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viernes, 17 de julio de 2015

Put your head on my shoulder (relato-reflexivo)

Extraída de Google

Dice un anónimo proverbio chino muy antiguo, que “no hay hombro que sostenga al mundo, cuando a éste le invade la guerra”. Permítanme que difiera, ya que considero al hombro un verdadero remanso de paz para cualquiera.

Lugar de reposo para el cansado, agobiado o, incluso, para el felizmente extasiado. Con tantas innovadoras terapias proliferando por ahí y nadie se ha acordado de él. Y no es comparable a una calida mano o a un mullido regazo, puesto que con el tacto de la primera se podrían confundir los sentimientos y con el calor de la segunda, tan cercano a los genitales, creo que se podría…. Bueno sí, también. El aséptico hombro, cercano a la cabeza y al corazón, donde esas vitales piezas, luchan duro contra la sinrazón.

Igualable al anhelado y resguardado muelle después de una cruda tormenta. Comparable a la solitaria duna que, aunque pocas, siempre ofrece algunas horas de sombra al día para refugio de quien padece el insufrible calor del desierto.

Quien ofrece un hombro debería recibir una copia de la llave del cielo. Quien te invita a descansar tu cabeza en él, te está ofreciendo todo lo que tiene, su íntimo territorio más personal. Hasta los psicólogos deberían ofrecerlo antes de una sesión, donde puedas calmar tus ansias, acercarte a tu infancia o, solamente, descargar tensión. Líbrenos Dios de que la mutación imparable del ser humano nos haga perder ese vestigio clave de la nobleza del hombre, donde el amor, la amistad o el desorden, tienen cobijo y remisión.

Y mientras descansas de las batallas diarias en ese espiritual lugar, las penas parecen menos preocupantes. Como el placentero olor del pan recién horneado, que no deja lugar a percibir las otras sensaciones que te rodean, el hombro es una puerta abierta a la mística más contemplativa.

Aludiendo a esa misma mística, les propongo un ejercicio mental sobre quien les gustaría que descansara hora mismo en vuestro hombro. ¿Tal vez, aquel primer amor perdido por la indolencia de la juventud?. Pruébenlo, por favor. Yo se lo ofrecería a mi peor enemigo, si acepta, dejaría de serlo de inmediato.

Ahora mismo recuerdo a un jovencito que en los años 80/90, aparecía en todos los programa musicales del momento, como recién llegado de surfear olas y ofreciendo su hombro. Por eso mismo, con todo el cariño del mundo, les ofrezco el mío, “Put your head on my shoulder”.

6 comentarios:

  1. Por supuesto Carlos, quien da un hombro para relajar nuestras tensiones, está ayudando a quien lo recibe, podemos decir lo mismo de un abrazo o un beso cuando las dificultades aprietan. El significado de ésta entrada es ayuda a tu prójimo, sea quien sea, pero incluso con esas, a veces se ofrece el hombro ymientras posan su cabeza te están clavando un puñal por la espalda, es cuando también aprendes a saber a quien se le da. Yo lo he llegado a dar todo a cambio de nada, y me han dejado desnudo y abandonado, cuando aprendes que las cosas pueden ser así, se toman precauciones!!. Entrada para reflexionar sin duda, gracias porcompartir!!

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  2. Cierto Juan Carlos, pero que una mala experiencia no nos haga retraer nuestros sentimientos. Hay muy buenas personas ahí afuera que no han tenido oportunidad de sentir un poco de cariño. Besos y abrazos se les da a cualquiera, incluso por educación, pero un hombro, es un hombro, y casi siempre se recae en él para sentir amor o llorar. Bueno, a veces, unas palabras desde la distancia lo sustituyen, pero siempre falta su calor.
    Gracias por comentarlo amigo. Un enorme abrazo y que pases un HAPPY DAY.

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    1. De acuerdo Carlos, a mi si me viene un desconocido a consolarse o a pedir ayuda se lo doy todo a cambio de nada, pero yo me refería que a quien ya te ha hecho daño dándole todo, tu dices que incluso a tu enenmigo, pero es que hay enemigos a los que no le puedes volver a dar nada, porque te volveráa pasar lo mismo, entonces cuidado! a ver a que enemigo le vuelves a dar todo. Cualquier persona es digna de mi confianza hasta que demuestre que no lo es, y no soy así, pero la vida me hizo serlo. Abrazo compañero!

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    2. Pues a esos ni agua Juan Carlos. Saludos.

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  3. Es muy honorable ayudar a os demás y prestar "un hombro", esa filosofía consigue cambiar el mundo.
    Me ha encantado por lo que expresa el contenido, la manera de contarlo y el sentido del mensaje.
    Un abrazo

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    1. Hola Marisa, me alegra mucho que te haya gustado. Hoy en día hay muchísima gente que no puede acceder a ese santuario tan reconfortante, que no pude resistirme a escribirlo. Tantas películas de zombies y los tenemos más cerca de lo que creemos, vagando sin rumbo, en vida, que es lo peor.

      Gracias por comentarlo. Un enorme abrazo.

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