.
Giovani conoce de sobras a nuestras familias, así que ya ha saludado a todo el mundo. Yo termino de saludar a Enrico y Paola mientras Gina saluda a mi padre y mi madre monopoliza a Lucas. No quiero saber de qué estarán hablando esos dos.
Lucas les ofrece a mis padres que vayan en el coche con Thaison y conmigo mientras Mía se va con él y los padres de Gina y Gina y se van en el coche con Giovani.
Les acompañamos hasta el hotel, pues ninguno de ellos ha consentido quedarse en nuestro apartamento. Según ellos porque no quieren molestarnos, aunque Gina y yo sospechamos que rechazan nuestra oferta porque prefieren irse a un hotel con mayor comodidad y no se lo reprochamos.
Tras acomodarse en la habitación del hotel, nos reunimos en el restaurante del hotel donde decidimos cenar todos juntos. Me siento y mi madre se sienta a mi izquierda, así que Lucas se sienta a mi derecha. Mía se sienta al lado de Lucas, seguida de Giovani, Gina, Paola, Enrico y mi padre, que cierra el círculo junto a mi madre. Los nueve sentados alrededor de una mesa y cenando, como si formáramos una única familia. Mi madre y Paola están encantadas, pero mi padre y Enrico parecen un poco incómodos. Charlamos alegremente, si se puede llamar a eso que mi madre se dedique a interrogar a Lucas y Paola a presionar a Gina para que se eche un novio, a lo que Gina le responde como siempre, poniendo los ojos en blanco. Después de cenar, nuestros padres deciden irse a descasar y nosotros también nos vamos a casa.
Una vez en casa, Gina abre un par de botellas de vino alegando que necesita beber un poco para poder soportar a su madre y sus sermones para que se eche un novio ya porque quiere ser abuela antes de morirse, aunque Gina solo tenga veintitrés años.
     -  Le puedes decir que u novio es Giovani, así dejará de darte la lata. - Le sugiero divertida.
Giovani me mira emocionado, aunque solo sea por un rato, se podrá comportar como el novio de Gina, lo que más desea en el mundo. Gina me ha confesado que está empezando a sentir muchas cosas por Giovani, pero dice que es demasiado pronto y que aún está confundida, así que no quiere dar ningún paso para después arrepentirse. Giovani por su parte se está mostrando paciente y atento, así que tarde o temprano entre eso dos pasará algo.
     -  Pues no es una mala idea. - Opina Gina mirando a Giovani esperanzada.
     -  No, de eso nada. - Le dice Giovani a Gina sonriendo maliciosamente. - No pienso mentir a tus padres porque ya sabes que las mentiras no van conmigo.
     -  Oh, vamos Giovani. - Le ruega Gina. - Te prometo que les diré que no es nada serio, que nos estamos conociendo, así no se sorprenderán si luego descubren que no estamos juntos. ¿Qué tengo que hacer para que me ayudes?
     -  Para ayudarte, tendría que ser verdad que somos novios, así yo no tendría que mentir. - Le dice Giovani que, según parece, ya ha agotado toda su paciencia. - ¿Qué me dices, Gina?
Todos nos quedamos en silencio, esperando oír la respuesta de Gina, pero Gina se ha quedado muda.
     -  Me tomaré eso como un no. - Dice Giovani finalmente.
     -  No, espera. - Dice Gina con un hilo de voz. - Giovani... ¿Podemos hablar de esto a solas en la terraza? - Coge una botella de vino y añade antes de dirigirse a la terraza: - Me llevo esta botella para mí sola, esta noche la voy a necesitar.
Giovani se levanta y camina detrás de Gina hasta que ambos desaparecen por la puerta que da acceso a la terraza. Mía también se levanta y empieza a despedirse:
     -  Yo me voy ya, que estoy cansada y vosotros querréis estar un rato a solas.
     -  Gina, tenemos un sofá-cama en la otra habitación, ¿quieres quedarte a dormir? - Le propongo consciente del estado de ánimo de Mía. - Mañana vamos a pasar el día en las tiendas de Lagos, puedes venirte con nosotras si te apetece y después te llevamos a casa, ¿qué te parece?
     -  Eres muy amable, Mel, pero no quiero molestar.
     -  No es ninguna molestia, te quedas. - Sentencio. - Voy a prepararte la cama.
Me levanto decidida a preparar la habitación de invitados para Mía cuando Lucas me agarra del brazo y, haciéndose el ofendido, me pregunta:
     -  ¿Debo irme a mi casa o a mí también me vas a invitar?
     -  No tenía pensado invitarte porque ya daba por hecho que te quedabas, a menos que prefieras marcharte, claro. - Le respondo burlonamente. - Aunque, si esperabas que te diera la habitación de invitados, me parece que tenemos un problema.
     -  Oh, por favor. - Protesta Mía divertida. - Deja, ya me preparo yo la cama. No soporto escuchar vuestras indirectas sexuales.
Mía desaparece hacia a la habitación de invitados y Lucas y yo entramos en nuestra habitación. Minutos después, escuchamos los pasos de Gina y Giovani que se meten en la habitación de Gina. Me parece que finalmente Giovani se ha salido con la suya.

2 comentarios:

  1. Sorpresas que da la vida, a veces buenas, a veces malas, y es que la vida no es igual para nadie, mientras eres feliz tu mejor amiga ha sido humillada, el futuro está siempre en movimiento, esperando el desenlace. Preciosa novela de suspense, gracias por traerla Rakel!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La vida es así, a veces te da una de cal y otras te da una de arena... Mil gracias por tu apoyo constante y por tu paciencia conmigo! Admiro la labor que haces en todas las comunidades, sinceramente, no sé de dónde sacas tiempo, jejeje.
      Un besazo enorme, Juan Carlos! ;-)

      Eliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: