Lo Último

Novedades en la pestaña Extras, si eres Autor no olvides revisar las Normas con regularidad


Recomendamos utilizar Google Chrome para ver el blog completo

viernes, 31 de julio de 2015

TIRANA I


Zdzislaw Beksinski




Las luces rosadas se encendieron. La exótica mujer tiró las llaves sobre la mesita ámbar, la de entrada, la de los ojos en las patas, la destinada a no verla nunca más. Con un suspiro observó su mundo cerrando tras de sí la puerta del departamento. Cada alma que  se atrevió amarla en alguna vida estaba atrapada en aquel universo onírico que fabricó para contenerlas.

Entró al dormitorio mientras que aquel ser que después de las eras de cautiverio la seguía adorando con vehemencia, la miró con los ojos iluminados, ansiando que un vistazo pasajero se posara en sus diminutas pupilas.
Aquel: un hombrecillo del tamaño de un  dedo gordo, vestido de frac, atrapado en la pecera. Una pecera sin tapa, sin puerta, sin cerradura, pues su cárcel, aquello que le impide escapar, se encuentra en otro sitio. Con un sollozo vio desilusionado que no había miradas para él, como no había para ningún otro de los habitantes del lugar...

Ruido en la regadera, agua caer al piso... gotas precipitarse, luego el escurrir del agua fluir suavemente… El hombrecillo imaginó aquellas traidoras partículas diáfanas acariciar cada curva, cada rojo cabello, cada espacio de su diosa  tirana.  
El reloj de pared sonó como lo hacía para lamentarse de la miseria  de marcar los minutos. La lámpara de la sala se encendió de ir.  El más afortunado, el ser que  había transformado en su collar preferido, seguía inmóvil pendiendo de un clavo junto al espejo de rosas azules, ese que  en la búsqueda de aceptación, le obsequiaba a ella los mejores reflejos que cualquiera que fuera capaz de reflejar.

Después de unos minutos el agua dejó de caer y para clímax del la imaginación del hombrecillo, tirana comenzó a tararear aquella ilustre y simbólico tonada. El desdichado se sentó en una perla de fantasía para escuchar el canto hipnotizante de  la sirena, el sonido que endulzara los oídos de sus presas, la canción que indicara el comienzo de la cacería. Cada ser en la habitación se manifestó como su metamorfosis actual  lo permitía y en un arranque desesperado, el hombrecillo de frac dejó caer todo su peso sobre las paredes cristalinas que lo contenían, sin lograr inmutarlas.


De pronto, silencio… silencio… Muy sutilmente el tintineo de unos suaves tacones acariciaron el piso… Su diosa cruzó la sala un par de veces, tomó un bolso de mano y  abandonó el departamento mientras el hombrecillo del tamaño de un dedo gordo, vestido de frac y atrapado en la pecera, la miró partir  decidido a dejar de respirar para poner fin a su infinito calvario,  al mismo tiempo que el espejo de rosas azules no dejaba de llorar…


DIANA PINEDO
De Colección de Monstruos


MÁS TEXTOS DE LA AUTORA:  GRAFEMA11




Edvard Munch



4 comentarios:

  1. Muy bueno Diana,este genero del misterio o terror es muy apasionante pero pocos autores de ello ¡Felicidades por hacer camino en ello..!!! ME HA ENCANATDO un orgullo compartir tan originales letras..!!! ¡Besitos,muchitos..!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Maria. Así es un género difícil que ahora estoy explorando más a fondo... Me alegra que te haya gustado, el honor es todo mío, el pertenecer a este circulo de grandes escritores de la red.
      BESOS!!

      Eliminar
  2. muy buen relato , de misterio y terror, gracias por compartir saludos cordiales Diana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un placer, gracia a ti por el espacio, la difusión, la lectura y el comentario.
      Abrazo!

      Eliminar

Comentar es un incentivo para el autor

ENVÍA ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail: